Juan Ramírez Said: «La vivienda es un problema total y absolutamente transversal»

Juan Ramírez Said en los estudios de El Espejo Canario

Juan Ramírez Said en los estudios de El Espejo Canario

➤ «Nos falta mano de obra porque no hay viviendas en los entornos de los centros de trabajo» ➤ «La juventud está desencantada porque no se ha creado un entorno adecuado para su desarrollo personal y profesional» ➤ «Tenemos un problema muy grave de falta de talento tecnológico»

El presidente del Círculo de Empresarios de Gran Canaria y del Grupo Inetel, Juan Ramírez Said, advierte de que la crisis de la vivienda se ha convertido en el principal factor de bloqueo económico y social en Canarias, con efectos directos sobre el empleo, la productividad y el futuro de los jóvenes. El dirigente empresarial sostiene que la falta de casas asequibles está impidiendo cubrir puestos de trabajo, frenando inversiones y alimentando el desánimo de una generación que percibe escasas oportunidades de desarrollo.

Vivienda y economía

Ramírez Said subraya que el problema residencial no es sectorial, sino estructural, y repercute en múltiples ámbitos de la vida económica: «La vivienda es un problema total y absolutamente transversal», afirma, señalando que afecta a la cohesión social, al mercado laboral y al futuro de la población joven.

El empresario explica que numerosas empresas no logran contratar personal porque los trabajadores potenciales no encuentran dónde vivir cerca de su puesto de trabajo: «No hay personal porque no hay viviendas en los entornos», dice, poniendo como ejemplo establecimientos comerciales que permanecen cerrados por falta de empleados.

A su juicio, resulta inviable que un trabajador deba recorrer largas distancias diarias para acceder a un empleo, lo que limita la movilidad laboral y reduce la capacidad de generar riqueza: «Si no somos capaces de generar riqueza a partir del trabajo […] lo único que vamos a hacer es seguir repartiendo miseria», advierte.

Juventud sin expectativas

El presidente del Círculo rechaza la idea de que los jóvenes no quieran trabajar y atribuye la situación a la ausencia de perspectivas claras: «Tenemos una juventud desencantada», sostiene, convencido de que no se ha creado un entorno adecuado para su desarrollo personal y profesional.

Entre las causas menciona la inestabilidad educativa y la polarización política, factores que, en su opinión, dificultan la planificación a largo plazo y erosionan la confianza en el futuro.

Ramírez Said considera imprescindible un gran pacto por la educación que aporte estabilidad al sistema y conecte la formación con las necesidades reales del mercado laboral.

Polarización y falta de consensos

El empresario lamenta el clima político actual, caracterizado —según afirma— por la confrontación permanente y la incapacidad para alcanzar acuerdos en cuestiones estratégicas.

A su juicio, el país dispone de una generación bien formada y de oportunidades que se desaprovechan por la falta de diálogo institucional. En este contexto, defiende el consenso como herramienta clave para afrontar los grandes retos estructurales.

Asimismo, advierte de que la incertidumbre económica y social dificulta la emancipación juvenil y retrasa proyectos vitales como formar una familia o emprender.

Administración lenta y bloqueo inversor

Ramírez Said denuncia también la lentitud administrativa como uno de los principales obstáculos para el desarrollo económico. Según explica, existen proyectos con financiación disponible que permanecen paralizados durante años a la espera de autorizaciones.

Relata incluso casos personales en los que la obtención de una licencia de obra ha tardado hasta cinco años pese a no presentar problemas técnicos, lo que considera un síntoma de falta de recursos en áreas clave como el urbanismo.

A su entender, la modernización de la administración pública es imprescindible para liberar inversión, crear empleo y mejorar los servicios a la ciudadanía.

Incertidumbre internacional

El presidente empresarial expresa además su preocupación por el contexto geopolítico, que percibe como una ruptura del orden internacional surgido tras la Segunda Guerra Mundial. Cree que la creciente polarización global puede derivar en conflictos con consecuencias económicas y humanitarias graves.

Defiende el papel de la sociedad civil para exigir a los gobiernos la preservación del Estado del bienestar y de los mecanismos de cooperación internacional.

Escasez de talento tecnológico

Desde su condición de presidente del Grupo Inetel, especializado en tecnologías de la información, Ramírez Said alerta de un déficit severo de profesionales cualificados en Canarias: «Tenemos un problema muy grave de falta de talento», afirma, explicando que muchas empresas no encuentran especialistas en TIC pese a ofrecer salarios elevados.

Según detalla, el problema se agrava porque compañías extranjeras contratan a profesionales locales en remoto con sueldos superiores, lo que intensifica la competencia por un número limitado de trabajadores cualificados.

El empresario señala también la baja presencia femenina en el sector tecnológico como una carencia significativa y aboga por orientar la formación hacia las áreas con mayor demanda futura: «Hay salarios de 42.000 y 50.000 euros» para perfiles técnicos cualificados, indica, subrayando que se trata de un sector con amplias oportunidades laborales.

Llamamiento a generar oportunidades

Ramírez Said concluye que el reto principal consiste en crear condiciones económicas que permitan a la población ganarse la vida con dignidad y mantener el nivel de bienestar alcanzado en décadas anteriores.

A su juicio, la combinación de vivienda accesible, educación adaptada al mercado, eficiencia administrativa y estabilidad institucional es esencial para evitar el deterioro social y económico.

En este sentido, insiste en que la prioridad no debe ser repartir recursos escasos, sino impulsar la creación de riqueza y oportunidades para las nuevas generaciones.