➤ «Nuestro objetivo es abastecer al 100% de la población con agua desalada» ➤ «Tendremos que cerrar un tramo de Rafael Cabrera y la estación de guaguas» ➤ «A todas aquellas personas vulnerables que están reconocidas no se les corta el agua»
La directora general de EMALSA, Mercedes Fernández-Couto, asegura que el abastecimiento de agua en Las Palmas de Gran Canaria está garantizado pese a los efectos que las altas temperaturas y el cambio climático tienen sobre la producción. Explica que casi el 90% del agua que suministra la empresa procede de la desalación, lo que proporciona una elevada seguridad frente a la disminución de recursos procedentes de pozos u otras fuentes. «Nuestro objetivo es abastecer al 100% de la población con agua desalada para tener una garantía total», afirma.
Las temperaturas elevadas también afectan al agua del mar que entra en la desaladora y obligan a realizar ajustes tecnológicos en el proceso de producción. Fernández-Couto asegura que no existe ningún riesgo para la población y que EMALSA mantiene estos parámetros bajo control. «Quiero dar total tranquilidad en ese sentido», señala.
35 millones para renovar la red
La responsable de EMALSA destaca el contrato programa aprobado por el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, que contempla alrededor de 35 millones de euros y 84 actuaciones. Una parte importante estará destinada a renovar tramos de la red de saneamiento que se encuentran obsoletos y presentan problemas recurrentes. El plan tendrá carácter plurianual y su ejecución se desarrollará durante 2026 y 2027.
Las inversiones incluyen también actuaciones en instalaciones como la depuradora de Barranco Seco, donde se pretende mejorar la desodorización y reparar elementos afectados por temporales. Fernández-Couto explica que la intención es reducir al mínimo las molestias ocasionadas por las obras y avisar previamente a los vecinos afectados.
Uno de los trabajos más delicados será la intervención de emergencia en el colector principal que conduce aproximadamente el 85% de las aguas residuales hasta la estación de bombeo situada bajo la estación de guaguas, junto al Teatro Pérez Galdós. El colector sufrió un colapso parcial durante un temporal y existe el riesgo de que el problema se agrave, por lo que EMALSA dispone ya de sistemas alternativos de bombeo para actuar si fuera necesario.
Cortes en Rafael Cabrera
Fernández-Couto advierte de que esta obra tendrá un impacto importante sobre la movilidad. Será necesario cerrar temporalmente el tramo de Rafael Cabrera comprendido entre la plaza de San Telmo y la estación de guaguas, así como cerrar esta última y trasladar sus servicios de manera provisional. «Ya está diseñado y coordinado y preparada toda la reubicación», explica.
La empresa y el Ayuntamiento trabajan todavía en el calendario para evitar que las actuaciones coincidan con periodos especialmente sensibles para el comercio, como el Black Friday, la campaña de Navidad o el Carnaval. «Somos muy conscientes» del impacto que podría ocasionar el cierre, señala Fernández-Couto, especialmente en unas fechas determinantes para los ingresos de los establecimientos de la zona.
Protección para las familias vulnerables
La directora general explica también que EMALSA dispone de mecanismos para proteger a los usuarios que no pueden pagar el recibo del agua. Aunque el suministro puede interrumpirse cuando se acumulan impagos, las personas reconocidas oficialmente como vulnerables quedan excluidas de esos cortes. Además, existe un bono social municipal dirigido a familias con dificultades económicas.
Fernández-Couto insiste en que las personas que atraviesen dificultades deben ponerse en contacto con los servicios correspondientes para activar esos mecanismos. «Para eso están los mecanismos establecidos, comunicándose con los ayuntamientos y se harán las tramitaciones correspondientes», señala.
«El agua es el alimento más controlado»
La responsable de EMALSA defiende además el consumo del agua del grifo y asegura que se realizan «miles de análisis al año», incluso por encima de las exigencias legales. «El agua es el alimento más controlado sanitariamente», afirma. Explica que la presencia de un ligero sabor a cloro no significa que el agua sea de peor calidad, sino que el cloro residual permite mantener la desinfección si aparece algún episodio de contaminación. «La mayor garantía que hay es beber agua del grifo».
Fernández-Couto reclama finalmente una mayor educación ambiental para evitar que productos como el aceite usado o las toallitas terminen en la red de saneamiento. El aceite puede solidificarse y formar grandes bloques de grasa que obstruyen las conducciones, especialmente cuando se mezcla con otros residuos. EMALSA ha reactivado su fundación para desarrollar actividades de sensibilización y talleres dirigidos especialmente a niños y personas mayores.