PACMA denuncia la persistencia de peleas de gallos ilegales en Canarias pese a su prohibición estatal

Pelea de gallos | Foto: PACMA

Pelea de gallos | Foto: PACMA

El colectivo animalista alerta de la celebración de torneos en varias islas, incluso en instalaciones públicas, y reclama a las administraciones que actúen ante lo que considera un grave caso de maltrato animal.

Las peleas de gallos, prohibidas por la legislación española desde 2007, continúan celebrándose en Canarias según denuncia el Partido Animalista PACMA. Así lo afirma Iris Sánchez, coordinadora de la formación en Las Palmas, quien asegura que existen pruebas de competiciones organizadas en distintas islas. 

La organización ha presentado una denuncia ante la Fiscalía y ha solicitado al Gobierno de Canarias que adopte medidas urgentes. Sánchez sostiene que las administraciones han respondido de forma insuficiente y acusa a las instituciones de permisividad.

«La Federación Gallística sigue moviéndose libremente, celebrando torneos y actividades», afirma, subrayando que algunos eventos se han realizado incluso en espacios municipales.

Un fenómeno poco visible pero extendido

Aunque no se trata de una práctica masiva, PACMA advierte de que existe una red organizada que opera de forma discreta. Según Sánchez, estos grupos están presentes en varias islas —Gran Canaria, Tenerife, La Palma o Lanzarote— y mantienen canales propios de comunicación y difusión.

«No es algo que la población general vea en su día a día, pero esos colectivos sí se mueven entre ellos», explica. A su juicio, el carácter clandestino contribuye a su persistencia.

La coordinadora señala que los participantes suelen justificar estas actividades apelando a la tradición, argumento que rechaza frontalmente por tratarse de un espectáculo basado en la violencia animal.

Confusión legal y responsabilidad institucional

Uno de los factores que, según PACMA, dificulta la erradicación de estas prácticas es la confusión normativa. Sánchez explica que algunos organizadores se amparan en una ley autonómica de 1991 que regulaba las peleas de gallos, pese a que una norma estatal posterior prohíbe expresamente cualquier pelea entre animales.

«La ley nacional de 2007 tiene mayor validez», afirma, por lo que considera injustificable que se sigan autorizando o tolerando estos eventos.

La formación ha presentado también un recurso de alzada para exigir responsabilidades al Ejecutivo autonómico, recordando que la federación organizadora está registrada en Canarias y, por tanto, su actividad debería estar supervisada.

Crueldad extrema y maltrato animal

Sánchez describe las peleas como un espectáculo de violencia extrema. Según su testimonio, los animales son forzados a combatir hasta quedar gravemente heridos o morir, sin control sanitario y en un ambiente marcado por el consumo de alcohol.

Relata que los gallos pueden ser obligados a continuar luchando incluso cuando apenas pueden mantenerse en pie. «Se busca que sea más sangriento y violento», afirma, denunciando un ensañamiento incompatible con cualquier estándar de bienestar animal. 

Además, advierte de riesgos higiénicos y de seguridad derivados de la manipulación de animales heridos en espacios cerrados y sin condiciones adecuadas.

Reclamación de medidas efectivas

Desde PACMA consideran que, si una práctica está prohibida, las administraciones deben garantizar su cumplimiento efectivo. Aunque la coordinadora no detalla el régimen sancionador vigente, insiste en que la prioridad debe ser impedir la celebración de estos eventos.

La organización confía en que las actuaciones judiciales y administrativas en curso permitan poner fin a una actividad que califica de «maltrato y explotación animal brutal».

En su opinión, la persistencia de las peleas de gallos refleja la necesidad de reforzar las políticas públicas de protección animal y de mejorar la vigilancia para evitar que espectáculos violentos continúen desarrollándose de forma clandestina en el archipiélago.