Sara Bordes, jefa del servicio de Cardiología de Hospitales Universitarios San Roque en Las Palmas, señala que «muchas patologías cardiacas se desarrollan durante años sin dar síntomas».
Las revisiones cardiológicas periódicas se convierten en una herramienta clave para prevenir, detectar de forma precoz o evitar complicaciones graves de las enfermedades del corazón, especialmente a partir de cierta edad o cuando existen antecedentes familiares y factores de riesgo. Así lo explica Sara Bordes, jefa del servicio de Cardiología de Hospitales Universitarios San Roque en Las Palmas, quien insiste en que «muchas patologías cardiacas se desarrollan durante años sin dar síntomas».
La especialista señala que, aunque todas las personas adultas deberían someterse a algún tipo de control cardiológico a lo largo de su vida, hay colectivos en los que estas revisiones resultan especialmente importantes. Entre ellos se encuentran quienes tienen antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular y aquellas personas que presentan factores de riesgo como tabaquismo, hipertensión arterial, diabetes, colesterol elevado, sedentarismo o estrés crónico.
Prevenir, detectar y evitar complicaciones
Bordes subraya que el objetivo principal de un chequeo cardiológico es triple. «Sirve para prevenir enfermedades cardiovasculares, para detectarlas de manera temprana o, cuando ya están presentes, para actuar y evitar complicaciones más graves», afirma. En este sentido, recuerda que una intervención a tiempo puede marcar la diferencia en la evolución de muchas patologías del corazón.
La revisión cardiológica
La jefa de Cardiología detalla que una consulta básica incluye una historia clínica completa, en la que se analizan antecedentes familiares, factores de riesgo y posibles síntomas, incluso aquellos que el paciente puede no considerar relevantes. A ello se suma una exploración física exhaustiva, con especial atención a la medición de la presión arterial y la auscultación cardiaca, así como la realización de un electrocardiograma, una prueba sencilla pero muy informativa.
En función de cada caso, el estudio puede ampliarse con pruebas complementarias como el ecocardiograma, la prueba de esfuerzo o el holter, que permite analizar el ritmo cardiaco durante 24 horas. «Las pruebas más avanzadas, como el escáner coronario o el cateterismo, se reservan para situaciones muy concretas y siempre tras valorar el beneficio y el riesgo», precisa.
La analítica, una pieza fundamental
Bordes recalca la importancia de los análisis de sangre dentro del chequeo cardiológico. «Es fundamental conocer los niveles de colesterol y glucosa, porque tanto la hipercolesterolemia como la diabetes suelen ser silenciosas durante años y, sin embargo, pueden provocar complicaciones muy graves», advierte.
Cada paciente, una frecuencia distinta
La periodicidad de las revisiones no es igual para todos. Según explica la cardióloga, una persona adulta sana, sin factores de riesgo, puede acudir al cardiólogo cada varios años, mientras que quienes presentan antecedentes familiares relevantes o factores de riesgo deben someterse a controles más frecuentes, incluso anuales o semestrales. «Todo se individualiza en función del perfil de cada paciente y de la evolución de sus factores de riesgo», aclara.
Deporte, sí, pero con control
La especialista añade que las revisiones también están indicadas en personas aparentemente sanas que planean realizar ejercicio físico intenso. «El deporte es muy saludable, pero cuando se somete al cuerpo a una exigencia elevada conviene asegurarse de que el corazón está preparado», señala, recordando que en la mayoría de los casos las pruebas son normales, aunque en ocasiones permiten detectar problemas ocultos.
Una oportunidad para cambiar hábitos
Más allá del diagnóstico, Bordes destaca el valor educativo de la consulta cardiológica. «Es una ocasión para orientar sobre ejercicio, alimentación y manejo del estrés, que son inversiones a medio y largo plazo para la salud del corazón», afirma.
Como mensaje final, la jefa de Cardiología recuerda que las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte y que la ausencia de síntomas no garantiza un corazón sano. «Cuando una patología cardiaca da la cara, normalmente lleva años desarrollándose. Esa es la ventana de oportunidad para detectarla a tiempo», concluye, animando a la población a realizar al menos una revisión cardiológica a lo largo de su vida.