«El Sur de Tenerife no puede seguir esperando otros 30 años por su hospital»

Hospital del Sur de Tenerife | Foto: Gobierno de Canarias

Hospital del Sur de Tenerife | Foto: Gobierno de Canarias

La plataforma ciudadana denuncia que la ampliación del Hospital del Sur, con suelo y 40 millones asignados, sigue bloqueada sin licitación y advierte de consecuencias graves para la atención sanitaria.

La ampliación del Hospital del Sur de Tenerife continúa atascada pese a contar con terrenos, planificación y financiación comprometida desde la legislatura anterior. Así lo afirma el presidente de la Plataforma Prohospital del Sur, Jordi Esplugas, que denuncia retrasos injustificados, falta de voluntad política y un centro «sin capacidad resolutiva» para atender a una población que no deja de crecer. «No vamos a permitir que se nos tome el pelo», dice, tras casi tres décadas de reivindicaciones ciudadanas. 

Un proyecto con suelo, dinero y plan

Esplugas recuerda que al inicio del actual mandato el Gobierno autonómico recibía «la mejor situación de partida de la historia» para ejecutar la ampliación. «Había terrenos cedidos por el Cabildo, un plan aprobado y una inversión de 40 millones de euros», afirma.

Según explica, en septiembre de 2023 el Ejecutivo confirma que seguiría adelante con el proyecto. Sin embargo, la licitación para redactar el proyecto arquitectónico, paso previo imprescindible para iniciar las obras, no llega ni en 2024 ni en 2025: «Es una mera licitación técnica que debería tardar semanas, no dos años y medio. Si no sale, es porque no hay interés suficiente», sostiene.

Mejoras internas, pero sin espacio

Durante este tiempo se han activado algunos servicios: los cuatro quirófanos ya funcionan, el diagnóstico por imagen, la farmacia y el laboratorio operan 24 horas y se abre un hospital de día oncológico.

Pero para la plataforma estas medidas son insuficientes: «El hospital está tan encorsetado que no tiene capacidad resolutiva ninguna. No hay cafetería, no hay cocina propia, ni siquiera taquillas para el personal»

El problema de fondo, insiste, es la falta de espacio estructural que impide crecer y ofrecer nuevas especialidades.

Dependencia de La Candelaria

El centro sigue siendo un anexo del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, sin presupuesto propio. La plataforma reclama que el Hospital del Sur tenga entidad independiente y escale primero a hospital de segundo nivel y después a tercero, como centro de referencia insular: «Mientras dependa de otro hospital y no tenga cuentas propias, siempre queda relegado», dice.

Camas bloqueadas y saturación crónica

Uno de los datos que más preocupa a Esplugas es la ocupación real de las camas: «Más del 60% de las camas están bloqueadas por pacientes con alta que no pueden irse porque no hay plazas sociosanitarias»

Esa situación, explica, impide ingresar nuevos pacientes o programar cirugías, pese a disponer de quirófanos operativos. «En lugar de ser el hospital que necesitamos, se está utilizando casi como un centro sociosanitario», lamenta.

A ello se suma la falta de ambulancias suficientes, muchas de ellas ocupadas en traslados constantes al área metropolitana.

Consecuencias humanas

El presidente de la plataforma relata un caso reciente que, a su juicio, ejemplifica la gravedad del problema: una mujer de 38 años con insuficiencia respiratoria espera horas por una ambulancia, es derivada de urgencia y fallece durante el traslado: «Si tuviéramos un hospital resolutivo en el sur, muy probablemente esa ciudadana no habría muerto»

Para Esplugas, los largos desplazamientos —más de 100 kilómetros desde algunos municipios— convierten cada minuto en un riesgo vital en casos de infartos o ictus.

Advertencia al Gobierno

Tras meses sin respuestas claras de la Consejería, la plataforma se reúne con colectivos sociales y empresariales del sur y suroeste para decidir movilizaciones: «O el Gobierno cambia radicalmente su actitud o se va a encontrar con un problema. La paciencia se agotó»

Entre las acciones que propone a la ciudadanía, anima a presentar hojas de reclamaciones ante cada deficiencia asistencial para visibilizar la situación: «La sanidad pública digna no es un lujo, es un derecho. Y el Sur de Tenerife lleva 30 años esperando algo que le corresponde», concluye.