➤ «El riesgo existe, porque hasta que no veamos que la Comisión lo modifica, no podemos darlo por resuelto» ➤ «No podemos exigir un campo verde y después no pagar lo que cuesta producir en Canarias» ➤ «Siempre ponemos en duda el trabajo del agricultor, del ganadero y del pescador»
El consejero de Agricultura, Ganadería, Pesca y Soberanía Alimentaria del Gobierno de Canarias, Narvay Quintero, advierte de que el archipiélago mantiene abierto el riesgo de perder garantías específicas en la financiación europea destinada a las regiones ultraperiféricas si la Comisión Europea no modifica su planteamiento para el nuevo marco financiero plurianual. Quintero afirma que Canarias reclama un reglamento propio para las RUP y una ficha financiera «clara y actualizada» que blinde los fondos agrícolas, pesqueros y de cohesión vinculados a la condición ultraperiférica.
Un marco propio para las regiones ultraperiféricas
Quintero explica que el pasado viernes participa en Bayona, Francia, en un encuentro con representantes de España, Francia y Portugal, además de los presidentes de las regiones ultraperiféricas, en el que se alcanza una posición común para defender el mantenimiento de fondos específicos. El consejero señala que el objetivo es preservar tanto los fondos de cohesión como los agrícolas, entre ellos el POSEI, y los destinados a la pesca.
El responsable autonómico sostiene que la reivindicación tiene dos dimensiones: por un lado, mantener un reglamento específico para las regiones ultraperiféricas; por otro, asegurar una dotación económica directa desde la Comisión Europea. A su juicio, ambas cuestiones son imprescindibles porque las RUP no pueden regirse por las mismas reglas que los territorios continentales. «Todos serán conscientes, menos la Comisión hasta ahora parece, de que en las regiones ultraperiféricas tenemos que tener un marco diferente al territorio continental», afirma.
El consejero recuerda que Canarias es una región insular, alejada y sometida a sobrecostes estructurales que justifican un tratamiento diferenciado conforme al artículo 349 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea. Por ello, insiste en que no basta con un reconocimiento político genérico, sino que debe existir un marco normativo y financiero propio.
El riesgo de quedar dentro del «sobre nacional»
Quintero advierte de que el peligro está en que los recursos para Canarias queden integrados dentro del denominado «sobre nacional», un mecanismo que permitiría al Estado redistribuir el dinero entre distintas actuaciones. Según explica, si la financiación no llega con una asignación específica para las RUP, los Estados miembros podrían mover esos fondos «a su antojo» y destinarlos a otros territorios o prioridades.
«Como vemos el panorama nacional, puede ser que Canarias se quede sin dinero y que lo destinen para otras regiones», afirma el consejero. Por eso, recalca que el riesgo no ha desaparecido, pese al trabajo técnico, jurídico y político desarrollado durante los últimos dos años por el Gobierno canario.
Quintero indica que Canarias ha liderado durante este periodo la defensa de las RUP, con informes técnicos y jurídicos que avalan la necesidad de mantener un reglamento específico y una ficha financiera separada. También subraya que el Parlamento Europeo ya se ha pronunciado a favor de esas tesis mediante la aprobación de enmiendas que respaldan esa posición.
La presión sobre España y la línea roja europea
El consejero sostiene que ahora la clave está en el Consejo Europeo, donde los Estados miembros deben fijar posición. En ese punto, considera fundamental que España defienda con claridad los intereses de Canarias y del resto de regiones ultraperiféricas. «España tiene derecho a veto», recuerda, antes de añadir que el Gobierno central puede condicionar su apoyo al presupuesto europeo a que se garantice el marco específico para las RUP.
Quintero afirma que Francia ya ha mostrado una posición más contundente en este asunto. Según el consejero, el presidente francés ha trasladado que no votará el presupuesto europeo si no se mantiene un reglamento específico y una ficha financiera para sus regiones ultraperiféricas de ultramar. «Francia siempre ha liderado las regiones ultraperiféricas como país», sostiene.
En cambio, el consejero considera que España aún debe concretar esa posición con la misma firmeza. Por ello, explica que el Gobierno canario ha remitido una carta al presidente del Gobierno y al ministro Ángel Víctor Torres para que el Consejo de Ministros apruebe la declaración firmada por los presidentes de las regiones ultraperiféricas y por las organizaciones agrarias. «Esperemos que se apruebe, porque si no, evidentemente, no lo entenderíamos», señala.
Relevo generacional y rentabilidad del campo
Quintero también aborda la situación del sector primario en Canarias y reconoce que uno de sus grandes problemas es el envejecimiento de quienes trabajan en la agricultura y la ganadería. El consejero admite que la edad media es muy alta, entre los 55 y los 60 años, y sitúa el relevo generacional como una prioridad.
No obstante, afirma que este año se han incorporado 118 nuevas empresas impulsadas por jóvenes. El consejero explica que el Gobierno canario ofrece ayudas de hasta 100.000 euros a fondo perdido durante el primer año para nuevas incorporaciones al sector agrario. Además, asegura que desde el primer hasta el quinto año se financia más del 50% de las inversiones destinadas a modernizar la empresa.
Quintero detalla que esas ayudas no se limitan a la inversión inicial. El Ejecutivo autonómico también acompaña durante cinco años a los nuevos agricultores y ganaderos con apoyo jurídico y técnico. El objetivo, afirma, es que las explotaciones sean viables, que la inversión se gestione correctamente y que los jóvenes cuenten con asesoramiento en ámbitos como la comercialización o la organización empresarial.
