El servicio para personas mayores registró 4.577 intervenciones en 2025, reflejo de la necesidad creciente de acompañamiento emocional y relaciones sociales.
El director técnico del Teléfono de la Esperanza en Canarias, José Cabrera Pérez, señala que la mayoría de las intervenciones responden a una necesidad básica: hablar y sentirse escuchado.
Muchas personas mayores no buscan soluciones concretas, sino alguien que atienda su situación y comprenda lo que están viviendo: «Hay personas que dicen: no quiero que me digan qué hacer, solo que alguien me escuche»
Más de 4.500 intervenciones en un año
El servicio específico para mayores realizó 4.577 intervenciones durante 2025, una cifra que refleja la dimensión del problema de la soledad en este colectivo.
Cabrera explica que este recurso, impulsado junto a la Consejería de Bienestar Social, busca promover relaciones saludables y evitar el aislamiento social.
Diferencia entre estar solo y sentirse solo
El psicólogo subraya que vivir solo no implica necesariamente sentirse solo, ya que la soledad es una experiencia emocional vinculada a la falta de vínculos significativos.
En este sentido, advierte de que la soledad no deseada está creciendo en la sociedad, no solo entre mayores, sino también entre jóvenes: «Sentirse solo es percibir que no hay nadie a quien le importes»
Factores de riesgo y protección
Entre los factores que incrementan la soledad en las personas mayores figuran la pérdida de seres queridos o el fin de la vida laboral.
Frente a ello, Cabrera destaca el papel protector de actividades como el voluntariado, la participación social, el ejercicio físico o el aprendizaje continuo.
Un acompañamiento más allá del teléfono
El servicio no se limita a la atención telefónica, sino que ofrece orientación y seguimiento para ayudar a las personas a reconectar con su entorno.
El proceso incluye escucha activa, asesoramiento personalizado y, en algunos casos, acompañamiento para facilitar la incorporación a actividades sociales: «El primer paso cuesta, pero sabemos que puede cambiar la vida de las personas»
Voluntariado y red de apoyo
La atención la prestan orientadores formados durante más de un año, dentro de una estructura basada en el voluntariado y coordinada por un equipo técnico.
Desde la organización insisten en que este modelo permite ofrecer cercanía y apoyo emocional a quienes atraviesan situaciones de aislamiento, contribuyendo a mejorar su bienestar y calidad de vida