La nutrición desde el diagnóstico del cáncer de mama mejora la tolerancia a los tratamientos

Noelia Ocaña en su despacho de Hospitales Universitarios San Roque | Foto: HUSR

Noelia Ocaña en su despacho de Hospitales Universitarios San Roque | Foto: HUSR

Noelia Ocaña, nutricionista oncológica de Hospitales Universitarios San Roque, advierte de que la pérdida de masa muscular puede pasar inadvertida y dificultar la recuperación de las pacientes.

La alimentación desempeña un papel fundamental en el tratamiento del cáncer de mama, no solo para prevenir la desnutrición, sino también para conservar la masa muscular, reducir las complicaciones y favorecer la recuperación. Noelia Ocaña, nutricionista del Centro Oncológico Integral Canario de Hospitales Universitarios San Roque, recomienda iniciar el seguimiento nutricional desde el momento del diagnóstico, sin esperar a que aparezcan pérdidas de peso o síntomas de deterioro físico.

En una entrevista en El Espejo Canario, Ocaña explica que las pacientes pueden perder músculo sin que se produzcan cambios apreciables en su peso. Esta situación puede traducirse en una peor tolerancia a la quimioterapia, mayor toxicidad, retrasos en los tratamientos y recuperaciones más lentas. «En el Centro Oncológico Integral Canario entendemos la nutrición como una parte del tratamiento, no como un complemento», afirma.

Una atención adaptada a cada fase

La especialista destaca la importancia de la coordinación entre oncología y nutrición, que en su centro comienza desde la primera consulta. El seguimiento incluye análisis de composición corporal mediante bioimpedancia y el aprovechamiento de pruebas diagnósticas, como el TAC, para evaluar la masa muscular y la grasa. Estos datos permiten adaptar la alimentación a las necesidades de cada paciente durante la quimioterapia, la radioterapia, la preparación para una intervención quirúrgica o la recuperación posterior.

Ocaña presta especial atención a la hormonoterapia, un tratamiento que puede prolongarse durante cinco, siete años o más y que, en determinadas pacientes, se acompaña de aumento de grasa corporal y pérdida de músculo o masa ósea. En estos casos, recomienda combinar una alimentación adecuada con ejercicio de fuerza adaptado y seguimiento profesional, en lugar de recurrir a dietas restrictivas por iniciativa propia.

Los riesgos de los consejos nutricionales en internet

La nutricionista advierte también de los peligros de seguir recomendaciones difundidas en redes sociales sin supervisión sanitaria. Algunas pacientes eliminan alimentos innecesariamente o consumen suplementos y plantas medicinales que pueden interferir con los tratamientos oncológicos. «Cualquier persona que recomiende un suplemento sin conocer la historia clínica de la paciente ya está haciendo mal esa intervención», señala. Por ello, aconseja consultar con el equipo médico antes de modificar la alimentación o incorporar cualquier producto.

Ocaña lamenta que la figura del dietista-nutricionista no esté contemplada en la cartera de servicios de la sanidad pública canaria y reivindica su integración en la atención oncológica. Recuerda que el Centro Oncológico Integral Canario incorpora este seguimiento desde hace más de una década y subraya que las pacientes que comienzan desde el diagnóstico suelen afrontar los tratamientos en mejores condiciones físicas. Su principal recomendación es clara: «Que no espere, que no espere es mi mejor consejo».