➤ «Yo nunca fui concejal de Urbanismo» ➤ «Los personajes que sacan a los políticos implicados en la Operación Eólica son los mismos que me meten a mí en la Operación Paraíso» ➤ «Han hecho mucho daño a mi familia»
Pacuco Guedes García, exconcejal de San Bartolomé de Tirajana, asegura que se siente «mucho mejor» después de poder hablar públicamente de un caso que, según afirma, le ha supuesto cargar durante dos décadas con un peso personal, político y familiar. Guedes, que está próximo a cumplir 76 años, mantiene que fue condenado por hechos con los que no tenía relación y que su paso por prisión respondió a una acusación de cohecho que, según su versión, «nunca existió».
El exconcejal recuerda que estuvo primero seis meses en prisión provisional y posteriormente casi dos años en el centro penitenciario de Juan Grande, dentro de una condena total de cinco años. También afirma que continúa pagando las consecuencias económicas de aquella sentencia, ya que tiene embargada su jubilación «de por vida» para hacer frente a una multa que sitúa en torno a los 300.000 euros.
Una condena que sigue marcando su vida
Guedes sostiene que la Operación Paraíso fue «un infierno» y niega de forma tajante haber participado en una trama urbanística. «Yo nunca fui concejal de Urbanismo», afirma, al tiempo que precisa que sus responsabilidades municipales estuvieron vinculadas a áreas sociales, fiestas y otros servicios, pero nunca a la gestión urbanística.
El ex edil insiste en que, cuando se producen los hechos que acaban derivando en su condena, se encontraba en la oposición. «Yo era la oposición», recalca, y añade que esa posición institucional explica, a su juicio, que no tuviera conocimiento de los expedientes o informes que luego resultaron determinantes en el procedimiento.
Guedes afirma que uno de los elementos que más le sorprende del caso es que durante el juicio, según su relato, tuvo que explicar que no era concejal de Urbanismo. «Yo tenía que explicarle a él que yo no era el de Urbanismo», señala en referencia al fiscal, y añade que también tuvo que aclarar cuál era su papel en las votaciones plenarias y si su voto era o no necesario.
«No sabía ni de qué iba el tema»
El exconcejal asegura que no conocía los informes de Intervención que se mencionan como piezas relevantes del caso. «Yo ni sabía de ese informe», afirma. Según explica, en la oposición «normalmente no se le informa casi nunca» y sostiene que se entera de la existencia de esos documentos «dos años después», cuando ya ha ingresado en prisión.
Guedes admite que su abogado debía haber tenido acceso a esa documentación, especialmente de cara al juicio, pero asegura que él no recibió esa información. «Yo me enteré después», señala, y atribuye parte de su conocimiento posterior del caso a las explicaciones que le ofrecen otras personas, entre ellas Alejandro Navarro Mazzotti, también condenado en el procedimiento.
El ex edil mantiene que esa falta de información refuerza su tesis de que fue introducido en una causa que no le correspondía. «No sabía ni de qué iba el tema», afirma, al recordar que las cuestiones urbanísticas que se abordaban en el procedimiento no formaban parte de sus competencias ni de su actividad política.
La relación con Alejandro Navarro
Guedes también se refiere a su relación con el empresario Alejandro Navarro, condenado igualmente en el caso Paraíso. Afirma que lo conoce en un contexto ajeno al urbanismo, concretamente a través de la lucha canaria. Según relata, el entonces alcalde de Telde, Marcelino Galindo, le presenta a Navarro porque este era aficionado a la lucha y podía colaborar con el Castillo del Romeral.
«Esta amistad sana no tiene nada que ver con Urbanismo, sino con la lucha canaria», sostiene Guedes. El exconcejal insiste en que su vínculo con Navarro nace en ese ambiente deportivo y niega que estuviera asociado a favores urbanísticos o a decisiones administrativas relacionadas con esa materia.
Guedes afirma, además, que tanto Navarro como él son enviados a prisión provisional por «un cohecho que nunca existió». Según su versión, esa acusación inicial desaparece posteriormente del foco del procedimiento y la causa se reconduce hacia otros elementos, entre ellos los informes sobre una obra en El Pajar. «La cual yo no tenía ni idea de esa obra ni de nada», señala.
«Me implican a mí en esa presunta ilegalidad»
El ex edil sostiene que la investigación acaba vinculandolo a una presunta irregularidad urbanística pese a no tener competencias en la materia. «No era mi deber saberlo tampoco», afirma sobre la obra mencionada durante la entrevista. Guedes insiste en que su posición como concejal de la oposición hacía imposible que pudiera ser el responsable principal de esa actuación.
«Me implican a mí en esa presunta ilegalidad», afirma, antes de añadir que considera insólito que se le atribuyera el máximo grado de responsabilidad en una cuestión de la que, según mantiene, no tenía conocimiento. «Soy el responsable máximo de esa ilegalidad», resume con ironía al exponer su versión de los hechos.
