La presidenta de CERES Canarias, Ysaura González, denuncia las dificultades para acceder a las ayudas, la escasa implantación de la titularidad compartida y las carencias en servicios de conciliación.
La presidenta de la Confederación de Asociaciones de Mujeres del Medio Rural CERES Canarias, Ysaura González, advierte en El Espejo Canario de que las mujeres siguen encontrando importantes obstáculos para desarrollar una actividad económica en el sector primario. Aunque reconoce que su trabajo adquiere cada vez mayor visibilidad y que aumenta su presencia en los mercados y los órganos de decisión, considera que todavía queda mucho camino por recorrer para garantizar la igualdad de oportunidades en la agricultura y la ganadería.
González señala que una de las principales asignaturas pendientes es la aplicación efectiva de la titularidad compartida de las explotaciones agrarias, una herramienta que permite reconocer los derechos laborales y económicos de ambos miembros de una pareja. Asegura que su implantación continúa siendo muy reducida y estima que apenas existen dos o tres explotaciones acogidas a esta fórmula en Canarias. Atribuye esta situación a la complejidad burocrática y al desconocimiento de los procedimientos por parte de los propios organismos administrativos, por lo que reclama simplificar los trámites y mejorar la formación del personal encargado de gestionarlos.
Conciliación y acceso a los servicios
La presidenta de CERES Canarias identifica la falta de servicios de conciliación y las dificultades de conectividad como dos de los principales problemas de las mujeres rurales. Explica que en determinadas localidades no existen guarderías próximas y que las responsabilidades familiares condicionan tanto las jornadas de trabajo como las posibilidades de asumir cargos de responsabilidad.
También advierte de las dificultades para acceder a los recursos de atención frente a la violencia machista. Considera que la distancia a los servicios especializados y la falta de información pueden contribuir a normalizar situaciones de acoso o maltrato. Por ello, reclama una mayor presencia institucional y actividades informativas en los pequeños núcleos rurales.
Las ayudas y la financiación dificultan el relevo generacional
González sostiene que poner en marcha una explotación agraria resulta especialmente complicado para quienes no proceden de familias vinculadas al sector. Aunque reconoce la existencia de instrumentos como el banco de tierras del Cabildo de Gran Canaria, considera que los principales obstáculos se encuentran en el acceso a la financiación, la complejidad de las subvenciones y la obligación de adelantar inversiones antes de recibir las ayudas.
La representante de CERES Canarias explica que muchas iniciativas terminan abandonándose ante las exigencias administrativas y las dificultades para garantizar una rentabilidad que depende de factores como la climatología y las plagas. Valora, no obstante, el papel de los mercados agrícolas y las ferias de kilómetro cero, que permiten comercializar directamente los productos y obtener precios más dignos. Finalmente, asegura que su organización sigue sin recibir noticias sobre el espacio de participación y liderazgo para las mujeres rurales anunciado por el Gobierno de Canarias, una iniciativa cuya puesta en marcha continúa pendiente, al menos según la información de la que dispone.