➤ «Mi hijo tenía cinco años cuando empezó esta historia y ahora tiene 19» ➤ «Parece que había una vara de medir específica para mí en Lanzarote» ➤ «Ese tiempo no se recupera»
La absolución de José Montelongo por la Audiencia de Las Palmas pone fin a catorce años de proceso judicial por el caso Montecarlo, un periodo que el exalcalde de Arrecife describe como un tiempo irrecuperable que ha condicionado su vida personal, familiar, profesional y política. Montelongo sostiene que siempre mantuvo la certeza de que no cometió ninguna ilegalidad durante su etapa como concejal de Hacienda y lamenta que la resolución definitiva llegue después de más de una década de incertidumbre.
El exalcalde recuerda que la investigación comenzó aproximadamente en 2012; en 2016 presentó su dimisión, una vez cerrada la instrucción y cuando el procedimiento pasó a fase abreviada. Desde entonces han transcurrido otros diez años hasta la sentencia absolutoria de 2026. «Solo han sido, es una forma de hablar, diez años», comenta sobre el tiempo transcurrido desde que dejó la Alcaldía.
Catorce años que no se recuperan
Montelongo confiesa que el proceso judicial ha sido una presencia constante, pese a su firme convencimiento de haber actuado con rectitud durante su etapa al frente de Hacienda en el Ayuntamiento de Arrecife. «No se te va nunca de la cabeza la situación judicial, porque tienes que pasar por un procedimiento, porque tiene que haber una sentencia», explica.
Para el exalcalde, la magnitud de estos catorce años se hace patente al observar el crecimiento de sus hijos. «Uno se da cuenta en uno mismo, porque nos vamos estropeando, por decirlo de alguna forma coloquial, pero ¿sabe dónde me doy cuenta exactamente qué son catorce años de vida? Pues en tus hijos», señala, resumiendo su experiencia con una frase contundente: «Mi hijo tenía cinco años cuando empezó esta historia y ahora tiene 19».
Montelongo admite que atraviesa momentos especialmente difíciles y reivindica la necesidad de acudir a profesionales cuando una persona siente que necesita ayuda. «En un momento determinado, si ves que necesitas ayuda de un profesional o de una profesional, lo mejor que puedes hacer es pedirla», sostiene. A su juicio, los problemas de salud mental deben afrontarse con la misma naturalidad con la que se acude al médico ante cualquier otra enfermedad.
Explica que su comparecencia pública después de conocerse la absolución responde también a esa necesidad de expresarse y de comunicar el desenlace a todas las personas que lo acompañan durante el procedimiento. «Necesitaba expresar, hablar, comunicarles a todas aquellas personas que habían estado en este tránsito lo que había pasado y cómo había terminado», afirma.
El sufrimiento de la familia
El exalcalde dedica una parte central de sus reflexiones a su familia, a la que agradece el respaldo recibido y pide perdón por haber sufrido indirectamente las consecuencias de su actividad política y del proceso judicial. «No me cansaré de agradecerles, de pedirles disculpas, perdón», manifiesta.
Montelongo señala que quienes acompañan a una persona dedicada a la vida pública terminan padeciendo también las disputas y los ataques propios de la primera línea política. «Ellos van en el pack, como quien dice, y sufren muchas veces las guerras políticas que se viven cuando estás en primera línea», explica.
El exalcalde recuerda además a su padre, que falleció durante estos catorce años sin poder conocer el final absolutorio del procedimiento. Montelongo lamenta no haber tenido la oportunidad de pedirle perdón personalmente por todo el sufrimiento generado durante ese periodo. «A otra persona como mi padre no pude hacerlo porque falleció en este tránsito», expresa. «Es doloroso, pero la vida es así, la vida política es así y tenemos que vivir con ello», añade.
Una dimisión antes de lo exigido
Montelongo vincula su salida de la Alcaldía de Arrecife en 2016 con una exigencia política que, según considera, se aplica en su caso de manera más severa que a otros representantes públicos del PSOE en Canarias. El exalcalde recuerda que la instrucción se cerró ese año y que entonces se le reclamó la dimisión, aunque entiende que los estatutos socialistas situaban ese momento procesal más adelante.
«Parece que había una vara de medir específica para mí en Lanzarote distinta a la que se utilizaba en cualquier otra isla de Canarias», afirma. Montelongo recuerda que podría haber continuado como alcalde hasta 2019 y completar prácticamente toda la legislatura, pero abandonó el cargo tres años antes.
