El Cabildo desarrolla la Campaña de Aleteo 2026 para prevenir la desorientación de pardelas y otras aves marinas juveniles por la iluminación artificial y coordinar su rescate cuando caen a tierra.
Paco Fabelo, jefe del Servicio de Medio Ambiente del Cabildo de Lanzarote, explica que las pardelas jóvenes abandonan por primera vez sus nidos guiándose de forma instintiva por la luz natural de la luna y las estrellas. La iluminación artificial puede desviarlas de su camino hacia el mar, hacerlas chocar contra obstáculos y provocar que caigan al suelo, desde donde tienen grandes dificultades para volver a despegar. Veterinario
Atenuar las luces
El Cabildo pide reducir durante estas semanas las luces exteriores innecesarias y, especialmente, evitar focos dirigidos hacia arriba o lateralmente. Fabelo señala que las luminarias orientadas hacia el suelo son menos perjudiciales y destaca la colaboración solicitada a instalaciones deportivas, establecimientos turísticos y particulares para adelantar el apagado o atenuar la iluminación durante el periodo de salida de las aves de sus nidos. Veterinario
El año pasado, el Servicio de Recogida de Fauna Accidentada atendió 184 ejemplares de pardela cenicienta atlántica, aunque Fabelo considera que el número real de aves auxiliadas fue superior porque numerosos vecinos, policías locales y efectivos de Protección Civil ya conocen cómo actuar y colaboran directamente en su recuperación. Veterinario
Qué hacer al encontrar una pardela
La campaña resume la actuación ciudadana en tres pasos: «localiza, protege y avisa». Ante una pardela desorientada, la recomendación es llamar al 112 y colocar el ave, si no presenta heridas, en una caja ventilada, oscura y situada en un lugar tranquilo hasta que pueda ser atendida. «Lo que no debemos hacer es alimentarla» ni darle agua de manera forzada, advierte Fabelo. Veterinario
El técnico recuerda que la campaña no protege únicamente a las pardelas, sino también a aves marinas de menor tamaño como paiños y petreles, algunas de ellas con poblaciones más vulnerables. Fabelo considera que los resultados de los programas de conservación permiten cierto optimismo, ya que los estudios realizados muestran que algunos censos no solo se mantienen, sino que aumentan.