➤ «Cuando nosotros llegamos, el 70% de la gente en Las Palmas se movía en coche; ahora estamos en un 40%» ➤ «Sagulpa es una empresa 100% pública que no tiene ningún interés en ganar dinero, sino en prestar un servicio» ➤ «Si alguien coge nuestra Cityneta y se mete en Las Canteras o en Triana, la patineta se para»
El concejal de Movilidad del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria y presidente de Sagulpa, José Eduardo Ramírez, defiende que la capital grancanaria debe seguir avanzando hacia un modelo en el que el coche privado pierda peso frente al transporte público, la bicicleta, el taxi y los desplazamientos a pie. Ramírez afirma que no se trata de pedir a todo el mundo que deje el vehículo en casa, sino de apelar a quienes sí tienen alternativas reales para moverse de forma más sostenible.
Una ciudad con menos dependencia del coche
Ramírez sostiene que Las Palmas de Gran Canaria ha cambiado de manera notable sus hábitos de movilidad en los últimos años. Según explica, cuando el actual grupo de gobierno llega al Ayuntamiento, «el 70% de la gente en Las Palmas se movía en coche, siete de cada diez», una proporción que considera «insostenible aquí y en cualquier otro» lugar. Frente a esos datos, afirma que la última encuesta elaborada para el Plan de Movilidad Urbana Sostenible sitúa ahora el uso del vehículo privado en torno al 40%.
El concejal interpreta esa evolución como una señal de que la ciudad ha comenzado a reequilibrar la movilidad. Afirma que el objetivo no es demonizar el coche, sino «compensar un poco el uso del vehículo privado con otros modos de movilidad». Por eso insiste en que el mensaje debe dirigirse especialmente a quienes viven en zonas bien conectadas y pueden escoger entre varias opciones antes de salir de casa.
Ramírez pone como ejemplo la jornada de la visita del papa, en la que se produjo, según indica, una reducción muy significativa del tráfico privado. Señala que en las primeras horas de la mañana «no había coches en la calle» y destaca la colaboración ciudadana, el refuerzo de guaguas y el uso de transporte colectivo para acceder a los actos más concurridos.
Aparcamientos disuasorios y precios públicos
El presidente de Sagulpa defiende que la estrategia de futuro pasa por crear aparcamientos disuasorios en los accesos y bordes de la ciudad, con tarifas reducidas y conexión con el transporte público. Explica que el aparcamiento del Rincón responde ya a esa lógica y que la intención es sumar nuevos espacios antes de que termine el mandato.
Ramírez anuncia la próxima apertura de un aparcamiento en la plaza Cabrera Felipe, junto a la Ciudad Deportiva Gran Canaria, en la zona conocida como Martín Freire, y avanza también otro proyecto en la bajada de Tafira, cerca del Rectorado, mediante un aparcamiento modular similar al existente junto a las oficinas municipales del Metropol.
El concejal subraya que estos espacios tendrán precios muy económicos. «Nuestros aparcamientos, por ejemplo, el del Rincón y este que vamos a hacer ahora y el que vamos a abrir en el Martín Freire, son aparcamientos en donde pagas 3 euros por el día completo», señala. Añade que la idea es que quienes llegan desde fuera de la ciudad puedan dejar el vehículo en esos puntos y continuar el desplazamiento en guagua.
Sagulpa como herramienta pública
Ramírez reivindica el papel de Sagulpa como empresa municipal y rechaza que su función sea competir con criterios puramente mercantiles. Afirma que «Sagulpa es una empresa 100% pública que no tiene ningún interés en ganar dinero, sino en prestar un servicio», lo que permite al Ayuntamiento modular tarifas según barrios, necesidades de rotación y objetivos de movilidad.
El concejal explica que los precios de los aparcamientos municipales y de la zona azul ayudan también a ordenar el mercado. Señala que en algunos casos hay aparcamientos privados que han tenido que ajustar sus tarifas para poder competir con los precios de Sagulpa. En su opinión, esa intervención pública permite que el coste del estacionamiento no se dispare en determinadas zonas de la ciudad.
Sobre la zona azul, Ramírez recuerda que su finalidad es favorecer la rotación en áreas comerciales como Mesa y López, Triana o el entorno de La Isleta y Puerto-Canteras. Explica que el sistema permite estacionar durante un máximo de dos horas mediante una tasa reducida, que sitúa habitualmente en torno a 0,60 euros la hora.
