Un estudio de la Organización de Consumidores y Usuarios sobre 18 marcas de ropa revela importantes diferencias en las dimensiones de prendas básicas, incluso dentro de una misma marca. La organización reclama criterios internacionales de tallaje y mayor transparencia en las tiendas online.
El portavoz de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), Enrique García, advierte de que las tallas de ropa no ofrecen garantías suficientes para conocer las dimensiones reales de las prendas. En declaraciones a El Espejo Canario, explica que un estudio realizado sobre cuatro prendas básicas de hombre y mujer comercializadas en 18 conocidas marcas revela diferencias de hasta un 26% para una misma talla. En el caso de los pantalones vaqueros de mujer, las variaciones pueden alcanzar entre 11 y 13 centímetros.
García señala que el problema se debe principalmente a la ausencia de una norma internacional que establezca medidas uniformes. «Quien fija la talla es el fabricante», recuerda. La diversidad de empresas productoras y países de fabricación provoca que prendas identificadas con una misma talla presenten dimensiones muy diferentes, lo que dificulta especialmente las compras por Internet.
Un problema económico y ambiental
La OCU también ha examinado la información proporcionada por 13 tiendas online y ha comprobado que aproximadamente la mitad no ofrece datos suficientemente claros sobre las medidas de sus productos. Esta situación multiplica las devoluciones, con el consiguiente coste económico y ambiental. García advierte de que, según los datos que maneja la organización, el 9% de los artículos devueltos no regresa a la cadena de comercialización y acaba destruido.
El portavoz alerta, además, de las consecuencias psicológicas que puede tener esta falta de uniformidad, especialmente entre adolescentes y jóvenes. Explica que pasar de una talla M a una L, o de una L a una XL, puede generar preocupación por la imagen corporal, cuando en realidad la diferencia puede deberse exclusivamente al criterio utilizado por el fabricante.
Una normativa internacional para unificar criterios
La OCU propone establecer una norma internacional ISO que limite las diferencias entre fabricantes y reclama que las tiendas online estén obligadas a informar de las medidas reales de cada prenda. García considera que una regulación europea sobre la venta a distancia podría facilitar esta transparencia, complementada con herramientas como los probadores virtuales.
Mientras llegan estos cambios, recomienda a los consumidores comprobar las medidas concretas de los artículos, consultar las opiniones de otros compradores y revisar cuidadosamente las condiciones de devolución. También llama la atención sobre la escasa disponibilidad de determinadas tallas, especialmente en las colecciones de moda dirigidas a los jóvenes, lo que dificulta todavía más encontrar prendas adecuadas.