La vivienda vacacional pone en riesgo la modalidad del turismo rural

Casa rural en Gran Canaria | Foto: Cabildo de Gran Canaria

Casa rural en Gran Canaria | Foto: Cabildo de Gran Canaria

Pedro Carreño, presidente de la Asociación de Turismo Rural de Canarias, alerta de una competencia desleal y de un impacto directo sobre el territorio y el modelo de desarrollo sostenible de las islas.

El turismo rural en Canarias vive un momento de consolidación como opción atractiva para quienes buscan tranquilidad, paisaje y patrimonio, pero al mismo tiempo afronta una amenaza creciente derivada de la expansión de la vivienda vacacional, especialmente en suelo rústico. Así lo advierte Pedro Carreño, presidente de la Asociación de Turismo Rural de Canarias, que alerta de una competencia desleal y de un impacto directo sobre el territorio y el modelo de desarrollo sostenible de las islas. 

Carreño subraya que el problema no es la existencia de la vivienda vacacional como modalidad turística, sino su proliferación en espacios donde, a su juicio, no debería permitirse este uso: «El turismo vacacional ha venido para quedarse, pero debería existir en otro tipo de suelo. El suelo rústico necesita una protección mucho mayor».

Un sector en buen momento, pero con límites

El presidente de la asociación explica que, tras años difíciles, el turismo rural ha alcanzado un nivel de aceptación notable entre los visitantes, atraídos por la autenticidad de los entornos, la conservación del patrimonio y la apuesta por la sostenibilidad: «Hoy el turismo rural es una opción muy interesante para disfrutar de los valores, del paisaje y del patrimonio de nuestras islas».

Sin embargo, recuerda que este modelo tiene un crecimiento limitado por su propia naturaleza. Solo pueden dedicarse al turismo rural viviendas antiguas con valores patrimoniales o culturales, lo que impide una expansión descontrolada.

Cinco veces más plazas… y en aumento

Desde la Asociación de Turismo Rural de Canarias denuncian que la vivienda vacacional quintuplica las plazas alojativas del turismo rural y, en algunos municipios, las supera ampliamente, transformando de forma acelerada la fisonomía de pueblos enteros: «Hay pueblos que ya prácticamente son otra cosa distinta a lo que eran en un principio».

Carreño insiste en que esta dinámica no solo afecta a la viabilidad económica de los pequeños establecimientos rurales, sino que altera la identidad, el paisaje y la cohesión social de los núcleos tradicionales.

Normativa y falta de control

El sector señala el incumplimiento de la normativa sobre usos del suelo como uno de los principales problemas. Mientras que el turismo rural está sujeto a un decreto estricto y a largos procesos administrativos, la vivienda vacacional, afirma, ha crecido con mayor facilidad y menos controles: «Para ser turismo rural se exigen valores patrimoniales y trámites que pueden durar uno o dos años; para la vivienda vacacional, el proceso es mucho más sencillo».

Carreño considera que corresponde a las administraciones ejercer una vigilancia efectiva y aplicar los límites legales para evitar un uso inadecuado del suelo rústico.

Valoración positiva de la nueva ley

La Asociación de Turismo Rural de Canarias valora de forma positiva la reciente ley de alquiler vacacional aprobada por el Gobierno de Canarias, al entender que introduce criterios para ordenar el sector y frenar los excesos: «Es una ley necesaria para poner coto a una situación que, de no corregirse, puede acabar con los pueblos de nuestras islas».

Aunque reconoce que revertir lo ya construido será complejo, confía en que la norma permita preservar la ruralidad y la identidad de los municipios.

Protección del territorio y apoyo al sector

Entre las medidas urgentes que reclama la asociación figuran una protección efectiva del suelo rústico, ayudas para la rehabilitación de viviendas tradicionales y una fiscalidad más acorde con la función social y territorial que cumple el turismo rural: «No queremos casas nuevas, sino poner en valor las viviendas antiguas y ayudar a quienes quieren mantener vivo el pueblo donde nacieron».

Carreño destaca, además, la necesidad de seguir reforzando las ayudas públicas y de corregir la descapitalización del sector, agravada por la dependencia de grandes plataformas.

Promoción con identidad

Con la mirada puesta en ferias como Fitur, el turismo rural canario continúa apostando por un modelo basado en la sostenibilidad, la conservación del patrimonio y la puesta en valor del entorno como experiencia integral: «Muchas veces el atractivo no es solo la casa rural, sino el espacio, el entorno y el conjunto de valores que conforman cada pueblo».

El sector confía en que la ordenación del alquiler vacacional y una mayor protección del suelo rústico permitan garantizar la convivencia de modelos turísticos sin sacrificar la identidad ni el equilibrio territorial de Canarias.