➤ «La realidad es tan cruda que las personas merecen que existiera un cielo» ➤ «Hoy nuestro problema es la mayor crisis de desigualdad de la historia» ➤ «Cada vez hay un mayor número de personas que trabajan y son pobres»
Gonzalo Marrero, director de Cáritas Diocesana de Canarias, afirma que la visita del Papa a las Islas se produce en un momento de fuerte expectación social y de creciente conciencia sobre la desigualdad.
El director de Cáritas Diocesana de Canarias, Gonzalo Marrero, sostiene que la figura del Papa suscita una cercanía poco habitual en la opinión pública, más allá de las divisiones ideológicas o religiosas. Afirma que existe «una idea generalizada de que el Papa es más necesario que nunca» y destaca su capacidad para conectar con realidades sociales, culturales y políticas muy distintas.
Marrero dice que el pontífice reúne rasgos difíciles de encontrar en una misma persona: formación en la cultura estadounidense, conocimiento intelectual de primer nivel en ámbitos como la inteligencia artificial y una profunda impregnación de la cultura latinoamericana a partir de su experiencia en Perú. A su juicio, esa trayectoria explica también su sintonía con España y su facilidad para manejar referencias históricas y espirituales que conectan con problemas contemporáneos.
Una crítica a la corrupción y a la polarización
El director de Cáritas interpreta algunas referencias del Papa a santos como Tomás de Villanueva o Toribio de Mogrovejo como una crítica abierta a la corrupción y a los abusos en la construcción de las sociedades. Señala que ambos se caracterizaron por su lucha contra la corrupción y contra los excesos de la conquista en América Latina, por lo que entiende que el mensaje papal tiene una lectura claramente actual.
Marrero afirma que el Papa también sitúa en primer plano el problema de la polarización. Recuerda que informes extraoficiales de la Unión Europea colocan a España como uno de los países con mayor nivel de polarización y considera que esa tensión atraviesa la vida pública. «Parece que sí, que efectivamente es que se está polarizando todo», señala.
Una vuelta a la espiritualidad
Marrero observa una vuelta a la espiritualidad vinculada al desengaño ante la idea de que el dinero puede resolver todos los problemas humanos. Afirma que la concentración creciente de la riqueza, no solo en Canarias o en España sino a escala mundial, está alimentando una conciencia más clara de los límites del modelo económico actual.
El director de Cáritas alude a estudios recientes sobre la distribución del poder y de la desigualdad para subrayar que la distancia entre ricos y pobres alcanza niveles inéditos. Recuerda que los papas anteriores ya denunciaban que los ricos eran cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres, pero matiza que la situación se ha agravado: «Los ricos son cada vez más ricos, pero menos. Y los pobres son cada vez más pobres, pero más».
Para Marrero, esa fractura tiene una dimensión moral difícil de justificar. «¿Cómo es posible que una persona valga mil veces más que otra? Yo eso no lo entiendo, pero sé que pasa», afirma. Añade que determinados sectores sociales tienen dificultades para aceptar que todos los seres humanos poseen la misma dignidad, los mismos derechos y las mismas obligaciones.
Canarias como locomotora económica y territorio desigual
Marrero sostiene que Canarias vive una contradicción especialmente intensa. Por un lado, afirma que España se ha convertido en la locomotora económica de la Unión Europea y que, dentro de España, Canarias actúa como una de las principales locomotoras, fundamentalmente por el turismo. Por otro, advierte de que esa pujanza no se traduce en una distribución equilibrada de la riqueza.
Según el director de Cáritas, los datos de distribución de la riqueza en Canarias muestran una concentración muy elevada en manos de altos ejecutivos y empresarios. Afirma que una parte muy reducida de la población concentra la práctica totalidad de la riqueza generada, mientras el resto queda al margen de los beneficios del crecimiento. Para Marrero, esa desigualdad explica que el dinamismo económico conviva con situaciones de pobreza persistente.
Una Iglesia más pobre y cercana a los pobres
Marrero defiende que la Iglesia debe avanzar hacia una mayor pobreza, transparencia y cercanía con las personas vulnerables. Afirma que el núcleo del Evangelio está en el capítulo 25 de San Mateo, cuando se plantea que el juicio sobre la vida de cada persona se vincula a lo que ha hecho por el hermano necesitado.
En ese sentido, recuerda que el Papa plantea con claridad que «no se puede inclinar la rodilla ante Dios y despreciar al hermano». Marrero considera que esa frase resume el corazón del mensaje cristiano y sitúa la acción social en el centro de la fe, por encima de cuestiones secundarias o puramente formales.
