La red española de fundaciones, un salvavidas en tiempos de pandemia

Javier Nadal | ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE FUNDACIONES

Javier Nadal | ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE FUNDACIONES

Javier Nadal, presidente de la Asociación Española de Fundaciones (AEF), lamenta que se relacione a estas instituciones con la evasión fiscal.

Las fundaciones españolas emplean a 260.000 personas, movilizan 8.000 millones de euros y atienden a 35 millones de beneficiarios. Estas cifras las han convertido en uno de los salvavidas con los que la sociedad ha podido combatir los efectos más perniciosos de la pandemia.

“Donde hay un problema hay una fundación”, señala el presidente de Asociación Española de Fundaciones (AEF), Javier Nadal, que recuerda que son instituciones de la sociedad civil, “de personas que se juntan y buscan a quienes les apoyen”. Afirma que, durante la pandemia de la covid-19, se ha producido una importante sinergia entre las fundaciones, que actúan en espacios tan críticos como las residencias de mayores, los hospitales y el apoyo a pacientes y familiares: “Y eso que no andamos sobrados de recursos, porque también nos ha afectado el confinamiento”.

Asegura que uno de los ámbitos de actuación durante este año ha sido la brecha digital, en particular entre los niños y niñas que quedaron sin escolarizar durante la fase del confinamiento: “Fue una de las actividades más potentes, porque muchas fundaciones trabajan con sectores vulnerables y conocían mejor que nadie donde estaban los problemas”. Los contactos entre ellas permitieron, con la colaboración de muchas empresas, dotar de 5.000 dispositivos por toda la geografía nacional: “Aún no se ha resuelto el problema, evidentemente, porque la propia pandemia puso en evidencia una brecha digital de la que no éramos conscientes”.

El mito de la evasión fiscal

Nadal lamenta que haya ciertos mitos que persiguen a las fundaciones y que le hacen “un daño enorme”. Apunta que las fundaciones viven o de sus propios recursos o de las donaciones de personas. Tan solo un veinte por ciento del dinero es público, “pero el 80% proviene de la sociedad civil y si no nos ganamos la confianza, si no tenemos reputación, no nos van a llegar recursos”. 

El peor de estos mitos es el de que las fundaciones se crean para evadir impuestos: “Es verdad que hay incentivos fiscales, pues quien dona tiene derecho a hacer una desgravación de hasta el 25%, pero nunca por una cantidad superior al 10% de los ingresos. Se trata de destinar unos ahorros a una fundación y no a hacer un crucero o construirse una casa en la playa”.

En cualquier caso, señala que las fundaciones deben avanzar en transparencia, por eso, han cambiado los estatutos para que los miembros de la asociación estén obligados a exponer sus cuentas en las respectivas páginas web. Considera que una buena organización del mecenazgo canalizaría mejor los fondos y ayudaría a ser más transparentes: “En épocas de crisis como las de ahora aumenta las demandas, pero es mucho más difícil captar recursos”.

Fundaciones comunitarias

Uno de los ámbitos en los que está trabajando la AEF es el de las fundaciones comunitarias, es decir, aquellas orientadas a resolver problemas de la comunidad: “Las personas tienen que converger en el deseo de resolver un problema y también de captar las vías de financiación”. En los próximos días van a lanzar una convocatoria, una vez hayan cumplimentado la fase de identificar donde puede existir los elementos suficientes para constituir una fundación comunitaria.