La burocracia como obstáculo
El consejero señala que la incorporación de jóvenes al campo no depende solo de las ayudas, sino también de que la actividad sea rentable y de que se reduzcan las trabas administrativas. «No podemos decir que queremos un campo verde, queremos todo plantado, queremos la medianía de Gran Canaria verde, y después no pagar lo que eso cuesta ni retirar burocracia», afirma.
Quintero identifica dos grandes obstáculos: la burocracia y la falta de conciencia social sobre el precio real de los alimentos producidos en Canarias. En relación con el primer problema, denuncia que cada vez se exigen más requisitos a agricultores y ganaderos locales, mientras que los productos importados no siempre están sometidos a las mismas condiciones.
Como ejemplo, cita la producción de huevos en Gran Canaria, sometida a normas de bienestar animal, seguridad alimentaria y espacio por gallina. Frente a ello, cuestiona que los huevos procedentes de países como Marruecos no tengan que cumplir exigencias equivalentes. «¿A qué estamos jugando?», plantea.
Pagar lo que cuesta producir en Canarias
Quintero defiende que la sociedad debe asumir que los alimentos locales tienen un coste y que ese precio no puede recaer exclusivamente sobre agricultores, ganaderos y pescadores. El consejero afirma que muchas veces se reclama un paisaje agrario vivo, con medianías cultivadas y campos cuidados, pero después se opta por comprar productos importados porque son más baratos.
«Tenemos que pagar lo que vale», afirma. El consejero sostiene que no se puede exigir al agricultor que venda por debajo de sus costes de producción, porque eso equivale a pedirle que trabaje a pérdidas y termine arruinado. A su juicio, existe una contradicción social cuando se pagan sin discusión otros consumos más prescindibles, pero se cuestiona el precio de una calabaza, de un kilo de papas o de una botella de vino producida en Canarias.
El responsable autonómico señala que la producción agraria local no solo alimenta, sino que también genera cultura, paisaje y atractivo turístico. Recuerda que muchos bancales de viña de las medianías se trabajan manualmente y que ese esfuerzo debe reflejarse en el precio final. «Siempre ponemos en duda el trabajo del agricultor, del ganadero, del pescador», lamenta.
Las ayudas del PEPAC para jóvenes
En relación con las ayudas del Plan Estratégico de la Política Agraria Común, Quintero explica que los beneficiarios pueden tener hasta 41 años, una edad que la normativa europea permite para facilitar la creación de empresas agrarias. El consejero sostiene que hoy resulta más difícil poner en marcha una explotación que en décadas anteriores, porque se requiere inversión, formación y capacidad empresarial.
El responsable de Agricultura indica que muchos jóvenes cuentan con conocimientos productivos o con terrenos familiares, pero necesitan apoyo para convertir esa actividad en una empresa viable. Por ello, insiste en la importancia de complementar las ayudas económicas con tutorización técnica, jurídica y comercial.
Quintero afirma que el objetivo no es solo que haya nuevas altas en el sector, sino que esas incorporaciones se consoliden y puedan permanecer en el tiempo. En este sentido, vincula el relevo generacional con la necesidad de mejorar la rentabilidad, reducir la burocracia y reforzar el consumo de producto local.
El lobito herreño, camino de ser raza autóctona
El consejero también se refiere al proceso para reconocer al lobito herreño como raza autóctona canaria. Quintero afirma que esta variedad de perro pastor, originaria de El Hierro, ha sido recuperada en las últimas décadas gracias al trabajo de la asociación Amilobo.
Según explica, hace unos 25 años quedaban pocos ejemplares, pero actualmente el lobito herreño está presente no solo en El Hierro, sino también en Gran Canaria, Fuerteventura e incluso en la Península. El consejero destaca su capacidad como perro pastor, su obediencia, su fidelidad y su facilidad de adiestramiento.
Quintero afirma que se trata de un animal especialmente útil para el manejo del ganado y asegura que puede llegar a conducir un rebaño completo o incluso separar solo los animales que le indique su dueño. «Nos sorprendería la capacidad que tiene de entendimiento con los dueños y la capacidad que tiene de pastorear casi solo», señala.
Mercosur y competencia desigual
La entrevista concluye con una referencia al acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur y sus posibles efectos sobre el sector primario. Quintero sostiene que la principal preocupación vuelve a ser la competencia desigual, porque determinados productos procedentes de terceros países no cumplen las mismas normas que se imponen a los productores europeos.
El consejero cita el caso de la miel procedente de Brasil y advierte de que puede llegar al mercado europeo en grandes cantidades, en un contexto en el que los apicultores canarios y europeos están sujetos a controles sanitarios y normas estrictas para sus colmenas. «Volvemos a lo mismo. No cumplen las normativas que nosotros», afirma.
Aunque la comunicación se interrumpe antes de desarrollar por completo este asunto, Quintero deja planteada la preocupación del Gobierno canario por los efectos de los acuerdos comerciales sobre los productores locales. El consejero vincula esa inquietud con el mismo argumento que recorre toda la entrevista: Canarias necesita reglas diferenciadas, financiación propia y una defensa efectiva de quienes producen alimentos en un territorio alejado, fragmentado y sometido a sobrecostes.