El presidente de la asociación vecinal Pamochamoso, Domingo Santana, denuncia que la situación ha empeorado durante los últimos cinco años y exige más cámaras de videovigilancia y patrullas policiales a pie durante las 24 horas del día.
El presidente de la Asociación de Vecinos Pamochamoso de Arenales, Domingo Santana, denuncia en El Espejo Canario el deterioro de la seguridad ciudadana en este barrio de Las Palmas de Gran Canaria y reclama medidas urgentes para recuperar la tranquilidad de sus habitantes. Asegura que las reivindicaciones vecinales se remontan al menos cinco años atrás, cuando mantuvieron reuniones con responsables municipales, la Delegación del Gobierno y los mandos policiales, sin que, a su juicio, se hayan producido mejoras significativas.
Santana reconoce que ha aumentado la frecuencia con la que la Policía Nacional y la Policía Local acuden al barrio, pero considera insuficientes estas intervenciones puntuales. «No necesitamos que nos visiten, necesitamos que vivan», afirma, para reclamar una presencia estable en las zonas más conflictivas. También exige ampliar la red de videovigilancia, ya que, según sostiene, una de las dos cámaras existentes no funciona y la otra carece de un seguimiento suficientemente eficaz.
Críticas a las operaciones policiales
El representante vecinal cuestiona la eficacia de algunas operaciones contra el tráfico de drogas, especialmente en el entorno de Molino de Viento. Como ejemplo menciona la operación Quijote, cuyos resultados considera desproporcionados respecto al despliegue policial realizado. También relata un incidente reciente en el que, según su testimonio, un periodista estuvo a punto de ser agredido con un serrucho mientras trabajaba en la zona.
Santana advierte de que la inseguridad está provocando el abandono progresivo de viviendas. Asegura que en el sector comprendido entre las calles Doctor Waksman, Juan XXIII, Tomás Morales y León y Castillo aproximadamente el 60 % de los inmuebles están tapiados, una cifra que aporta como reflejo de la pérdida de atractivo residencial del barrio. También denuncia que muchos vecinos han dejado de presentar denuncias porque consideran que no sirven para resolver los problemas.
Más policía, pero también medidas sociales
El presidente de la asociación insiste en que la solución no puede limitarse a las actuaciones policiales. Reclama al Ayuntamiento espacios públicos y actividades para los jóvenes, así como medidas de atención social y sanitaria para las personas con problemas de drogodependencia. Considera que la convivencia se ha deteriorado por una acumulación de factores que requieren la intervención coordinada de distintas administraciones.
Como medida inmediata, propone instalar más cámaras y establecer dos dotaciones policiales permanentes en los puntos más conflictivos del barrio, con agentes que patrullen a pie y mantengan una vigilancia continuada. «Una medida urgente, cámaras de seguridad y 24-7, dos dotaciones de policía fijos en las zonas conflictivas», reclama. Santana considera que únicamente una presencia policial constante, acompañada de actuaciones sociales, permitirá recuperar la confianza y la sensación de seguridad de los residentes.