Aridany Romero: «Si hay que poner 250 millones del Cabildo para el Estadio, yo digo que no»

Aridany Romero en los estudios de El Espejo Canario

Aridany Romero en los estudios de El Espejo Canario

➤ «El 7 de agosto vamos a volver a licitar la obra con un nuevo precio» ➤ «En 15 años se van a generar 500 millones de explotación económica en torno al recinto» ➤ «No estoy dispuesto a callarme de lo que está pasando en el Club Baloncesto Gran Canaria»

El consejero de Deportes del Cabildo de Gran Canaria, Aridany Romero, anuncia que la nueva licitación para la reforma del Estadio de Gran Canaria estará publicada entre el 7 y el 10 de agosto y asegura que la institución insular no asumirá en solitario un coste superior a los 200 millones de euros. El también secretario de Organización del PSOE en Las Palmas de Gran Canaria afirma que el Cabildo trabaja con otros agentes para reducir la aportación pública insular y acercarla a las primeras estimaciones manejadas para el proyecto.

Una nueva licitación en cuatro semanas

Romero explica que el concurso quedó desierto pese a que el pliego no recibió alegaciones durante su tramitación. Según relata, las primeras advertencias sobre la posible falta de ofertas llegaron cuatro o cinco días antes de que terminara el plazo, cuando contactó con la presidenta de la Asociación de Constructores y esta le trasladó su preocupación.

El consejero sostiene que los servicios del Cabildo reaccionaron inmediatamente y que la Administración insular conseguirá sacar nuevamente el proyecto a contratación apenas cuatro semanas después del cierre del procedimiento anterior. «El 7 de agosto, solo hemos perdido cuatro semanas, solo un mes, vamos a volver a licitar la obra del Estadio de Gran Canaria con un nuevo precio», afirma.

Romero indica que el presupuesto ha sido actualizado para adaptarlo a la realidad del mercado, aunque evita adelantar la nueva cantidad antes de la presentación oficial. Rechaza, no obstante, que el Cabildo vaya a desembolsar por sí solo 250 millones de euros. «Si hay que poner 250 millones del Cabildo Insular de Gran Canaria, yo digo que no. Ahora y siempre se lo diré», asegura.

El responsable insular adelanta que el Cabildo mantiene conversaciones con distintos agentes para incorporar financiación al proyecto. Aunque reserva los detalles hasta la presentación de los acuerdos, afirma que las gestiones realizadas junto al presidente de la corporación insular ya ofrecen resultados. «A los grancanarios, a las grancanarias no les va a costar 200 y pico millones de euros», sostiene.

Romero considera que la aportación final del Cabildo estará próxima al orden de magnitud de las primeras estimaciones, aunque admite que será previsiblemente superior al coste del Gran Canaria Arena. También recuerda que la UD Las Palmas participa con una inversión de 60 millones de euros, vinculada posteriormente a los mecanismos de explotación y concesión administrativa previstos legalmente.

Un estadio para Gran Canaria

El consejero insiste en que la finalidad del proyecto no se limita a albergar varios encuentros del Mundial de fútbol de 2030. «Estamos en la tarea de hacer un estadio no para el Mundial, sino un estadio para Gran Canaria», afirma. A su juicio, la celebración del campeonato representa una oportunidad para completar una instalación inaugurada hace 24 años y que considera inacabada.

Romero señala que el proyecto forma parte del acuerdo de gobierno entre Nueva Canarias y el Partido Socialista y rechaza las críticas que reducen la inversión a la disputa de tres o cuatro partidos. Recuerda que el formato del Mundial se amplía de 48 a 64 selecciones y asegura que los informes de la FIFA sitúan a Gran Canaria como una sede potencial para encuentros de cuartos de final.

El consejero explica que el cálculo inicial, situado entre 101 y 111 millones de euros, se realizó con urgencia para evitar que Gran Canaria quedara eliminada del proceso de selección de sedes. Según expone, la Real Federación Española de Fútbol comunicó entonces que las candidaturas sin un presupuesto aprobado quedarían fuera, lo que obligó al Cabildo a aprobar en apenas 48 horas un gasto plurianual para una intervención de aproximadamente 115.000 metros cuadrados.

Posteriormente, el proyecto eleva la estimación hasta los 174 millones de euros. Romero atribuye esa diferencia tanto a la definición arquitectónica como a la incorporación progresiva de los requisitos de la FIFA. «Cuando empezamos a hacer el proyecto del estadio teníamos solo 109 indicadores, pero seis meses después la FIFA se descolgó con otros 230 y pico indicadores. Ya llevamos más de 400», explica.

Esas exigencias incluyen elementos relacionados con la tecnología, la seguridad, la movilidad, el alojamiento, los espacios de prensa y las zonas reservadas para autoridades. Romero reconoce que la interlocución con la FIFA resulta compleja y que sus requerimientos evolucionan conforme avanza la organización del campeonato.

Los plazos y las exigencias de la FIFA

El consejero rechaza que la reforma tenga que estar completamente terminada en julio de 2029 para conservar la condición de sede. Pone como ejemplo las actuaciones realizadas en estadios de México y Toronto, finalizadas poco antes del inicio de la competición, y recuerda que la FIFA flexibiliza algunos de sus requisitos cuando trabaja con administraciones y organizaciones solventes.

También sostiene que no todas las determinaciones iniciales de la FIFA se aplican de forma rígida. Cita el uso de instalaciones temporales o la existencia de estadios que no están completamente cubiertos como ejemplos de adaptaciones realizadas en otros campeonatos.

