La falta de fármacos para la menopausia obliga a adaptar tratamientos pero existen alternativas

Alicia Martín | Foto: Facebook

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La jefa de Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitario Insular Materno Infantil, Alicia Martín, pide tranquilidad y recuerda que los cambios deben hacerse siempre bajo indicación médica.

La jefa del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Complejo Hospitalario Universitario Insular Materno Infantil, Alicia Martín, confirma que los problemas de suministro están afectando a mujeres que siguen terapias hormonales y que algunos tratamientos dejarán de estar disponibles durante 2027. No obstante, insiste en lanzar un mensaje de tranquilidad porque existen alternativas terapéuticas para la mayoría de los casos.

Martín explica que el servicio ha elaborado un protocolo con equivalencias para que ginecólogos y médicos de Atención Primaria puedan sustituir, cuando sea necesario, los tratamientos que no estén disponibles. Precisa que el cambio no debe hacerse directamente en la farmacia, sino tras consultar con el profesional que conoce el historial de la paciente.

No interrumpir sin consultar

La especialista advierte de que una interrupción brusca puede provocar la reaparición de síntomas como los sofocos y, en algunos casos, sangrado genital. La intensidad de estas consecuencias dependerá, entre otros factores, del tiempo que la paciente lleve siguiendo la terapia hormonal.

Por ello, recomienda a las mujeres que saben que pueden verse afectadas solicitar cuanto antes una consulta, aunque sea telefónica o telemática. En muchos casos, afirma, bastará con modificar la receta o cambiar la vía de administración, por ejemplo de un tratamiento transcutáneo a otra presentación equivalente.

Martín señala además que, en el caso concreto de este desabastecimiento, existen alternativas financiadas para las distintas indicaciones y descarta que el precio vaya a convertirse en una barrera generalizada para mantener los tratamientos.

Veinte años de retraso

La ginecóloga recuerda que la terapia hormonal estuvo durante años cuestionada a raíz de interpretaciones sobre sus riesgos y sostiene que la comunidad médica y científica tardó demasiado en corregir esa percepción. Considera que durante dos décadas muchas mujeres quedaron sin tratamientos que podían haber mejorado su calidad de vida.

Martín insiste, sin embargo, en que la terapia hormonal no está indicada para todas las mujeres y debe valorarse de forma individual atendiendo a los síntomas, las patologías previas y el impacto de la menopausia sobre la calidad de vida. También señala que, cuando existen síntomas e indicación médica, el tratamiento puede comenzar ya durante la perimenopausia.

La especialista concluye pidiendo a las pacientes que no se automediquen ni utilicen tratamientos recomendados por familiares o amigas. «La hormona que le sirve a su hermana, a su vecina, a su amiga» no tiene por qué ser adecuada para otra mujer, advierte, por lo que recomienda acudir siempre al médico y consultar las alternativas disponibles.