➤ «Nos han reconocido como la institución insignia de la cultura en Canarias y eso es un premio que te dan tus propios colegas» ➤ «El mito de que la gente no va a los museos no es real: hemos aumentado casi 10.000 visitas a exposiciones y 5.000 espectadores en cine» ➤ «En Canarias hay un contexto artístico excepcional, con creadores que han construido comunidad y modernidades propias»
El director artístico del Tenerife Espacio de las Artes (TEA), Sergio Rubira, defiende un modelo de museo abierto, gratuito y conectado con la ciudadanía. Tras recibir recientemente el reconocimiento que sitúa al centro como la institución cultural mejor valorada de Canarias, asegura que el objetivo no es solo programar exposiciones, sino convertir el edificio en un lugar habitable, en el que la gente «entre, se quede y lo sienta como parte de su vida».
Rubira, que lleva un año y medio al frente del espacio, considera que el premio confirma una línea de trabajo colectiva. «Es un reconocimiento que te dan tus pares, profesionales de la cultura, periodistas, gestores… y eso lo hace especialmente valioso», afirma.
Un galardón inesperado
El director artístico explica que la distinción llega casi por sorpresa. «No nos especificaron en qué consistía el acto y pensábamos que era una rueda de prensa con un ranking. Cuando llegamos, nos encontramos con una gala y con la insignia a lo mejor de la cultura en Canarias», dice.
Más de 400 profesionales del sector participan en esa encuesta anual. «Ellos votan y nos han reconocido como lo mejor de la cultura en Canarias. Eso nos sitúa muy bien», señala, al tiempo que recuerda que el TEA ha escalado diez posiciones respecto a ediciones anteriores.
Aunque bromea con que ha sido «llegar y besar el santo», insiste en que el mérito no es individual. «Hay una trayectoria del centro y un equipo muy implicado en que el museo sea un referente institucional», subraya.
Más público y más actividad
Frente a la idea de que los museos de arte contemporáneo tienen dificultades para atraer visitantes, Rubira lo desmiente con datos. «Hay un mito en torno a que la gente no viene, y no es real. Este año hemos aumentado casi 10.000 visitas solo a las exposiciones», afirma.
El crecimiento también se nota en otras áreas. «En cine hemos alcanzado 5.000 espectadores más, y en educación el trabajo del equipo hace que la gente entienda que el TEA es parte de su vida», explica.
Para él, el cambio no es un giro brusco, sino una evolución natural del concepto de museo. «Hoy no son lugares sagrados y silenciosos. Son espacios donde están pasando cosas constantemente: debates, programas públicos, encuentros con artistas», dice.
Cultura gratuita y accesible
Uno de los rasgos diferenciales del centro es la gratuidad. «El TEA es absolutamente gratuito. Solo se cobra el cine de estreno y con un precio simbólico», recalca.
Rubira defiende esa decisión desde una convicción clara. «La cultura tiene que ser accesible a todo el mundo. El propio edificio ya nos está diciendo que es una plaza pública», sostiene. En su opinión, el museo debe funcionar como un espacio democrático, donde cualquier persona pueda sentirse incluida.
Incluso servicios complementarios, como la cafetería, contribuyen a esa idea de permanencia. «Convierte el museo en un lugar más amable, donde no solo vienes a ver una exposición, sino a pasar tiempo», apunta.
Programación y mirada contemporánea
La línea curatorial apuesta por combinar figuras históricas con lecturas actuales. Rubira explica que la coincidencia de exposiciones dedicadas a Óscar Domínguez y Néstor Martín-Fernández de la Torre responde tanto a cuestiones de calendario como a un planteamiento conceptual.
«Nos parecía interesante porque nos habla de dos formas de entender la modernidad», afirma. En el caso de Domínguez, busca «dar un carácter más contemporáneo a su producción» y alejarse de relatos estrictamente cronológicos.
Esa convivencia de tiempos y contextos se repetirá. «Las simultaneidades hablan muy bien de un territorio. Ya lo hicimos contando distintos relatos del arte producido en Canarias y vamos a seguir trabajando en esa línea», adelanta.
Inteligencia artificial y pensamiento crítico
El museo también aborda los debates actuales. Rubira señala que ya han incorporado proyectos relacionados con la inteligencia artificial. «Hay que utilizarla inteligentemente», afirma.
Más que centrarse solo en la regulación legal, el TEA propone una mirada crítica. «Nos interesa analizar cómo esas imágenes generadas pueden confundirse con la realidad y qué implicaciones tiene eso», explica.
Un pasado artístico «excepcional»
Preguntado por el nivel del arte en las islas, el director no duda. «El contexto artístico en Canarias es bastante excepcional», dice.
A su juicio, la historia cultural del archipiélago se ha construido a partir de comunidades creativas. «No solo pintores o escultores, también poetas, caricaturistas, colectivos que generaban contexto», señala. Esa condición de puerto y lugar de tránsito, añade, favoreció la convivencia de corrientes distintas.
«Siempre pensamos que la modernidad es una sola, pero hay muchas modernidades, incluso contradictorias», reflexiona. Y reivindica nombres más allá de los habituales. «Hay mujeres artistas interesantísimas, fundamentales para entender la renovación de la escultura en todo el Estado», apunta.
Cuidar la colección
Junto a la programación visible, Rubira destaca el trabajo interno. «Estamos estableciendo protocolos de conservación que no había y ya eran imprescindibles», afirma.
Algunas obras, como ciertos dibujos del fondo Domínguez, deben descansar por sobreexposición. «La colección ha crecido mucho y hay que organizar mejor su cuidado», explica.
El museo como refugio
Más allá de cifras y premios, el director reivindica la dimensión humana del arte. «Transforma», asegura cuando se le pregunta por su influencia en el carácter.
Para él, visitar un museo ofrece algo cada vez más escaso. «Te permite tener tiempo, y eso hoy casi no lo tenemos», dice. En ese sentido, concibe el TEA como un lugar de pausa y de encuentro.
Con un contrato de cinco años por delante y otros reconocimientos recientes, como el de institución transparente, Rubira se muestra optimista. «Estoy muy contento de estar aquí. Es un contexto muy rico y todavía hay mucho por hacer», concluye.