La importancia de la consulta ante cualquier sangrado anal

Mauricio Abel Fantozzi, de Hospitales Universitarios San Roque | Foto: HUSR

Mauricio Abel Fantozzi, de Hospitales Universitarios San Roque | Foto: HUSR

El doctor Mauricio Abel Fantozzi, de Hospitales Universitarios San Roque, explica que las hemorroides, fisuras y fístulas son muy frecuentes y, aunque suelen ser benignas, pueden ocultar enfermedades graves si no se diagnostican a tiempo.

El doctor Mauricio Abel Fantozzi, especialista en coloproctología de los Hospitales Universitarios San Roque, señala que las patologías anales siguen rodeadas de cierto pudor, aunque cada vez más pacientes acuden a consulta gracias a la mayor información disponible. Explica que esta subespecialidad aborda enfermedades del colon, recto y ano y que los profesionales cuidan especialmente la intimidad durante la exploración.

El facultativo subraya que hablar con naturalidad es clave para detectar a tiempo problemas que, por vergüenza, muchas personas retrasan durante meses o años. 

Sangrado: principal señal de alarma

Fantozzi indica que el síntoma que más preocupa a los pacientes es la presencia de sangre roja durante la evacuación, con o sin coágulos. Señala que en la mayoría de los casos se debe a hemorroides o fisuras anales, pero insiste en que siempre debe evaluarse por un especialista.

El médico advierte que este sangrado también puede estar asociado a pólipos, tumores u otras patologías intestinales, por lo que descartar causas graves resulta imprescindible, especialmente a partir de los 45 o 50 años. 

Diferencias entre fisuras y fístulas

El especialista explica que la fisura anal es una herida dolorosa causada habitualmente por estreñimiento o por una contracción excesiva del esfínter, que provoca dolor intenso tras la evacuación. En cambio, la fístula suele originarse tras un absceso o infección que crea un conducto entre el interior del recto y la piel perianal.

Mientras las fisuras pueden tratarse inicialmente con medicación tópica, las fístulas requieren cirugía en la gran mayoría de los casos, al tratarse de una comunicación anómala persistente. 

Cuándo acudir al especialista

Fantozzi recomienda consultar siempre que aparezcan síntomas como dolor, secreciones, sangrado, cambios en el ritmo intestinal o cualquier alteración respecto al patrón habitual. También alerta sobre la importancia de los controles preventivos en personas mayores de mediana edad.

Recuerda que enfermedades como el síndrome de intestino irritable, la colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn también pueden provocar sangrado anal, lo que refuerza la necesidad de un diagnóstico preciso.

Hemorroides: frecuentes y prevenibles

El doctor explica que las hemorroides son estructuras normales del organismo y solo se convierten en enfermedad cuando sangran, duelen o causan molestias. Asegura que su aparición se relaciona con factores como el estreñimiento, los esfuerzos al evacuar, el sedentarismo, el estrés o permanecer muchas horas sentado.

Añade que la prevención pasa por una dieta equilibrada, actividad física y hábitos intestinales adecuados. En caso de enfermedad hemorroidal, el tratamiento suele comenzar con medidas médicas y solo en situaciones avanzadas se recurre a procedimientos más invasivos o cirugía.

Tratamientos adaptados a cada patología

Fantozzi detalla que existen múltiples opciones terapéuticas, desde cremas y cambios de hábitos hasta técnicas mínimamente invasivas como ligaduras con bandas elásticas, electrocoagulación o láser. La cirugía queda reservada para los casos más severos o resistentes.

Respecto a otras patologías, insiste en que tanto las fístulas como algunas fisuras pueden requerir intervención quirúrgica si no responden al tratamiento conservador.

Alta prevalencia y factores de riesgo

El especialista afirma que estas enfermedades son mucho más comunes de lo que se piensa y afectan por igual a hombres y mujeres. Señala además que factores dietéticos —como comidas picantes, frituras o consumo de alcohol— pueden agravar los síntomas, algo frecuente entre turistas o personas con cambios bruscos en la alimentación.

Como recomendación final, anima a consultar ante cualquier duda y destaca la importancia de revisiones y pruebas como colonoscopias cuando están indicadas, ya que permiten detectar tanto patologías anales como enfermedades del colon en fases tempranas.