El director de Cáritas dice que no concibe la fe como algo sometido a debates internos sobre la organización eclesial. Preguntado por el celibato sacerdotal, afirma que es una cuestión que nunca le ha interesado especialmente y que no la ha reflexionado. «Mi fe está al margen de lo que hagan los curas», señala.
Mujeres y competencia
Sobre el papel de las mujeres en la Iglesia y en la sociedad, Marrero afirma que defiende la competencia como criterio fundamental. Sostiene que una mujer puede ocupar cualquier responsabilidad si es competente para ello, del mismo modo que un hombre, y rechaza que el debate se reduzca a una cuestión de sexo o de género.
El director de Cáritas recuerda que en su trayectoria ha tenido seis jefes y que cinco de ellos han sido mujeres. Afirma que fueron «mujeres muy competentes» y que esa experiencia le lleva a rechazar cualquier planteamiento que ponga en duda la capacidad de las mujeres para asumir responsabilidades. «Las mujeres ya han demostrado suficientemente que son competitivas al lado del hombre. En todo. Y mejores en muchas cosas», sostiene.
650.000 personas en riesgo de exclusión
Marrero advierte de que la pobreza en Canarias afecta a muchas más personas de las que aparecen en los debates públicos. Afirma que, en 2025, la mitad de las personas atendidas por Cáritas acuden por primera vez a la entidad, lo que interpreta como un indicador de que la vulnerabilidad se está extendiendo a sectores que hasta ahora no habían necesitado ayuda.
El director de Cáritas sitúa en torno al 30% la población en riesgo de exclusión social en Canarias. Según sus cálculos, eso equivale a unas 650.000 personas. Marrero utiliza la imagen de quienes viven «agarrados de un clavo ardiendo» para describir a quienes todavía no han caído completamente en la exclusión, pero viven cada día con la amenaza de hacerlo.
También advierte de que existe una parte de la población que ya no cuenta para las estadísticas o para determinados mecanismos administrativos. Cita el caso de personas que no han podido acceder al ingreso mínimo vital porque se les exige disponer de un teléfono móvil con acceso a internet para poder comunicarse. «En Canarias hay una ciudadanía importante que no cuenta», afirma.
Más de 200.000 personas en exclusión total
Marrero estima que entre el 8% y el 10% de la población de Canarias se encuentra en situación de exclusión total. Eso supondría, según la proyección que maneja Cáritas, más de 200.000 personas. El director de la entidad reconoce que es difícil hacer disecciones sociales precisas porque hay población en situación administrativa irregular y otros sectores que quedan fuera de los registros habituales.
Ante la pregunta de cómo sobreviven esas personas, Marrero señala la existencia de una economía sumergida estructural en Canarias. Afirma que el Archipiélago lleva muchos años funcionando con niveles de economía sumergida que pueden situarse en torno al 25% o el 30%, y reconoce que ese fenómeno actúa como un respiradero para muchas familias que no encuentran otra forma de subsistir.
Trabajadores pobres y familias monomarentales
El director de Cáritas subraya que cada vez más personas acuden a la entidad pese a tener empleo. Dice que muchas necesitan ayuda para alimentación, medicinas, gastos educativos de sus hijos, alquiler o simplemente para llegar a final de mes. La pobreza, por tanto, ya no se identifica solo con la falta de trabajo, sino también con empleos precarios y salarios insuficientes.
Marrero recuerda que Canarias presenta el salario medio más bajo de España y lamenta que incluso resulte incómodo leer en voz alta algunos datos de la Encuesta de Población Activa. Afirma que una misma profesión no está remunerada igual en Canarias que en comunidades como el País Vasco, lo que agrava la brecha territorial y la fragilidad de muchos hogares.
Entre los perfiles que más preocupan a Cáritas, Marrero destaca el aumento de trabajadores pobres y de familias monomarentales encabezadas por mujeres con dos menores a cargo y, en ocasiones, una o dos personas con discapacidad dentro del núcleo familiar. Considera que esta combinación de empleo precario, responsabilidades familiares y falta de apoyos coloca a muchas mujeres en una situación de enorme vulnerabilidad.
La realidad social y la esperanza
Marrero afirma que su preocupación principal en Cáritas es atender, dentro de las posibilidades de la entidad, al mayor número de personas que necesitan ayuda. Reconoce que Cáritas no puede llegar a todas, pero insiste en que su responsabilidad es acompañar y sostener a quienes están en situaciones más frágiles.
Preguntado por la idea del cielo, Marrero responde desde una mirada de fe, pero también desde el contacto cotidiano con el sufrimiento social. Afirma que quienes están implicados en la acción social conocen una realidad más dura que cualquier ficción. «La realidad es tan cruda que se merece que existiera un cielo», concluye.