Teddy Bautista se reencuentra con las islas en ‘Canarii, país adentro’

Manolo González y Teddy Bautista en los estudios de El Espejo Canario

Manolo González y Teddy Bautista en los estudios de El Espejo Canario

El célebre músico isleño, junto al productor Manolo González, nos hablan de este ambicioso proyecto que se presenta en el Teatro Cuyás los días 17,18 y 19 de noviembre.

Teddy Bautista y Mestisay se reencuentran en la obra Canarii, país adentro, que ofrece, a través de la música y la danza, un recorrido sensorial por el imaginario y la historia de las islas. La ambiciosa producción se representará en el Teatro Cuyás los días 17,18 y 19 de noviembre. 

Dirigida por Manuel González y Daniel Abreu. y con la participación especial de Olga Cerpa y Teddy Bautista, que se encarga del espacio sonoro junto a Hirahi Afonso, González señala que la participación de Bautista fue idea de Olga Cerpa tras una visita al músico en Madrid para escuchar su último trabajo.

A González le sorprendió que tras la condena social y mediática que sufrió Bautista, aún siguiera teniendo la voluntad de meterse «en esa tormenta y seguir componiendo»: «Yo nunca tendría esa fortaleza mental y espiritual». Le impactó el grado de «inteligencia creativa y sutileza poética» de su último trabajo y recuerda que cuando salieron de la casa de Teddy en Madrid dijeron «esa es la pata que nos falta» para Canarii, país adentro.

Por su parte, Bautista señala la relevancia de los trabajos de Mestisay, tanto el trabajo de sobre el escenario de Olga Cerpa como la producción de Manolo González y, por tanto, ya estaba en cierta forma «enganchado», por lo que no tuvo muchas dudas cuando se lo propusieron.

Manolo González indica que Teddy no ha participado en más proyectos en las islas porque nunca tuvo un interlocutor en Canaria «y eso ha sido un drama». Apunta que siempre que se le ha permitido trabajar en Canarias lo ha hecho. 

Persecución judicial y mediática

Sobre el juicio al que fue sometido por la gestión en la presidencia de la SGAE, Teddy Bautista, señala que siempre se sintió tranquilo porque, en todo momento, dispuso de su «brújula ética» y siempre supo que había hecho lo correcto. 

Se siente una víctima «colateral», porque la operación no era contra él, sino contra la propia la SGAE, que en aquel tiempo esta llevando a cabo políticas «muy potentes» en defensa de los derechos de los autores. 

Indica que los partidos de izquierda tomaron cierta distancia,