La caída de la natalidad, el envejecimiento y un modelo económico dependiente de mano de obra configuran uno de los mayores desafíos sociales y territoriales de Canarias.
El profesor honorario de Geografía Humana de la Universidad de La Laguna José León García analiza el reto demográfico del Archipiélago y advierte de que la baja natalidad, unida a salarios bajos y problemas de vivienda, está transformando profundamente la estructura social, económica y cultural de Canarias.
Qué es el reto demográfico y por qué llega a Canarias
José León García explica que el llamado reto demográfico nace en Europa como una respuesta política al envejecimiento de la población y al despoblamiento rural. «Es una política impulsada por la Unión Europea para hacer frente a la baja natalidad y al vaciamiento de amplias zonas del territorio», dice.
Sin embargo, subraya que el caso canario es singular. «Aquí el problema no es tanto el despoblamiento como el enorme crecimiento de la población», afirma, un aumento que no procede de los nacimientos, sino fundamentalmente de la inmigración. A su juicio, esta diferencia obliga a adaptar el diagnóstico y las soluciones a la realidad insular.
De región natalista a la fecundidad más baja de España
El profesor alerta de un cambio demográfico muy rápido. «Canarias fue hace solo veinte años una de las comunidades más natalistas», recuerda, junto a Andalucía, Extremadura o Murcia. Hoy, sin embargo, la situación es radicalmente distinta.
Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística, el índice de fecundidad en Canarias se sitúa en 0,84 hijos por mujer, el más bajo del país. «Hemos quemado etapas muy deprisa desde los años setenta», afirma, hasta colocarnos en el extremo opuesto del mapa demográfico español.
Las causas de la caída de la natalidad
José León García señala que el descenso de los nacimientos responde, en primer lugar, a un fenómeno común a todas las sociedades desarrolladas: el paso de una sociedad agraria a una urbana y de servicios, con una incorporación masiva de la mujer al mercado laboral.
A ese factor general se suman, en el caso canario, circunstancias específicas. «Tenemos salarios muy bajos, dificultades enormes para acceder a una vivienda y alquileres muy elevados», explica. Estas condiciones provocan que muchos jóvenes retrasen la emancipación, sigan viviendo en casa de sus padres y pospongan indefinidamente la decisión de tener hijos. «Se crea una dinámica social que conduce a una natalidad casi inexistente», afirma.
Envejecimiento acelerado y presión sobre los servicios
La principal consecuencia de esta baja natalidad es, según el experto, un rápido envejecimiento de la población. «Las generaciones jóvenes son cada vez más pequeñas y las anteriores pesan más en el conjunto», dice, lo que incrementa el número de personas mayores y la demanda de servicios sanitarios y asistenciales.
A ello se suma el crecimiento constante de la población por la llegada de inmigrantes para cubrir puestos de trabajo en el sector servicios y, especialmente, en el turismo. «Más del 20 % de la población residente ha nacido fuera de Canarias», apunta, un dato que está modificando la estructura demográfica y social del Archipiélago.
Turismo, empleo e inmigración
José León García subraya que el modelo económico canario, basado en el turismo, necesita cada vez más mano de obra. «El aumento del número de turistas exige más trabajadores», afirma, lo que alimenta la inmigración desde el resto de España, Europa y, sobre todo, América Latina.
Este proceso, advierte, genera tensiones crecientes: saturación de los servicios públicos, problemas de movilidad, falta de vivienda y presión sobre las infraestructuras. «No se construyen viviendas al ritmo al que crece la población», señala, lo que agrava el encarecimiento del acceso a la vivienda.
Educación, sanidad y movilidad
En el ámbito educativo, la caída de nacimientos ha reducido las ratios profesor-alumno, un efecto que considera positivo a corto plazo. Sin embargo, alerta de que el crecimiento global de la población multiplica las necesidades en otros ámbitos.
«La movilidad diaria en islas como Tenerife o Gran Canaria es ya un problema estructural», dice, y advierte de que ampliar carreteras no resuelve el fondo del asunto. «El desajuste entre lugar de residencia y lugar de trabajo genera desplazamientos masivos difíciles de gestionar», afirma.
Paro estructural y desigualdad social
El geógrafo destaca una de las grandes paradojas del Archipiélago: «Necesitamos cada año entre 10.000 y 15.000 trabajadores y, sin embargo, tenemos más de 160.000 personas en paro». A su juicio, se trata de un desempleo crónico que convive con la llegada constante de población para cubrir empleos de baja o media cualificación.
Esta situación, dice, alimenta la pobreza y la desigualdad. «Canarias tiene uno de los porcentajes más altos de población en riesgo de pobreza», afirma, y relaciona este fenómeno con el bajo poder adquisitivo, la mala alimentación y problemas de salud como la elevada tasa de obesidad.
Jóvenes que se van y talento que se pierde
Al mismo tiempo que llegan inmigrantes para cubrir empleos poco cualificados, muchos jóvenes canarios formados se ven obligados a marcharse. «Nuestro modelo económico no es capaz de absorber a parte de la población cualificada que formamos», explica.
Esta emigración juvenil supone, según García, una pérdida de capital humano que debilita el futuro del Archipiélago y refuerza un modelo poco diversificado, dependiente del exterior tanto para la mano de obra como para el crecimiento económico.
Maternidad, ayudas y futuro demográfico
José León García considera que la maternidad está penalizada social y económicamente en Canarias. «No existen políticas de apoyo suficientes», afirma, y señala que en otros países europeos las ayudas a la natalidad han permitido mantener índices de fecundidad más altos.
A su juicio, la combinación de escasos incentivos y precariedad laboral ha generado «una cultura del no tener hijos», cada vez más extendida entre la población joven.
Un mensaje a las instituciones y a la juventud
El profesor concluye que el principal reto es mejorar las condiciones de vida y el reparto de la riqueza. «No puede ser que seamos la región con los ingresos más bajos», afirma, y compara la situación salarial de Canarias con la de Baleares, otra gran región turística con sueldos sensiblemente más altos.
A los jóvenes, dice, no se les puede exigir que se queden si no hay oportunidades. «Es a las administraciones a quienes corresponde mejorar salarios, vivienda y expectativas», concluye, convencido de que sin un cambio profundo en el modelo económico y social, el reto demográfico seguirá marcando negativamente el futuro de Canarias.