El Consejo de la Unión Europea ha dado luz verde definitiva a una directiva que endurece los límites de contaminación y amplía la lista de sustancias peligrosas.
El Consejo de la Unión Europea ha dado luz verde definitiva a una directiva que endurece los límites de contaminación y amplía la lista de sustancias peligrosas en aguas superficiales y subterráneas, con el objetivo de garantizar agua potable segura y proteger la salud pública.
La normativa actualiza las listas de sustancias prioritarias que deben vigilar los Estados miembros, incorporando contaminantes emergentes como pesticidas, productos farmacéuticos, bisfenoles y los llamados “químicos eternos” PFAS.
Además, se endurecen los estándares ambientales para varias sustancias ya reguladas y se refuerza el seguimiento de la calidad del agua en toda la Unión Europea. Estas medidas pretenden adaptar la legislación a los conocimientos científicos más recientes sobre los riesgos químicos.
Protección de la salud y del agua potable
Las autoridades europeas subrayan que la nueva directiva busca garantizar el acceso a agua limpia y proteger a la población frente a sustancias nocivas presentes en ríos, lagos y acuíferos.
El endurecimiento de los límites de calidad se considera clave para prevenir riesgos sanitarios y ambientales a largo plazo, especialmente en un contexto en el que numerosos cuerpos de agua europeos presentan contaminación química significativa.
Refuerzo del control y la vigilancia
El texto aprobado obliga a los países a intensificar la monitorización y la notificación de datos sobre la calidad del agua, con el fin de mejorar la transparencia y la eficacia de las políticas ambientales.
También se prevé la posibilidad de crear mecanismos de seguimiento conjuntos a escala europea para facilitar la medición de contaminantes complejos y garantizar criterios homogéneos entre Estados miembros.
Plazos de aplicación y objetivos
Los Estados deberán incorporar la directiva a su legislación nacional antes de finales de 2027 y tendrán varios años para cumplir plenamente los nuevos estándares, algunos de los cuales se extienden hasta la próxima década.
La medida forma parte de la estrategia europea para reducir la contaminación y mejorar la resiliencia ambiental, en un escenario marcado por la presión creciente sobre los recursos hídricos debido al cambio climático, la actividad industrial y la agricultura intensiva.
Hacia un entorno sin contaminación
Con esta actualización normativa, la Unión Europea pretende reforzar su marco legal para proteger los ecosistemas acuáticos y avanzar hacia el objetivo de “contaminación cero” a largo plazo.
La directiva modifica las principales leyes europeas sobre agua y constituye uno de los pasos más relevantes en la política ambiental comunitaria reciente, al ampliar la protección frente a sustancias químicas peligrosas y mejorar la gestión sostenible de los recursos hídricos.