➤ «El Papa puede ser un aire fresco para renovar de nuevo y que brote de nuevo y surja el fuego de la fe» ➤ «No podemos olvidarnos que se mueren más de 10.000 personas al año en la ruta atlántica» ➤ «No es un acto político, es un acto realmente emotivo, emocional»
El obispo de la Diócesis de Canarias, José Mazuelos Pérez, afirma que la visita del Papa a Canarias constituye un acontecimiento «histórico» para las Islas y sostiene que el pontífice llega como una figura que trasciende el ámbito estrictamente religioso. Mazuelos dice que el Papa se está consolidando como «un referente y líder moral», además de ser el líder espiritual de los católicos, en un momento internacional marcado por conflictos, incertidumbres tecnológicas y crisis humanitarias.
Mazuelos subraya que la presencia del pontífice en Canarias coloca al Archipiélago en el centro de la atención de la Iglesia universal. «¿Sabéis lo que es que la Iglesia Universal venga a Las Palmas de Gran Canaria y que ponga su sede en la Catedral y en el Obispado?», plantea. El obispo afirma que durante esa visita «toda la Iglesia Universal» deja simbólicamente de mirar solo al Vaticano para poner su atención en Las Palmas de Gran Canaria y Tenerife.
El prelado dice que vive estos preparativos con una gran emoción personal y eclesial. «Estoy feliz y con una esperanza grande, con una fuerza grande», señala. A su juicio, la llegada del Papa puede tener un efecto de renovación para muchas personas que se han alejado de la práctica religiosa, pero que conservan una relación latente con la fe o con determinados valores humanos. «El Papa puede ser un aire fresco para renovar de nuevo y que brote de nuevo y surja el fuego de la fe», afirma.
Un referente moral más allá de los creyentes
Mazuelos sostiene que la visita no solo interpela a los católicos, sino también a personas no creyentes o alejadas de la Iglesia. El obispo afirma que el Papa llega a Canarias como una figura capaz de despertar valores que considera debilitados por el clima social actual. «No solamente viene un líder espiritual, sino un referente moral», indica, antes de añadir que muchas personas pueden ver reactivadas dimensiones como la solidaridad, la fraternidad y la búsqueda de la verdad.
El obispo vincula esta dimensión moral con la capacidad del pontífice para intervenir en los grandes debates contemporáneos. En ese sentido, destaca sus reflexiones sobre la inteligencia artificial y recuerda que el Papa posee una formación científica y matemática que le permite aproximarse a estos asuntos con conocimiento. Mazuelos afirma que el pontífice «no es un aficionado» en esta materia, sino alguien que ha estudiado en profundidad el impacto de la tecnología en la sociedad.
Mazuelos también defiende que la figura del Papa tiene capacidad para hablar a la conciencia pública sin someterse a los intereses de los poderes políticos o económicos. A su juicio, esa independencia explica que algunas de sus posiciones generen incomodidad. El obispo afirma que el pontífice actúa desde la obligación de decir lo que considera necesario, «te guste o no te guste», y que esa voz resulta especialmente relevante en un mundo marcado por el relativismo y el materialismo.
Canarias, la migración y la ruta atlántica
El obispo afirma que uno de los grandes ejes de la visita a Canarias es la realidad migratoria, especialmente la tragedia de la ruta atlántica. Mazuelos explica que el viaje del Papa por España tiene distintos acentos: la fe y la evangelización en Madrid, la belleza y el medioambiente en Barcelona, y la caridad en Canarias. Dentro de esa dimensión caritativa, sostiene, la migración ocupa un lugar central.
Mazuelos recuerda que la ruta atlántica sigue siendo una de las más mortíferas del mundo. «No podemos olvidarnos que mueren más de 10.000 personas al año en la ruta atlántica», afirma. El obispo considera que la presencia del Papa en Canarias sirve para poner «un foco de luz» sobre esa realidad y para dar voz a quienes no la tienen. A su juicio, el mensaje no debe limitarse al Archipiélago, sino que debe interpelar también a Europa y a los países de origen.
El prelado señala que Canarias tiene una peculiaridad reconocida por la Iglesia: su cercanía al sufrimiento de las personas migrantes y su capacidad de acogida en momentos especialmente difíciles. En esa línea, recuerda episodios como los vividos en el muelle de Arguineguín y en El Hierro, y afirma que la visita papal pretende reconocer tanto el dolor de quienes llegan como la respuesta solidaria de quienes los atienden.
Un acto con migrantes y con quienes los auxilian
Mazuelos precisa que el acto previsto en el muelle de Arguineguín no será una misa, sino un encuentro específico con personas migrantes. Afirma que ese formato responde al deseo del propio Papa y del Vaticano de celebrar un acto «totalmente con los migrantes», con una presencia mayoritaria de personas que han vivido esa experiencia. El obispo explica que también se quiere rendir homenaje a quienes acompañan, rescatan y atienden a los migrantes en primera línea.
