El proyecto europeo, coordinado por PLOCAN y financiado por Horizonte Europa, celebra su reunión de lanzamiento con el objetivo de convertir a las islas en laboratorios de innovación para una economía azul más sostenible.
La gestora de proyectos del Clúster Marítimo de Canarias, Mónica Quesada, explica que Isla Bonita reúne a 48 entidades de 16 países y cuenta con un presupuesto cercano a los 18 millones de euros, de los que más de 16 millones proceden directamente de financiación europea. El proyecto está coordinado desde Canarias por PLOCAN y conecta territorios del Atlántico, el Mediterráneo, el Báltico y el Mar del Norte.
Quesada destaca que el consorcio combina administraciones, universidades, empresas y organizaciones sectoriales con el objetivo de afrontar conjuntamente los retos ambientales y económicos de los territorios insulares. «El propósito de fondo es que las islas sean capaces de avanzar hacia un modelo económico que nos permita proteger el océano, pero al mismo tiempo generar actividad económica de una forma sostenible y resiliente», explica.
Nueve territorios insulares
Isla Bonita forma parte de la misión europea para restaurar los océanos y las aguas antes de 2030. El proyecto pretende probar sobre el terreno soluciones orientadas a proteger los ecosistemas y la biodiversidad, reducir la contaminación y avanzar hacia una economía más circular y climáticamente neutra. Las experiencias se desarrollarán en nueve territorios insulares y posteriormente podrán trasladarse a otras islas.
La red funcionará como un conjunto de «laboratorios reales de soluciones» en islas como La Palma, Azores, Guadalupe, Ischia, Santorini, Malta, Bornholm o Gotland. El Clúster Marítimo de Canarias participará especialmente en los denominados Living Labs, concebidos para incorporar desde el principio a administraciones locales, empresas, investigadores, organizaciones sectoriales y sociedad civil.
Un demostrador en Tazacorte
La Palma contará con un demostrador en el puerto de Tazacorte que combinará energía, agua y acuicultura. El proyecto contempla integrar una instalación solar fotovoltaica flotante con un sistema avanzado de gestión energética adaptado a las necesidades de la actividad acuícola que ya se desarrolla en la isla.
Quesada señala que el objetivo final, con horizonte en 2031, es demostrar que las islas pueden convertirse en territorios pioneros frente al cambio climático, con soluciones probadas en condiciones reales y estructuras estables de colaboración entre ciencia, administración, empresas y sociedad civil. «El objetivo final es que todo este conocimiento termine convirtiéndose en oportunidades reales para Canarias», afirma.