El antiguo dirigente socialista también destaca que ganó las elecciones municipales de 2015 «contra todo pronóstico», incluido, según asegura, el pronóstico de su propio partido. Aunque reconoce que puede tener sospechas sobre los motivos de su salida, evita formular una acusación directa. «Tendrán que ser otros y otras los que digan realmente cuáles fueron esos motivos que precisamente hicieron que yo tuviera que presentar mi dimisión mucho antes de lo que los propios Estatutos del Partido Socialista exigían», sostiene.
Montelongo compara su situación con la de otras personas vinculadas al PSOE que llegan a sentarse ante un tribunal sin abandonar previamente sus cargos orgánicos o institucionales. «Hay otras personas del Partido Socialista que han tenido que sentarse en sede judicial y no han tenido que dimitir ni de sus cargos orgánicos ni de sus cargos públicos», señala.
Sin respaldo de la organización socialista
Preguntado por el apoyo recibido del Partido Socialista durante los años del procedimiento, Montelongo responde de forma tajante: «Ninguno». Recuerda que, cuando presenta su dimisión, también ocupa la Secretaría General del PSOE de Arrecife y que posteriormente se constituye una gestora para dirigir la agrupación local.
Una de las circunstancias que más le duele, explica, es no haber podido dirigirse a los más de 300 afiliados de la organización socialista en la capital lanzaroteña. «No tuve ni la posibilidad de hablar con los afiliados de Arrecife, más de 300 personas, que me pedían en una asamblea hablar abiertamente de esta situación. Ni siquiera eso», lamenta.
El exalcalde matiza, sin embargo, que después de conocerse las resoluciones absolutorias recibe mensajes y llamadas de personas vinculadas al PSOE, incluidos cargos públicos y algún responsable orgánico. Montelongo evita revelar sus nombres y subraya que mantiene amigos y conocidos dentro de la formación que se alegran del resultado judicial.
«Ha habido personas que me han llamado y que me han escrito del Partido Socialista, cargos públicos y algún cargo orgánico también», reconoce. «Tengo amigos, conocidos dentro del Partido Socialista, que se han alegrado de que finalmente las resoluciones fueran absolutorias», añade.
Titulares que parecían sentencias
Montelongo recuerda también el impacto de las informaciones publicadas durante la instrucción y critica que algunos titulares funcionaran, en su opinión, como una condena anticipada. «Es muy difícil leer titulares como los que leí en su momento», afirma. Asegura que esa situación se produce incluso antes del cierre de la investigación judicial.
«Había algunos titulares que, más que un titular, parecían ya una sentencia, una condena anticipada», expresa. El exalcalde explica que el desgaste no procede únicamente de tener que afrontar personalmente esas publicaciones, sino también de verse obligado a tranquilizar continuamente a su entorno y a explicar que las acusaciones no se correspondían con la realidad.
Montelongo afirma que defenderse día tras día resulta física y mentalmente agotador. «Es muy cansino, es muy agotador tener que explicarle a diario, cuando salía un titular, a un montón de personas que eso no era así», indica. Pese a ello, sostiene que nunca llega a considerarse culpable porque mantiene permanentemente la convicción de que actúa dentro de la legalidad.
«Yo siempre mantuve en mi mente, porque es que era así y así lo mantuve hasta el final, que yo no había hecho ninguna ilegalidad», asegura. También recuerda que intenta intervenir en distintos medios de comunicación para ofrecer su versión cada vez que se le permite hacerlo.
Regreso a la vida pública
Pese a la experiencia sufrida, Montelongo no descarta continuar vinculado a la política. Actualmente ejerce como director de la Escuela de Servicios Sanitarios y Sociales de Canarias, organismo dependiente de la Consejería de Sanidad del Gobierno autonómico, una responsabilidad que le permite conocer la política regional después de haber desarrollado la mayor parte de su trayectoria institucional en el Ayuntamiento de Arrecife.
El exalcalde agradece la oportunidad de incorporarse a esa responsabilidad al comienzo de la legislatura y confirma que actualmente milita en Coalición Canaria. Sobre su posible participación en las próximas elecciones, evita adelantar una decisión y recurre a una respuesta habitual en el ámbito político: estará disponible para aquello que le solicite su partido.
Montelongo destaca que el cargo le permite desplazarse por todas las islas y adquirir una perspectiva diferente de la administración autonómica. «He conocido estos tres años la política regional», indica. Asegura que aprende mucho durante esta etapa y que intenta cumplir las funciones encomendadas «de la mejor manera posible».
La absolución cierra el proceso judicial, pero Montelongo insiste en que ninguna resolución puede devolverle los catorce años transcurridos ni reparar completamente el sufrimiento causado a su familia y a su entorno. Aun así, descarta retirarse definitivamente de la actividad institucional. «Sigo manteniendo esas ganas de participar en la vida pública», concluye.