La coordinadora de programas de la Fundación Márgenes y Vínculos, Laura León, advierte de la invisibilidad del problema y subraya la importancia de la prevención y la detección precoz.
La coordinadora de programas de la Fundación Márgenes y Vínculos en Canarias, Laura León, señala que el 53% de las agresiones sexuales a menores se producen en el entorno familiar, una realidad que «rompe el mito» de que el peligro está fuera del hogar.
«Es un fenómeno que se da principalmente en entornos muy cercanos», explica, apuntando que los agresores suelen ser personas del entorno directo de los niños y niñas.
La punta del iceberg
León advierte de que los datos conocidos representan solo una parte del problema. «Esto es la punta del iceberg», afirma, al tiempo que recuerda que muchos casos no se denuncian.
En este sentido, cita estimaciones del Consejo de Europa según las cuales «uno de cada cinco niños y niñas» podría sufrir algún tipo de violencia sexual durante su infancia o adolescencia.
Dificultades para la detección
La experta destaca que el carácter íntimo y cercano de estas situaciones dificulta su detección. «Hay mucho secretismo y falta de información», señala.
Además, explica que los menores encuentran dificultades para verbalizar lo que les ocurre, especialmente cuando sucede dentro del entorno familiar.
El papel clave de la escuela
León subraya la importancia de los centros educativos como espacios de prevención y detección precoz. «Son entornos protectores», indica, ya que en ellos los menores pueden encontrar figuras de referencia y confianza.
También menciona otros ámbitos, como el ocio o el deporte, donde pueden surgir las primeras revelaciones de situaciones de abuso.
Atención integral a las víctimas
El programa de atención a menores víctimas en Canarias ofrece acompañamiento desde el inicio del proceso, incluyendo apoyo psicológico, asesoramiento jurídico y orientación a las familias.
«Analizamos cada caso y detectamos las necesidades», explica León, destacando la importancia de adaptar la intervención a cada situación.
Educación y prevención como claves
La coordinadora insiste en que la educación afectivo-sexual es fundamental para prevenir estos casos. «Es una asignatura pendiente», afirma, reclamando una mayor naturalidad al abordar estos temas.
Según explica, es esencial que los menores conozcan «su derecho a decidir sobre su propio cuerpo» y sepan cómo pedir ayuda.
Llamamiento a actuar ante la sospecha
León hace un llamamiento a las personas adultas a actuar ante cualquier indicio. «A la mínima duda, hay que consultar y comunicar», señala.
Asimismo, reclama el cumplimiento efectivo de la legislación existente y la mejora de los procedimientos judiciales para adaptarlos a las necesidades de los menores.
La experta concluye que visibilizar el problema es un paso imprescindible para combatir una realidad que, en muchos casos, «se sufre en silencio».