Guedes niega haber tenido relación con expedientes urbanísticos y repite que jamás ocupó responsabilidades en esa área. «Nunca en mi vida», afirma. También rechaza que hubiera una apropiación de fondos públicos o un enriquecimiento personal, y sostiene que la sanción económica que se le impone es desproporcionada.
El libro de Pedro Reyes
Guedes alude de forma reiterada al libro Un inocente a prisión, la mentira de la Operación Paraíso, firmado por Pedro Reyes. El exconcejal reconoce que no lo ha leído completo porque le resulta doloroso enfrentarse de nuevo a lo ocurrido, pero afirma que conoce su contenido por las conversaciones mantenidas con el autor y por las presentaciones públicas de la obra.
«A mí me entristece leer ese libro», admite. Guedes explica que conoce a Pedro Reyes a raíz de un compañero de prisión que le habla de su caso. Según su relato, Reyes comienza a investigar sin creer inicialmente del todo su versión, pero acaba convencido de que existen elementos que no encajan en la causa.
La sombra de otras operaciones policiales
Guedes vincula la Operación Paraíso con el contexto político y policial de otras investigaciones de aquellos años en Canarias, como los casos Eólico, Faicán o Góndola. El exconcejal afirma que, por su posición institucional, vivió aquel ambiente de cerca y escuchaba hablar de esas investigaciones en el entorno municipal.
El ex edil sostiene que mantiene dudas sobre el contexto político en el que se produce su caso. Preguntado por posibles conexiones con aquellas operaciones, afirma que en el libro de Pedro Reyes aparecen «los personajes que sacan a los políticos implicados en la Operación Eólica» como los mismos que, según esa investigación, «me meten a mí en la Operación Paraíso».
Guedes no entra a detallar todos los nombres y remite en varias ocasiones al libro, pero sí sostiene que esa conexión aparece «con nombre y apellido» en la investigación publicada. En todo caso, sus afirmaciones se presentan como su versión de los hechos y como una lectura personal apoyada, según él, en el trabajo de Pedro Reyes.
Acusaciones sobre el origen de la denuncia
El exconcejal también formula una acusación grave sobre el origen de la denuncia que, según afirma, permite la entrada de la policía en el caso. Guedes sostiene que en la investigación citada aparece que un político paga 30.000 euros a una persona «acostumbrada a la extorsión» para que presente una denuncia contra él con nueve delitos.
El exconcejal sostiene que aquellas acusaciones iniciales «nunca se tocaron» porque eran «todas mentiras» y que, cuando esas líneas no prosperan, la investigación se desplaza hacia la presunta ilegalidad administrativa detectada por la interventora. Guedes insiste en que ese desplazamiento de la causa acaba situándolo en el centro de unos hechos que no dependían de él.
Guedes admite que, a lo largo de su vida política, pudo cometer irregularidades administrativas vinculadas a su forma de actuar ante personas necesitadas, pero diferencia esas actuaciones de cualquier delito de corrupción. «He cometido muchas irregularidades por mi forma de ser con los más débiles», señala.
El exconcejal pone como ejemplo situaciones en las que, según relata, ayudaba primero a una persona y después regularizaba la documentación. «Si un señor tenía pan, en vez de regularme un documento le doy la bolsa de pan y después regularizo el documento», explica. No obstante, afirma que nunca fue denunciado por ese tipo de actuaciones.
Guedes utiliza esa explicación para marcar distancia entre errores administrativos y delitos urbanísticos o económicos. Asegura que quienes lo conocen saben que nunca tuvo «implicaciones políticas en temas urbanísticos» y que su trayectoria pública estuvo centrada en otras áreas.
El daño familiar y personal
El exconcejal afirma que una de las consecuencias más duras del caso ha sido el daño causado a su familia. «Han hecho mucho daño a mi familia», señala. Guedes admite que volver sobre el caso le produce tristeza, pero también sostiene que ahora se siente con más fuerza para hablar.
«Ahora me siento con mucha fuerza para poder hablar», afirma. Asegura que muchas personas de su entorno siempre han creído en su inocencia, especialmente quienes conocen su trayectoria y saben que no estuvo vinculado al urbanismo municipal.
Guedes se muestra especialmente afectado por la duración del proceso y por el peso acumulado durante veinte años. «Cuando descargas un lastre que llevas durante 20 años, pues de verdad que me siento bastante mucho mejor», afirma al comienzo de la entrevista.
Ahora, Guedes va más allá y sostiene que no solo no cometió el delito, sino que «ese delito nunca existió». Esa es la idea central de su relato: la de un exresponsable público que asegura haber sido condenado por una acusación que considera falsa y que, dos décadas después, reclama que se escuche una versión que durante años, afirma, quedó sepultada bajo el peso de la condena.