El sociólogo e impulsor del movimiento, Diego Hidalgo, sostiene que limitar el acceso de los menores a las redes sociales no basta y reclama también una edad mínima legal para disponer de un smartphone.
Diego Hidalgo considera «muy tibias» las medidas planteadas en Europa para proteger a niños y adolescentes en el entorno digital. Cuestiona especialmente que se establezca en los 13 años el límite de acceso a las redes sociales, ya que recuerda que muchas plataformas ya fijan esa edad mínima en sus propias condiciones de uso.
El impulsor del Movimiento OFF también muestra sus reservas ante la posibilidad de permitir entre los 13 y los 15 años cuentas limitadas o supervisadas. «Me parece algo muy rebuscado», afirma, y defiende que cualquier regulación parta de una evaluación más amplia de los costes y beneficios que tiene la digitalización intensiva de la vida de los menores.
Más allá de las redes sociales
Hidalgo sostiene que el problema no se limita a las redes sociales. A su juicio, el smartphone concentra en un único dispositivo redes, inteligencia artificial, pornografía online, juegos de azar y otros servicios que pueden afectar al desarrollo de los menores. Por este motivo, el Movimiento OFF propone establecer una edad mínima legal para disponer de un teléfono inteligente.
El sociólogo argumenta que la hiperconexión digital coincide con cambios relevantes en los hábitos de niños y adolescentes, entre ellos el deterioro del sueño, problemas de salud mental y un descenso del rendimiento educativo. Defiende por ello una regulación más estricta y señala que las familias tienen grandes dificultades para imponer límites de manera individual frente a dispositivos y plataformas diseñados para captar la atención.
Hidalgo entiende además la presión que afrontan los padres cuando la mayoría de compañeros de sus hijos ya dispone de smartphone. Como respuesta, destaca experiencias como Adolescencia Libre de Móviles, basada en acuerdos entre familias para retrasar colectivamente la entrega de estos dispositivos. Considera que cuando existe una masa suficiente de alumnos sin smartphone disminuye considerablemente la presión social sobre cada familia.
El Movimiento OFF plantea también que el debate no se limite a los menores. Hidalgo recuerda que los adultos constituyen el principal modelo de comportamiento para niños y adolescentes y señala como ejemplo OFF February, una iniciativa que propone eliminar durante febrero las aplicaciones de redes sociales del teléfono. Según explica, en su primera edición participaron personas de 54 países y más de 300.000 usuarios en España.