La explotación sexual en Canarias se desplaza a viviendas privadas y entornos digitales, dificultando la detección de víctimas

Esther Torrado | Comunicación Masdache

Esther Torrado | Comunicación Masdache

La socióloga Esther Torrado advierte de que las redes de explotación están cambiando sus métodos de captación, incorporando a mujeres y niñas españolas, y reclama una ley estatal que permita combatir la trata y la demanda de prostitución.

La trata y la explotación sexual en Canarias están experimentando una transformación que dificulta identificar a las víctimas y conocer la verdadera dimensión del fenómeno. Esther Torrado, doctora en Sociología, trabajadora social, profesora titular de la Universidad de La Laguna y directora del grupo de investigación VIOSEX, explica en El Espejo Canario que la actividad se está desplazando desde las calles hacia pisos, viviendas privadas, alojamientos turísticos y espacios digitales. Esta tendencia, que también se observa en otros países europeos, puede generar la falsa impresión de que la explotación sexual está disminuyendo.

Torrado señala que las tecnologías de la información han modificado las estrategias de las redes proxenetas, que utilizan las redes sociales para captar víctimas. También advierte de que está cambiando el perfil de las mujeres afectadas. Frente a la percepción tradicional de que las víctimas son exclusivamente extranjeras y carecen de recursos económicos, las investigaciones detectan la captación de mujeres y niñas españolas en situaciones de vulnerabilidad económica, afectiva o familiar. «No es necesario el uso de la fuerza como se entendía antes. Ahora hay otras formas de coaccionar a la víctima», explica.

La ausencia de una legislación específica

La investigadora considera que uno de los principales obstáculos para combatir la explotación sexual es la falta de una legislación estatal que permita abordar conjuntamente la captación, el proxenetismo y la demanda de prostitución. Lamenta que las iniciativas legislativas hayan quedado paralizadas pese al aumento de la sensibilización social y a las advertencias de organismos internacionales.

Torrado reclama un pacto de Estado que trascienda las diferencias partidistas y establezca instrumentos eficaces de prevención, persecución de las redes y protección de las víctimas. También insiste en que trata y prostitución están estrechamente relacionadas, ya que las mujeres pueden pasar de una situación a otra mediante mecanismos de endeudamiento, necesidad económica y coacción.

Pornografía, jóvenes y nuevas formas de violencia

La directora de VIOSEX expresa además su preocupación por la influencia de la pornografía violenta y de determinados contenidos difundidos en redes sociales sobre la educación sexual de los adolescentes. Según explica, los testimonios recogidos entre mujeres que ejercen la prostitución apuntan a una reducción de la edad de los demandantes y a un incremento de las prácticas violentas que solicitan.

La socióloga reclama recuperar las políticas de coeducación impartidas por especialistas y reforzar la protección de la infancia frente a la captación digital. Considera imprescindible abordar también la responsabilidad de quienes demandan prostitución, mayoritariamente hombres de diferentes edades y condiciones sociales, y no concentrar exclusivamente la atención en las víctimas.

Torrado concluye que la respuesta institucional debe combinar prevención educativa, persecución del proxenetismo y de la demanda, protección de las menores y alternativas reales para las mujeres que quieran abandonar la prostitución. Insiste en que la explotación sexual no puede combatirse eficazmente sin un marco jurídico adecuado y sin comprender los nuevos mecanismos de captación y sometimiento.