➤ «La nueva PAC puede suponer entre un 25 y un 30 % menos de presupuesto para la agricultura» ➤ «El acuerdo con Mercosur abre la puerta a productos más baratos tratados con sustancias prohibidas aquí» ➤ «Surgen noticias todos los días sobre recortes de ayudas, competencia desleal y una Europa que no escucha al campo»
La presidenta de la Asociación de Ganaderos y Agricultores de Canarias, Asaga Canarias, Ángela Delgado, describe el momento actual del sector primario del Archipiélago como una etapa marcada por la incertidumbre, la pérdida de confianza y el temor a decisiones europeas que pueden resultar determinantes para su supervivencia. En una entrevista concedida a El Espejo Canario, Delgado afirma que agricultores y ganaderos viven «sumidos en una desesperanza constante» ante la acumulación de amenazas que afectan a la rentabilidad, la continuidad de los cultivos y el empleo ligado al campo.
Incertidumbre permanente y falta de claridad
Delgado sostiene que el sector agrario canario atraviesa un escenario «muy en el aire», en el que cada día llegan informaciones contradictorias sobre ayudas, recortes presupuestarios y acuerdos comerciales. Afirma que «Europa parece no escuchar nuestras peticiones», mientras los productores intentan mantenerse a flote tras años de sequía que han reducido de forma drástica las producciones, especialmente en cultivos como la viña. Aunque las recientes borrascas han aliviado parcialmente la situación hídrica, subraya que los daños acumulados siguen lastrando al sector.
La PAC, en el centro de la preocupación
La presidenta de Asaga explica que la nueva Política Agraria Común genera una enorme inquietud, tanto por la reducción global de fondos como por el cambio de su estructura. Afirma que «estimamos entre un 25 y un 30 % menos de presupuesto», además de advertir que la nueva PAC incluye «bolsillos» que pueden desviar recursos hacia ámbitos ajenos a la agricultura, como la vivienda o la defensa. Para Canarias, añade, el riesgo es doble si las regiones ultraperiféricas dejan de tener un tratamiento diferenciado y pasan a diluirse dentro del conjunto europeo.
El temor a la renacionalización de las ayudas
Delgado alerta de que uno de los escenarios más perjudiciales sería que la PAC y los fondos POSEI pasen a gestionarse directamente por los Estados. Afirma que «eso sería la catástrofe total», porque Canarias quedaría a merced de decisiones políticas estatales que podrían modificar las asignaciones presupuestarias según intereses coyunturales. Recuerda que, al menos con el sistema europeo, las ayudas llegan «en tiempo y formaZZ, algo que no siempre ocurre con la financiación nacional adicional.
Mercosur y la competencia desleal
La presidenta de Asaga se muestra especialmente crítica con el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur. Afirma que su entrada en vigor permitiría la llegada de productos más baratos, producidos en condiciones laborales y sanitarias muy distintas a las europeas. Pone como ejemplo las carnes procedentes de Brasil y advierte de que «su propio gobierno reconoce que no puede controlar el uso de hormonas». A esto se suma, dice, la utilización de fitosanitarios prohibidos en Europa desde hace más de veinte años y unos controles de importación que apenas alcanzan al 0,1 % de los productos que entran.
Impacto directo sobre explotaciones y empleo
Delgado sostiene que esta combinación de recortes, apertura de mercados y aumento de costes crea una «tormenta perfecta» para las pequeñas explotaciones canarias, que ya tienen dificultades para ser rentables por su reducido tamaño. Afirma que muchos agricultores no pueden vivir exclusivamente de su actividad y que, sin apoyos suficientes, algunos cultivos y explotaciones ganaderas están abocados al abandono. Advierte además de las consecuencias sobre el empleo, recordando que el sector primario incluye también la agroindustria, como bodegas, queserías y empaquetados.
Relación con el turismo y valor del producto local
La presidenta de Asaga señala avances en la incorporación de productos canarios en la oferta turística, especialmente vinos, aunque reconoce que el proceso es lento. Afirma que «cuando el visitante prueba productos de aquí, se sorprende gratamente por su calidad», y lamenta que aún persista entre la población local la idea de que lo de fuera es mejor. Defiende que los turistas llegan atraídos por el paisaje, el sabor y la identidad de Canarias, y que el producto local forma parte esencial de ese atractivo.
Intermediarios y precios finales
Delgado reconoce que la diferencia entre el precio en origen y el precio al consumidor sigue siendo una de las grandes asignaturas pendientes. Explica que desde el sector se trabaja para reducir intermediarios y favorecer la venta directa, citando acuerdos con grandes cadenas de distribución que han permitido pagar mejor al productor y ofrecer precios más competitivos al consumidor, sin eliminar el papel de cooperativas ni estructuras necesarias.
Cambio climático y pérdida de rentabilidad
La presidenta de Asaga afirma que el cambio climático ya tiene efectos visibles en Canarias, con inviernos cada vez más cortos o inexistentes. Explica que la falta de frío impide la correcta hibernación de cultivos como la vid o las frutas de hueso, reduciendo cosechas año tras año hasta hacerlas inviables económicamente. Sostiene que «hay cultivos que se abandonan porque no se puede pagar lo que debería cobrar el productor».
Robos en el campo y concienciación social
Delgado también alerta del aumento de robos en determinadas producciones, como el aguacate. Agradece la labor de la Guardia Civil y otros cuerpos policiales, pero insiste en la necesidad de concienciar a los consumidores. Afirma que «nadie puede vender cinco kilos de aguacates por tres euros sin que haya detrás un robo o un riesgo sanitario», y recuerda el daño económico y moral que estas prácticas causan a los agricultores.
Un llamamiento al consumo responsable
Ángela Delgado concluye con un mensaje directo a la sociedad canaria. Afirma que el sector primario «va en disminución» y advierte de que, si desaparece, la ciudadanía dependerá por completo de productos importados a precios impuestos desde fuera. Defiende que se valore el trabajo de agricultores, ganaderos y pescadores, y sostiene que «lo canario no es de menor calidad, es exactamente al revés». A su juicio, consumir producto local no es solo una elección económica, sino una apuesta estratégica por el futuro de Canarias.