➤ «Los hospitales no están para atender pacientes crónicos estables, sino para tratar procesos agudos» ➤ «Si tuviéramos plazas residenciales suficientes, reduciríamos listas de espera y saturación en urgencias» ➤ «El Hospital Doctor Negrín ha dado un salto histórico en reputación, pero queda mucho por hacer»
La sanidad pública canaria vive un momento de claroscuros. A los avances en gestión, reputación y estabilización de plantillas se suma una presión creciente sobre hospitales y urgencias derivada del envejecimiento de la población y de la falta de recursos sociosanitarios. Así lo expone Miguel Ángel Ponce, director gerente del Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín, que analiza el estado actual del sistema, sus carencias estructurales y los retos inmediatos que afronta la sanidad del Archipiélago.
Un hospital que escala posiciones
Ponce valora muy positivamente el salto experimentado por el Hospital Doctor Negrín en el Monitor de Reputación Sanitaria, donde ha pasado del puesto 53 al 25 entre los hospitales públicos españoles. El gerente subraya que este avance es fruto del trabajo colectivo y de una mejora sostenida en múltiples indicadores. «Estos monitores evalúan resultados asistenciales, gestión de datos, encuestas a pacientes, asociaciones y profesionales», explica, y añade que el progreso se debe a «hacer las cosas poco a poco, con constancia y esfuerzo».
El director gerente destaca que todos los hospitales canarios se sitúan ya entre los 50 mejores del país, algo que considera «muy relevante» teniendo en cuenta el punto de partida. Reconoce, no obstante, que alcanzar los primeros puestos es extremadamente difícil, ya que están ocupados por grandes complejos hospitalarios de referencia estatal, pero insiste en que el dato confirma que la sanidad canaria avanza en la dirección correcta.
Datos, listas de espera y gestión clínica
Uno de los pilares de esta mejora, según Ponce, es el refuerzo de la gestión de datos sanitarios. Señala que durante años existieron problemas de duplicidades e inconsistencias en listas de espera y registros clínicos, una situación que ha comenzado a corregirse con la creación de una subdirección específica de gestión de datos y con el desarrollo de la Historia Clínica Unificada en el Servicio Canario de la Salud.
«Mejorar los datos permite gestionar mejor las listas de espera», afirma, y subraya que esta medida se ha complementado con planes especiales, actividad quirúrgica en horario de tarde y una optimización global del funcionamiento hospitalario. Aun así, admite que las listas de espera siguen siendo uno de los principales motivos de insatisfacción ciudadana y el gran talón de Aquiles del sistema.
El gran problema: las camas sociosanitarias
Para Ponce, el principal obstáculo estructural de la sanidad canaria no está dentro de los hospitales, sino fuera de ellos. «Tenemos más de mil pacientes ocupando camas hospitalarias cuando ya tienen el alta médica», explica, y precisa que en el Doctor Negrín hay alrededor de 150 camas bloqueadas por personas que deberían estar en recursos sociosanitarios.
El gerente lanza un llamamiento directo a los cabildos, competentes en la gestión de camas residenciales, para que aceleren la puesta en marcha de estas infraestructuras. «Los hospitales no están para atender pacientes crónicos estables, sino para tratar procesos agudos», sostiene. La falta de plazas residenciales provoca saturación en urgencias, dificulta los ingresos hospitalarios y obliga, en momentos críticos, a utilizar espacios no adecuados para la atención de pacientes.
Ponce cifra en unas 10.000 las camas sociosanitarias que necesita Canarias y advierte de que, sin ellas, cualquier esfuerzo sanitario resulta insuficiente. «Si dispusiéramos de esas plazas, podríamos realizar hasta 12.000 ingresos adicionales al año, reducir listas de espera y mejorar la satisfacción de los pacientes», afirma.
Urgencias al límite y ampliación necesaria
El aumento de la presión asistencial es especialmente visible en el servicio de urgencias. El director gerente detalla que el Hospital Doctor Negrín ha pasado de atender unos 220 pacientes diarios a cerca de 300, con picos de hasta 360 durante la temporada de gripe. Este crecimiento, unido al envejecimiento poblacional y al aumento de patologías crónicas, ha hecho imprescindible una ampliación del servicio.
El proyecto contempla sumar entre 500 y 600 metros cuadrados, crear un área específica de urgencias geriátricas y reforzar la atención psiquiátrica. «Un paciente geriátrico no tiene las mismas necesidades que uno con un infarto o un ictus», explica, y defiende espacios diferenciados y más confortables para una atención adecuada.
Plantillas, estabilización y esfuerzo presupuestario
Frente a las críticas sobre falta de personal, Ponce asegura que el esfuerzo en recursos humanos ha sido notable. Señala que el capítulo de personal ha crecido un 16% en Canarias y que solo en el Doctor Negrín se han destinado 43 millones de euros adicionales en dos años, con la contratación de unos 600 profesionales sanitarios.
Además, destaca el proceso de estabilización de empleo, con más de 2.000 interinidades concedidas en el hospital y cerca de 12.000 plazas estabilizadas en el conjunto del Archipiélago. «Estamos pasando de ser una de las comunidades con más temporalidad a tener cada vez más estabilidad», afirma, aunque reconoce que sigue siendo necesario formar y atraer más profesionales.
El conflicto médico y el Estatuto Marco
Ponce se muestra crítico con la gestión estatal del conflicto médico y defiende la necesidad de un Estatuto Marco específico para el colectivo. «Los médicos tienen particularidades laborales claras: guardias de 24 horas, alta responsabilidad, condiciones contractuales propias», señala. Considera incomprensible que el Ministerio de Sanidad no escuche estas reivindicaciones y alerta de que un sistema sin médicos suficientes compromete gravemente la atención sanitaria.
Valora positivamente el esfuerzo realizado por el Gobierno de Canarias en estabilización y contratación, pero recuerda que la regulación laboral de los médicos depende del Estado. Por ello, pide diálogo con los sindicatos médicos y una actualización normativa acorde a la realidad actual.
Vocación, cansancio y futuro
Pese a la dureza del cargo —reconoce jornadas de hasta 14 horas diarias y una disponibilidad casi permanente—, Miguel Ángel Ponce afirma que afronta su responsabilidad con vocación y compromiso. «Estoy aquí porque creo en esto», dice, y concluye reclamando corresponsabilidad institucional. «La sanidad del futuro depende de que todos —Gobierno, cabildos y administraciones— asumamos nuestras responsabilidades».