➤ «Activídate es un programa que transforma la recomendación médica en entrenamiento físico supervisado» ➤«En el mes de septiembre de este año, vamos a duplicar las siete unidades actuales» ➤«El 96,2% de los usuarios están muy satisfechos»
El plan Activídate atiende ya a unas 700 personas derivadas por los servicios sanitarios de Canarias y alcanza una satisfacción del 96,2% entre sus usuarios. El consejero de Educación, Formación Profesional, Actividad Física y Deportes, Poli Suárez, anuncia que el Gobierno autonómico pretende duplicar en septiembre las siete unidades con las que funciona actualmente el sistema.
El programa convierte la recomendación de los profesionales sanitarios en actividad física supervisada y adaptada a cada usuario. Está impulsado conjuntamente por las áreas de Sanidad y Deportes del Gobierno de Canarias, con la participación de ayuntamientos, cabildos y el Colegio Oficial de Licenciados en Educación Física de Canarias.
Del centro de salud al ejercicio supervisado
Suárez define Activídate como un sistema que conecta la atención primaria con profesionales especializados en actividad física. «Es un programa que transforma la recomendación médica en entrenamiento físico supervisado», explica.
El procedimiento comienza cuando una persona con una enfermedad o una patología acude a su centro de salud. Allí, los profesionales sanitarios valoran su situación y pueden prescribirle actividad física como parte de su proceso de recuperación o mejora.
El usuario es derivado posteriormente a una de las unidades de Activídate, donde recibe atención de profesionales capacitados para convertir la indicación sanitaria en una pauta concreta de ejercicio. No se trata de una recomendación genérica para que el paciente haga deporte por su cuenta, sino de una intervención supervisada y ajustada a sus condiciones.
«Cuando una persona tiene una patología, se va a su centro de salud, al centro de atención primaria, y ahí los profesionales de la salud le dirigen, le recomiendan, le recetan actividad física», señala el consejero.
Suárez matiza que el término adecuado no es receta, sino prescripción. «Yo sé que mis compañeros me van a matar cuando me oigan decir receta deportiva. No, no, no, no es una receta, es una prescripción», comenta.
El consejero contrapone esta herramienta al tratamiento exclusivamente farmacológico y defiende que el ejercicio puede contribuir a mejorar determinadas enfermedades. «En vez de tomarte una pastilla, hay enfermedades, hay patologías que se pueden recuperar, que se pueden mejorar con la actividad física», afirma.
Siete unidades y una ampliación en septiembre
Activídate dispone actualmente de siete unidades distribuidas por el archipiélago, una en cada isla. El Gobierno de Canarias trabaja para ampliar la red coincidiendo con el primer año de funcionamiento del programa.
«Si todo sale bien ya en el mes de septiembre de este año, vamos a duplicar», anuncia Suárez. La ampliación permitiría pasar de las siete unidades actuales a catorce y acercar el servicio a un mayor número de pacientes derivados desde la atención primaria.
El consejero considera que la extensión territorial es una condición fundamental para garantizar la igualdad de acceso. La participación de las administraciones locales permite aprovechar instalaciones y recursos próximos al lugar de residencia de los usuarios, evitando que la actividad prescrita dependa de desplazamientos difíciles de asumir.
El sistema se apoya en la coordinación entre los centros de salud, las unidades deportivas y las administraciones responsables. La Consejería de Sanidad realiza la valoración y la derivación, mientras que los profesionales de la actividad física diseñan y supervisan las sesiones.
Unas 700 personas derivadas
El programa atiende ya a unas 700 personas derivadas a las unidades de ejercicio físico. Suárez califica el balance de «muy positivo» y destaca tanto la permanencia de los participantes como la valoración que hacen del servicio.
«Hay un muy bajo, muy bajo índice de abandono», asegura. Este dato indica, según la evaluación trasladada por el consejero, que la mayoría de las personas que comienza el programa mantiene la actividad prescrita.
La satisfacción alcanza el 96,2%. «El 96,2% de los usuarios están muy, muy satisfechos», afirma Suárez. El responsable autonómico presenta este porcentaje como uno de los principales indicadores de que la coordinación entre los ámbitos sanitario y deportivo responde a las necesidades de los pacientes.
El seguimiento no se limita a comprobar la asistencia, sino que busca consolidar hábitos de actividad física que puedan mantenerse una vez terminada la intervención inicial. La supervisión profesional pretende que el ejercicio sea seguro, asumible y adecuado para personas que pueden presentar enfermedades o limitaciones concretas.
Más de 1.200 profesionales formados
La implantación del sistema requiere que tanto los sanitarios responsables de las derivaciones como los profesionales del ejercicio conozcan su funcionamiento. Según los datos aportados por Suárez, Activídate cuenta con 905 sanitarios acreditados y más de 300 educadores certificados.
Los profesionales sanitarios reciben la formación necesaria para identificar a las personas que pueden beneficiarse del programa y efectuar la correspondiente prescripción. Los educadores físicos, por su parte, deben estar capacitados para interpretar esa indicación y transformarla en un entrenamiento adaptado.
El COLEF Canarias participa en la capacitación técnica de los profesionales vinculados a las unidades. Suárez destaca también la colaboración de la Consejería de Sanidad, el área de Deportes, los ayuntamientos y los cabildos.
Esta estructura busca evitar que la recomendación médica se pierda una vez que el paciente abandona la consulta. La coordinación permite acompañarlo desde la prescripción inicial hasta la realización efectiva del ejercicio y evaluar su continuidad.
Actividad física como política sanitaria
El planteamiento de Activídate parte de considerar el ejercicio como una herramienta vinculada a la salud y no únicamente como una práctica recreativa o deportiva. La intervención se dirige especialmente a personas cuyas patologías pueden mejorar mediante una actividad física controlada.
Suárez sostiene que el programa permite convertir una recomendación frecuente de las consultas médicas en una actuación organizada. En lugar de limitarse a aconsejar al paciente que camine o haga deporte, el sistema establece un itinerario, lo deriva a una unidad y pone a su disposición profesionales que supervisan el entrenamiento.
La baja tasa de abandono y el grado de satisfacción registrado durante el primer año llevan al Gobierno de Canarias a preparar la ampliación de la red. El objetivo es aumentar la capacidad de atención y consolidar un modelo compartido entre los sistemas sanitario y deportivo.
La duplicación anunciada para septiembre representa el siguiente paso de un programa que, según Suárez, demuestra que la actividad física puede incorporarse de forma estructurada al tratamiento y a la mejora de determinadas enfermedades.