El obispo se refiere a esas personas como «los ángeles de los migrantes» y cita a pescadores, Salvamento Marítimo, Guardia Civil, Policía Nacional, Cruz Roja y Cáritas. Mazuelos afirma que todos ellos desempeñan una tarea esencial al humanizar la llegada de quienes arriban a las costas canarias en condiciones extremas. «No es un acto político, es un acto realmente emotivo, emocional», sostiene.
Mazuelos añade que el encuentro no quiere limitarse al testimonio del sufrimiento, sino mostrar también experiencias de integración. El obispo afirma que es importante escuchar no solo a personas que han llegado en patera, sino también a migrantes que hoy forman parte de la sociedad canaria gracias a procesos de acompañamiento. «No solamente es acoger a los migrantes, sino también integrarlos», señala.
Medio ambiente y responsabilidad común
La visita del Papa se enmarca también en un tiempo de especial sensibilidad hacia la protección de la naturaleza y la lucha contra el cambio climático. El Día Mundial del Medio Ambiente se celebra este viernes 5 de junio de 2026 bajo el lema «Inspirados por la naturaleza. Por el clima. Por nuestro futuro», con el objetivo de movilizar a la sociedad frente a la emergencia climática y la necesidad de proteger los ecosistemas.
Mazuelos sitúa esta preocupación dentro de una visión más amplia de la responsabilidad moral. Aunque subraya especialmente la dimensión migratoria de la visita a Canarias, también recuerda que el viaje del Papa incorpora el medioambiente como uno de sus ejes, especialmente en Barcelona, vinculado a la belleza, la estética y la Sagrada Familia. Esa mirada conecta con una idea de fondo: la defensa de la dignidad humana, la protección de la creación y la atención a los más vulnerables forman parte de una misma responsabilidad.
El obispo sostiene que el Papa puede ayudar a despertar valores humanos comunes, también en quienes no se reconocen como creyentes. En ese terreno, la crisis climática y la crisis migratoria aparecen como dos desafíos conectados por una misma exigencia ética: proteger la vida, cuidar los territorios y no desentenderse de quienes sufren las consecuencias de un modelo global injusto.
Las instituciones, la seguridad y la organización de la visita
Mazuelos defiende la colaboración de las instituciones públicas en la organización de la visita papal y rechaza que esa ayuda suponga un privilegio confesional. El obispo afirma que las administraciones deben contribuir a que la ciudadanía pueda disfrutar de grandes acontecimientos sociales, culturales, deportivos o religiosos, del mismo modo que apoyan otras actividades públicas. En ese contexto, compara la colaboración institucional con la que se presta a eventos como el carnaval o al mantenimiento de instalaciones deportivas.
El prelado rechaza que sus palabras sobre el impacto económico de la visita pretendan confrontar con el carnaval. Afirma que se ha producido una interpretación equivocada o interesada de sus declaraciones y asegura que no quiere polemizar con una celebración que respeta. Mazuelos señala que procede de Jerez, una ciudad donde el carnaval de Cádiz tiene una enorme importancia, y afirma que le gusta el carnaval.
Sobre la seguridad, el obispo se muestra confiado. Afirma que ha mantenido encuentros con los responsables del dispositivo y destaca la profesionalidad de los cuerpos implicados. Mazuelos menciona a la Policía Nacional, la Guardia Civil, la Policía Canaria, las policías locales y los servicios de emergencia, y subraya el valor de su trabajo conjunto. También recuerda que a ese dispositivo se suma la seguridad del Vaticano.
Una agenda intensa y una expectativa social amplia
Mazuelos reconoce el esfuerzo físico y personal que supone para el Papa una agenda de estas características. Afirma que el pontífice está acostumbrado a un ritmo intenso por su trayectoria como general de los agustinos, una responsabilidad que exige viajar y visitar comunidades en distintos lugares del mundo. Aun así, el obispo considera que hay que agradecerle el esfuerzo de desplazarse hasta Canarias y tratar de llegar al mayor número posible de personas.
El obispo explica que cada diócesis y cada ciudad han organizado los actos de acuerdo con sus posibilidades y con su propia idiosincrasia. Señala que en Las Palmas de Gran Canaria el Papa llega desde Arguineguín y será recibido por la corporación municipal antes de presentarse en el papamóvil, mientras que en Santa Cruz de Tenerife está previsto un recorrido más amplio por las calles. Mazuelos afirma que no todos los deseos pueden cumplirse, aunque reconoce que a él le gustaría que el Papa pudiera visitar todas las islas.
El resultado, según el obispo, es una visita que ya genera una enorme expectación social y que puede dejar una huella profunda. Mazuelos confía en que todo salga bien y agradece también el papel de los medios de comunicación en la difusión del acontecimiento. Para el obispo de Canarias, la llegada del Papa no es solo una cita eclesial, sino una oportunidad para que las Islas proyecten al mundo una imagen de acogida, humanidad y esperanza.