En el caso del Estadio de Gran Canaria, Romero calcula que alrededor del 75% de las localidades estarán cubiertas. Explica que determinadas zonas VIP, espacios para jefes de Estado y áreas de prensa deben disponer obligatoriamente de protección, pero considera innecesario techar la totalidad del recinto por las condiciones climatológicas de la isla. «Creo honestamente que para el estadio y para un lugar geográficamente como el nuestro no es necesario cubrir todo el estadio. Creo que sería un exceso», afirma.

Un impacto económico de 500 millones

Romero defiende que el debate público no puede limitarse al importe de la construcción y reclama que también se tenga en cuenta su retorno económico, fiscal y laboral. Según los estudios de viabilidad manejados por el Cabildo, la explotación del recinto y las actividades generadas a su alrededor producirán 500 millones de euros durante los primeros 15 años.

«En 15 años se van a generar 500 millones de explotación económica en torno al estadio y en el propio estadio», afirma. El consejero considera que la instalación funcionará como un espacio público capaz de generar empleo, actividad empresarial, recaudación tributaria y nuevas oportunidades económicas más allá de los encuentros deportivos.

Romero señala además que una parte relevante de la licitación corresponde a salarios y recuerda el efecto multiplicador que la construcción tiene sobre el conjunto de la economía. A su juicio, el Mundial debe entenderse como una oportunidad para modernizar una infraestructura estratégica y movilizar inversiones vinculadas al comercio, el turismo, los servicios y la actividad empresarial.

El responsable de Deportes asegura que el Cabildo volverá a explicar públicamente el impacto y el retorno previsto. Rechaza las acusaciones de falta de información y afirma que más del 70% de sus intervenciones públicas están relacionadas con el estadio. No obstante, admite la necesidad de actualizar las explicaciones conforme cambian el presupuesto, las condiciones del mercado y las exigencias de la FIFA.

El futuro del Club Baloncesto Gran Canaria

Romero también aborda la situación del Club Baloncesto Gran Canaria después del descenso y pide unidad para conseguir el regreso del equipo a la máxima categoría. Aunque aclara que no tiene responsabilidad sobre las decisiones deportivas, sí asume la responsabilidad institucional derivada de la vinculación del Cabildo con la entidad.

El consejero niega haber intervenido en las decisiones técnicas del club. «En absoluto. Y nadie puede decir lo contrario. Nadie lo puede demostrar», afirma. Frente a las críticas recibidas, contrapone su actuación a la de anteriores responsables políticos que, según sostiene, sí influyeron en destituciones de entrenadores y otras decisiones deportivas.

Romero considera que el descenso no se produjo por un hecho aislado en el último partido, sino como consecuencia de problemas acumulados durante la temporada. «Era algo que se venía fraguando ya. Se vieron las costuras del Club Baloncesto Gran Canaria, de sus dirigentes, fundamentalmente de su presidente y su director deportivo», señala.

Pese a ello, aprecia una nueva ilusión entre los aficionados por la configuración del equipo y reclama que se abandone lo que denomina el «guerracivilismo histórico» del club. A su juicio, las disputas entre antiguos dirigentes, gestores y grupos vinculados a la entidad impiden concentrar los esfuerzos en el objetivo principal.

«Lo que hay que intentar es que este equipo sume, que el Cabildo siga estando al lado de ese equipo como ha estado hasta ahora, que se intenten buscar aportaciones de carácter privado. Lo que hay que intentar es que este equipo vuelva a Primera División», sostiene.

Romero critica que determinadas personas utilicen su presencia en los medios para generar tensión antes incluso de que comience la nueva temporada. «Todavía la pelotita no ha empezado a botar y ya estamos con la crítica preventiva», lamenta. El consejero afirma que aceptará los cuestionamientos si los resultados no acompañan, pero considera que ahora corresponde respaldar la reconstrucción del proyecto.

Un nuevo consejo de administración

El consejero anuncia que, una vez cerrada la liquidación del presupuesto anterior y aprobado el nuevo, se abordará la composición del próximo consejo de administración. Su previsión es iniciar ese proceso después de las fiestas del Pino, cuando la temporada ya esté en marcha.

Romero busca incorporar a hombres y mujeres que aporten experiencia y capacidad para obtener recursos fuera del ámbito institucional. La intención es reforzar la gestión económica y aumentar el peso de la financiación privada, especialmente ante la próxima salida del patrocinador principal.

El responsable insular subraya que el baloncesto profesional español no es rentable y recuerda las elevadas pérdidas que soportan las secciones de clubes como el Real Madrid o el FC Barcelona. En ese contexto, sostiene que la implicación de las administraciones públicas resulta determinante para la supervivencia de muchos equipos.

Romero admite que financiar un conjunto profesional no figura entre las obligaciones esenciales del Cabildo, cuyos recursos deben dirigirse principalmente a la cantera, las instalaciones y la igualdad de oportunidades para practicar deporte. Sin embargo, defiende la continuidad del apoyo por la importancia social, económica y promocional del club.

«El Club Baloncesto Gran Canaria existe gracias al Cabildo Insular de Gran Canaria», afirma. Recuerda que la institución insular evita su desaparición hace más de dos décadas y posibilita buena parte de sus éxitos deportivos mediante sucesivas aportaciones públicas.

El consejero se muestra dispuesto a revelar detalles sobre el funcionamiento interno de la entidad frente a quienes cuestionan su gestión. «No estoy dispuesto a callarme de lo que está pasando en el Club Baloncesto Gran Canaria, estoy dispuesto a contárselo todo a la ciudadanía de Gran Canaria», advierte.

Romero sostiene que puede no aportar un conocimiento técnico especializado sobre baloncesto, pero reivindica su experiencia en la administración de sociedades. «Donde sí aporto valor es en la gestión de la sociedad anónima. Ahí ninguno del pasado y tampoco del presente me va a dar lecciones de cómo se debe administrar eficaz y eficientemente el Club Baloncesto Gran Canaria», concluye.