El biólogo Víctor de León subraya la urgencia de actuar ante una población mínima y fragmentada de esta especie emblemática.
El biólogo y divulgador de Fénix Canarias, Víctor de León, afirma que el drago constituye uno de los principales símbolos naturales del archipiélago, pero advierte de su delicada situación. «Son los últimos vestigios de los bosques termófilos», señala, en referencia a un ecosistema muy degradado por la actividad humana .
De León explica que, aunque el drago canario está catalogado como especie vulnerable, el caso de Gran Canaria es mucho más grave. «Quedaban apenas 61 ejemplares», indica, lo que sitúa a esta población en un escenario cercano al peligro crítico de extinción .
Fragmentación y amenazas
El experto destaca que uno de los principales problemas es la fragmentación de las poblaciones. «No forman bosques ni continuidades amplias», afirma, lo que reduce su capacidad de regeneración natural y aumenta su vulnerabilidad .
Entre las amenazas, menciona factores como la presión urbanística, la pérdida de hábitat, la acción de hongos y fenómenos meteorológicos extremos, que pueden debilitar los ejemplares.
La caída del drago de Los Realejos
En relación con la reciente caída de un drago en Tenerife, De León explica que no existe una única causa. «Lo más probable es que sea una combinación de factores», sostiene, señalando aspectos como la falta de espacio para el desarrollo de las raíces, la acumulación de agua o la presencia de patógenos .
A estos elementos se suman las lluvias intensas y el viento, que pueden actuar como desencadenantes en árboles ya debilitados.
Un plan de recuperación a largo plazo
El biólogo valora positivamente el Plan de Recuperación del Drago de Gran Canaria, aunque advierte de que sus resultados no serán inmediatos. «No esperamos una germinación milagrosa», afirma, recordando que se trata de una especie de crecimiento lento .
El objetivo del plan es aumentar la población hasta unos 300 ejemplares a lo largo de varias décadas, combinando la creación de nuevos núcleos y el refuerzo de los existentes. «No se trata solo de plantar, sino de consolidar poblaciones», explica .
Asimismo, destaca la importancia de los bancos de semillas, que permiten conservar la diversidad genética y facilitar la recuperación ante posibles pérdidas.
Dificultades en el seguimiento
De León reconoce que el seguimiento de la especie es complejo debido a su localización en zonas de difícil acceso. «Se encuentran en acantilados prácticamente inaccesibles», indica, lo que dificulta el control continuo de su estado .
No obstante, asegura que existen estudios previos que permiten conocer la situación general de la especie y orientar las medidas de conservación.
El papel de la ciudadanía
El divulgador insiste en la importancia de la implicación social en la conservación del drago. «Podemos cambiar el chip», afirma, proponiendo fomentar el uso de flora autóctona en jardines y espacios privados .
Considera que pequeñas acciones, como plantar especies canarias, pueden contribuir a la recuperación a largo plazo, siempre bajo asesoramiento técnico.
Un proceso continuo
De León concluye que la recuperación del drago requiere constancia y planificación a largo plazo. «Es un proceso continuo», señala, en referencia a la vigencia indefinida del plan aprobado .
En este contexto, insiste en que la conservación de esta especie emblemática no solo depende de las administraciones, sino también del compromiso colectivo para preservar el patrimonio natural de Canarias.