La vivienda agrava la desigualdad y ahoga la capacidad de ahorro de las familias, según Oxfam Intermón

El informe alerta del impacto sobre los jóvenes | Foto: Oxfam Intermón

El informe alerta del impacto sobre los jóvenes | Foto: Oxfam Intermón

El informe advierte de que el coste del alquiler condiciona la vida de los hogares, afecta a la salud y al empleo y sitúa a jóvenes y migrantes entre los más perjudicados.

El responsable de Políticas de Vivienda de Oxfam Intermón, Alejandro García Gil, sostiene que el acceso a la vivienda se ha convertido en el principal factor de desigualdad en España. «La vivienda está consumiendo los ingresos de las familias», afirma.

Explica que el informe La vivienda, cimiento de desigualdades constata que la capacidad de ahorro depende más del gasto en vivienda que del nivel de ingresos. «Importa más pagar un alquiler elevado que ganar más dinero», señala.

García Gil subraya que existe una brecha creciente entre quienes tienen vivienda en propiedad y quienes viven de alquiler. «Quien ya tiene vivienda acumula patrimonio, mientras otros pagan cada mes y no generan riqueza», dice.

Subida de precios y presión del mercado

El informe sitúa el origen del problema en el encarecimiento acelerado de la vivienda. «El alquiler ha subido un 40% desde 2020», afirma.

Atribuye esta evolución a la entrada de inversores y a la rentabilidad del mercado inmobiliario. «La vivienda está dando rentabilidades superiores al 10%», explica, lo que, a su juicio, incentiva la especulación.

Impacto social y económico

García Gil advierte de que la crisis de la vivienda tiene efectos más allá del acceso a un hogar. «Cuando un hogar no tiene dinero después de pagar el alquiler, consume menos», indica.

Según el informe, esta situación repercute en la economía y en el empleo, pero también en la salud. «Hay familias que renuncian a tratamientos dentales o a gafas por no poder pagarlos», afirma.

Además, destaca el impacto psicológico: «Las personas que viven de alquiler no saben si podrán seguir en su casa dentro de unos años».

Jóvenes, migrantes y clases medias

El experto señala que los colectivos más afectados son los jóvenes y las personas migrantes, al depender del alquiler para acceder a una vivienda. «Son quienes están más expuestos a esta asfixia económica», explica.

No obstante, advierte de que el problema se extiende también a las clases medias. «Un 30% de las personas de clase media se ve afectado directa o indirectamente», afirma.

Problema estructural

García Gil rechaza que se trate de una situación coyuntural. «Estamos ante un problema estructural que se está agravando», señala.

Entre las causas menciona la presión turística, el aumento de población y la falta de políticas públicas sostenidas. «Las administraciones no han tenido una política de vivienda seria en los últimos 15 o 20 años», critica.

Medidas urgentes y a largo plazo

El responsable de Oxfam Intermón defiende la necesidad de actuar de forma inmediata. «Es imprescindible congelar los alquileres de manera temporal», afirma, para evitar subidas bruscas.

A medio plazo, propone medidas estructurales como limitar precios en zonas tensionadas y aumentar el parque de vivienda pública. «Hay que construir vivienda asequible y recuperar pisos turísticos para uso residencial», señala.

También plantea un cambio en el modelo de negocio. «El lucro en la vivienda tiene que ser limitado», dice, proponiendo rentabilidades del 3% o 4% frente a las actuales.

Riesgo generacional

El informe alerta del impacto sobre los jóvenes. «Solo el 15% de los menores de 30 años está emancipado», afirma García Gil.

Advierte de que esta situación retrasa proyectos vitales y puede generar una generación con menos oportunidades. «Estamos en riesgo de perder una generación», señala.

Intervención del mercado

El experto considera inevitable una mayor intervención pública. «Topar los alquileres de forma temporal es necesario», afirma, aunque insiste en que debe ir acompañado de reformas estructurales.

García Gil concluye que la vivienda ha dejado de ser solo un derecho para convertirse en un negocio. «Cuando un derecho se convierte en negocio, deja de ser un derecho», advierte.