Vecinos de Anaga denuncian que la saturación turística hace «prácticamente imposible» la vida diaria

Reunión entre Cabildo de Tenerife y colectivos vecinales de Anaga | Foto: Cabildo de Tenerife

Reunión entre Cabildo de Tenerife y colectivos vecinales de Anaga | Foto: Cabildo de Tenerife

La plataforma Unidos por Anaga alerta del colapso de tráfico provocado por la afluencia masiva de visitantes y reclama soluciones estructurales para proteger la seguridad de residentes y turistas en el parque rural.

La creciente afluencia de vehículos en la cumbre de Anaga está generando graves problemas de tráfico, seguridad y convivencia para los vecinos de la zona, según denuncia la plataforma ciudadana Unidos por Anaga.

Marina Suárez, integrante del colectivo, afirma que la presión turística ha alcanzado un nivel que está afectando directamente al día a día de quienes residen en este espacio natural del nordeste de Tenerife: «La afluencia incontrolada de turismo nos está haciendo la vida prácticamente imposible», expresa.

Suárez aclara que la plataforma no se opone al turismo, pero considera que el volumen actual de visitantes supera con creces la capacidad de las infraestructuras existentes: «Las carreteras no están preparadas para la cantidad de coches que suben cada día», afirma.

Un problema que ya no es solo de fin de semana

Según explica la portavoz vecinal, la saturación del tráfico ya no se limita a los fines de semana o a los periodos vacacionales, sino que se ha convertido en una situación permanente: «Hace dos años era un problema de fines de semana, ahora es de lunes a lunes», señala.

En las horas centrales del día, especialmente entre la mañana y primeras horas de la tarde, los vecinos encuentran grandes dificultades para entrar o salir de sus casas debido a las largas colas de vehículos.

Soluciones que trasladan el problema

La plataforma reconoce que las administraciones han adoptado algunas medidas para tratar de aliviar la situación, como la presencia policial en puntos conflictivos como la Cruz del Carmen.

Sin embargo, Suárez considera que estas actuaciones no están resolviendo el problema de fondo: «Lo que han conseguido es trasladar el problema a otros puntos», afirma.

Según explica, muchos conductores que antes intentaban aparcar en la Cruz del Carmen ahora lo hacen en el entorno del Pico del Inglés, ocupando los márgenes de la carretera.

Esta situación genera nuevos riesgos, ya que numerosos visitantes caminan por la calzada para desplazarse hacia el punto de información turística: «Te encuentras matrimonios con niños o con carros caminando por el centro de la carretera», advierte.

Riesgos para la seguridad

La portavoz vecinal alerta de que la falta de espacios habilitados para peatones o aparcamientos está provocando situaciones peligrosas tanto para los residentes como para los visitantes: «Los vecinos pensamos que un día vamos a atropellar a alguien», expresa.

Además, señala que la instalación de barreras metálicas en algunos tramos de la carretera ha reducido aún más los espacios disponibles para detener los vehículos o circular con seguridad.

Propuestas de la plataforma

Ante esta situación, Unidos por Anaga reclama medidas estructurales que permitan gestionar de forma ordenada la llegada de visitantes al parque rural.

Entre las propuestas que plantean se encuentra la creación de aparcamientos disuasorios en puntos estratégicos del entorno y el traslado del centro de información turística a zonas con mayor capacidad de estacionamiento: «Las soluciones pasan por habilitar aparcamientos y reorganizar los puntos de acceso», afirma Suárez.

También consideran necesario mejorar el transporte público para facilitar que los turistas puedan recorrer la zona sin necesidad de utilizar vehículos privados.

Un parque rural con pocos residentes

La plataforma subraya que el problema adquiere mayor dimensión si se compara el número de visitantes con la población residente en la zona.

Según explica Suárez, Anaga recibe cada año alrededor de 1,8 millones de turistas, mientras que en el macizo viven poco más de 3.000 personas: «Son 1.800.000 turistas frente a unos 3.000 vecinos», señala.

Para la portavoz vecinal, este desequilibrio evidencia la necesidad de adoptar medidas que protejan tanto el entorno natural como la calidad de vida de quienes habitan el parque rural.

Valoración de la manifestación

La plataforma organizó recientemente una manifestación para denunciar la situación, una movilización que, según Suárez, contó con un amplio respaldo ciudadano: «Nos hemos sentido bastante arropados por la cantidad de gente que vino a apoyarnos», afirma.

No obstante, critica la actuación de las autoridades durante la protesta, ya que se desvió el tráfico hacia otras carreteras, lo que impidió visualizar el colapso que habitualmente sufren los vecinos: «Nuestra intención era que se viera el colapso que vivimos cada día», explica.

La portavoz concluye reclamando un diálogo real con las administraciones para abordar el problema y encontrar soluciones que garanticen tanto la protección del parque rural como la convivencia entre turismo y población local.