GMR Canarias pone en marcha un proyecto para facilitar la venta de vino en bodegas del Archipiélago

Presentación del proyecto piloto | Foto: Gobierno de Canarias

Presentación del proyecto piloto | Foto: Gobierno de Canarias

El presidente del Clúster de Enoturismo de Canarias, José María Gómez Medina, señala que se trata de una herramienta clave para superar las barreras logísticas que hasta ahora frenaban la comercialización exterior.

El presidente del Clúster de Enoturismo de Canarias, José María Gómez Medina, destaca el alcance estratégico del proyecto piloto impulsado junto a GMR Canarias para facilitar la venta directa de vino en bodegas del Archipiélago y su envío posterior al domicilio del comprador en Europa. Gómez Medina afirma que esta iniciativa «abre un mundo nuevo» para las pequeñas y medianas bodegas, al permitir transformar el interés del visitante en una venta real y rentable, superando las barreras logísticas y fiscales que hasta ahora frenaban la comercialización exterior.

Convertir la experiencia en venta real

Gómez Medina explica que una de las grandes dificultades del enoturismo en Canarias ha sido la imposibilidad de materializar la compra en el momento clave, cuando el visitante ya ha probado el vino y se ha vinculado emocionalmente con el territorio. «El cliente se enamora del vino en la bodega, pero hoy viaja con equipaje de mano y no compra», dice. Con este nuevo sistema, el visitante adquiere el producto directamente en origen y lo recibe en su casa en un plazo de 24 a 72 horas, sin tener que transportarlo en avión.

El presidente del clúster subraya que, hasta ahora, esta operativa solo estaba al alcance de grandes bodegas con infraestructura logística en la Península. «Para una bodega pequeña era inviable enviar dos o tres botellas a Alemania o a Holanda por los costes», afirma. La colaboración con GMR Canarias permite ahora que los vinos estén previamente posicionados en Madrid, lo que reduce costes y tiempos de entrega.

Un impulso clave para bodegas pequeñas y medianas

Según Gómez Medina, el proyecto supone un punto de inflexión para las bodegas de menor tamaño, que constituyen la mayor parte del tejido vitivinícola canario. «Se abre un mundo apasionante», asegura, al tiempo que destaca que la venta directa en bodega mejora los márgenes y permite que el beneficio económico se quede en el Archipiélago.

El sistema no solo facilita la compra durante la visita, sino que también permite que el cliente repita desde su país de origen a través de la plataforma digital. «Antes enviábamos al cliente a tiendas online ajenas a las bodegas y la venta no se materializaba para nosotros», señala. Ahora, el vínculo comercial se mantiene y se refuerza la fidelización.

Valor añadido para el sector primario

Gómez Medina relaciona directamente este avance comercial con la sostenibilidad del sector primario. Recuerda que la viticultura canaria se apoya en numerosos pequeños viticultores y que la mejora del precio del vino repercute en el precio de la uva. «Si somos capaces de vender el vino a un mayor precio, podemos pagar mejor el kilo de uva», afirma.

El presidente del clúster advierte de que la falta de relevo generacional y la baja rentabilidad ponen en riesgo el futuro del campo. En ese contexto, considera que proyectos como este contribuyen a revalorizar la actividad agraria y a hacerla atractiva para jóvenes formados en las escuelas de capacitación agraria. «Si el kilo de uva puede pasar de 1,50 a 3,50 o 4 euros, cambia completamente el escenario», dice.

Un modelo exportable y con vocación de crecimiento

Aunque el proyecto piloto está inicialmente orientado al turista que visita bodegas del Archipiélago, Gómez Medina aclara que el objetivo es ampliarlo. «También podrá servir para un canario que quiera enviar vino a un familiar o amigo en Europa», afirma. La idea es que, una vez ajustado el sistema, se generalice como una herramienta estable de comercialización.

Para el presidente del Clúster de Enoturismo de Canarias, la iniciativa demuestra que la combinación de innovación, logística pública y experiencia turística puede convertirse en un motor económico real. «No es solo vender vino», concluye, «es reforzar el territorio, el sector primario y el vínculo del visitante con Canarias a largo plazo».