El uso racional del vehículo privado
Ramírez evita pedir directamente a la ciudadanía que no compre coches, pero sí plantea que cada persona haga números sobre el coste real de tener uno. Afirma que un vehículo puede costar 20.000 euros y sumar después gastos de estacionamiento, combustible, mantenimiento y seguros, pese a que muchas veces se usa solo una o dos horas al día.
El concejal sostiene que hay personas para las que el coche sigue siendo imprescindible, especialmente quienes viven en barrios periféricos, trabajan fuera de la ciudad o tienen horarios y responsabilidades familiares difíciles de cubrir con transporte público. Sin embargo, insiste en que «hay muchísima gente que sí puede elegir» entre coche, guagua, taxi, bicicleta o caminar.
«Yo siempre les digo: oiga, elijan la manera más sostenible», afirma. Según Ramírez, esa elección no solo beneficia a quien deja el coche en casa, sino también a quienes no tienen alternativa: «Le están haciendo un favor al que vive en el Fondillo, que podrá bajar a la ciudad más rápido, que podrá aparcar antes, que tendrá menos tráfico».
Citycleta y el crecimiento de la bicicleta
El presidente de Sagulpa se muestra satisfecho con la evolución de la Citycleta, que cumple ocho años y que, según explica, se consolida como un servicio público de movilidad. Ramírez atribuye su éxito a la decisión de gestionarlo directamente desde Sagulpa, sin concesión privada, porque considera que una empresa pública puede priorizar el servicio por encima del beneficio económico.
Ramírez afirma que el sistema cuenta ya con cerca de 8.000 abonados y unos 50.000 usuarios habituales, y sostiene que el uso de la bicicleta en la ciudad se ha triplicado desde la encuesta de movilidad de 2011. Precisa que ese crecimiento no se limita a la Citycleta, sino que afecta al conjunto de usuarios de la bicicleta en Las Palmas de Gran Canaria.
El concejal vincula ese avance con el cambio general de hábitos en la ciudad. Según los datos que maneja, el 60% de los ciudadanos se mueve ya de manera sostenible, bien en transporte público, caminando o en bicicleta, frente al 40% que mantiene el coche privado como principal modo de desplazamiento.
La futura Cityneta
Ramírez confirma que el Ayuntamiento trabaja en la puesta en marcha de un sistema público de patinetas eléctricas, que se llamará Cityneta, con una filosofía similar a la de la Cityneta. Asegura que el servicio no se explotará mediante una concesión administrativa, sino que será gestionado directamente desde Sagulpa.
El concejal afirma que la prioridad será evitar los problemas que se han visto en otras ciudades, donde las patinetas aparecen abandonadas en aceras y espacios peatonales. Por eso adelanta que en Las Palmas de Gran Canaria solo podrán recogerse y dejarse en estaciones, como ocurre con la bicicleta pública.
Ramírez también destaca que las patinetas estarán geolocalizadas y que el Ayuntamiento podrá limitar su velocidad según la zona. Explica que, si una Citynetaentra en un espacio de convivencia como Mesa y López, la velocidad se reducirá automáticamente a 10 kilómetros por hora, y que si accede a zonas prohibidas como Las Canteras o Triana, «la patineta se para».
El concejal añade que habrá casco integrado y un sistema estricto de control de usuarios. «La primera queja, la primera, se te retira la posibilidad de utilizar la Cityneta, advierte. Además, recuerda que la regulación de los patinetes eléctricos se está endureciendo, con obligaciones sobre casco, prohibición de circular dos personas en el mismo vehículo, limitaciones de uso y futuras exigencias de registro y seguro.
Una movilidad selectiva, no universal
Ramírez insiste en que la política municipal no pretende imponer una misma solución a toda la ciudadanía. Reconoce que no todas las personas pueden dejar el coche ni todos los barrios cuentan con la misma conectividad. Por eso plantea una estrategia selectiva: facilitar alternativas donde existen condiciones para ello y mejorar los puntos de intercambio para quienes llegan desde fuera o desde zonas peor conectadas.
El concejal resume su posición en una apelación a la responsabilidad de quienes sí tienen margen de elección. A su juicio, si quienes viven en la parte baja de la ciudad y disponen de guagua, taxi, bicicleta o recorridos caminables optan por esos medios, el conjunto del sistema funciona mejor. Menos coches en circulación implican menos tráfico, más facilidad para aparcar y mejores condiciones para quienes realmente necesitan usar el vehículo privado.