➤ «España ya es la tercera economía de la OCDE con más semanas de trabajo perdidas» ➤ «La incapacidad por contingencia común se ha triplicado» ➤ «Se tarda más de cinco años en España en homologar el título»
El director general de Hospitales Universitarios San Roque y presidente de la Asociación de Clínicas Privadas de la Provincia de Las Palmas, Sebastián Sansó, advierte de que la ralentización de las derivaciones desde el Servicio Canario de la Salud hacia los centros concertados, unida a la huelga de médicos, provocará un nuevo incremento de las listas de espera. El gestor sanitario aborda también el aumento del absentismo laboral, la falta de profesionales, el vigésimo aniversario de San Roque Maspalomas y el coste de la reforma del Estadio de Gran Canaria.
Menos actividad concertada
Sansó explica que, desde hace aproximadamente dos meses, el sector sanitario privado concertado conoce la existencia de un déficit en la ejecución presupuestaria del primer cuatrimestre del año. Según señala, la consecuencia no es por ahora un retraso en el pago de servicios ya prestados, sino una reducción o ralentización de la actividad que el sistema público deriva a las clínicas privadas.
«No es tanto tensión de tesorería, en el sentido de que no es actividad que hayamos ejecutado y que no hayamos cobrado por parte del Gobierno, pero sí que se va a ralentizar la derivación de actividad al sector privado», afirma. Esta decisión supone que la sanidad pública recurre menos a los centros concertados para realizar intervenciones, pruebas y otros procedimientos asistenciales.
El representante de las clínicas privadas sostiene que el impacto sobre las listas de espera resulta inevitable. «Es prácticamente imposible que la lista de espera no suba», asegura. A la menor contratación de actividad privada se añaden los actos médicos que dejan de realizarse como consecuencia de la huelga, por lo que considera que ambos factores conducirán a un aumento del número de pacientes pendientes de atención y de los tiempos de demora.
Sansó recuerda que los centros concertados realizan aproximadamente una de cada tres intervenciones quirúrgicas vinculadas al sistema público. «La unión de los dos factores no lleva a otra cosa que a un incremento seguro de la lista de espera», afirma al referirse conjuntamente a la huelga y a la reducción de las derivaciones.
El gestor destaca que Canarias había logrado mejorar su posición relativa respecto al resto de las comunidades autónomas. Explica que los últimos datos sitúan por primera vez al Archipiélago en la mitad superior del conjunto nacional en indicadores como los días de espera, el volumen de pacientes pendientes y la cifra de personas en lista por cada mil habitantes.
«Canarias nunca estuvo tan bien», sostiene Sansó. A su juicio, el frenazo actual amenaza con neutralizar una parte importante del trabajo realizado durante la legislatura. El director general de Hospitales Universitarios San Roque teme que la evolución de los próximos meses pueda devolver al sistema a una situación similar a la que presentaba al inicio del mandato.
Consecuencias para las clínicas
La reducción de las derivaciones afecta de manera desigual a las empresas sanitarias. Sansó explica que Hospitales Universitarios San Roque cuenta con diferentes fuentes de actividad, entre ellas pacientes privados, aseguradoras y turismo sanitario, por lo que su dependencia directa de los conciertos públicos es menor que la de otros centros.
Sin embargo, alerta de que existen clínicas cuyo volumen de negocio depende en gran medida de los pacientes remitidos por el Servicio Canario de la Salud. «Hay centros que tienen una dependencia elevada de la actividad derivada de la sanidad pública y tendrán que ajustar sus plantillas a la realidad de actividad actual», indica.
El presidente de la asociación provincial advierte de la dificultad de adaptar rápidamente los costes de una empresa sanitaria cuando la reducción de ingresos se produce de manera brusca. «Si a usted durante tres meses le recortan el 70 o el 60% de los ingresos, ajustarse de golpe además es difícil», afirma.
Sansó interpreta que la Administración autonómica está intentando contener el gasto sanitario mediante una disminución temporal de la actividad concertada. No obstante, insiste en que esta política traslada el problema a los pacientes y a las listas de espera, porque los procedimientos que dejan de contratarse no desaparecen y continúan pendientes de realización.
El absentismo se triplica desde la pandemia
Otro de los grandes problemas que identifica el gestor sanitario es el crecimiento de las bajas laborales por contingencias comunes. Sansó afirma que el volumen se ha triplicado respecto al periodo anterior a la pandemia y considera que el incremento no puede explicarse únicamente por el envejecimiento de la población o por el aumento de la población activa.
«La población activa se debe haber incrementado en torno al 25 o al 30% y, sin embargo, estamos hablando de un incremento de la baja, del absentismo, del 200%», señala. También sostiene que «España ya es la tercera economía de la OCDE con más semanas de trabajo perdidas».
Para ilustrar la dimensión del problema, compara la situación española con la de Italia. «En España se pierde por trabajador seis semanas de trabajo al año y en Italia se pierde 1,1», asegura. Sansó considera que esta diferencia revela la existencia de un problema estructural que afecta directamente a la productividad y al funcionamiento de las empresas.
El director de Hospitales Universitarios San Roque rechaza que el debate pretenda cuestionar a todas las personas que se encuentran de baja. Diferencia entre quienes padecen realmente una enfermedad o lesión y un grupo reducido que utiliza el sistema de manera reiterada o fraudulenta. «No se trata de criminalizar la baja», precisa.
Sansó alude a datos que atribuye a la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal y afirma que alrededor del 25% de las personas de baja concentra entre el 60% y el 70% de los días de ausencia. A partir de esta realidad, defiende una actuación más selectiva sobre los casos de larga duración y sobre quienes presentan comportamientos reiterados que pueden resultar sospechosos.
«Caraduras en el mundo siempre hay», expresa. Sin embargo, insiste en que no conoce qué porcentaje concreto corresponde a quienes actúan de forma fraudulenta y evita extender esa sospecha al conjunto de los trabajadores. «¿Es un 1% o será un 5%? No sé lo que serán. Pero algunos habrá», señala.
Más intervención de las mutuas y de la inspección
Sansó propone actuar en varios frentes. El primero consiste en dar más participación a las mutuas laborales en el tratamiento y seguimiento de las bajas por contingencias comunes, especialmente en las patologías musculoesqueléticas.
El gestor pone como ejemplo los acuerdos alcanzados en Navarra entre la Administración, el Instituto Nacional de la Seguridad Social y las mutuas. Según explica, esta colaboración permite que las entidades laborales intervengan en determinadas bajas y descarguen al sistema sanitario público de una parte de la presión asistencial.
La segunda vía es reforzar la capacidad de inspección de la Seguridad Social. Sansó considera que esperar hasta que el trabajador cumple un año de baja limita las posibilidades de detectar antes determinadas irregularidades. Por ello, propone adelantar las revisiones, modificar la normativa cuando sea necesario y aumentar el número de inspectores.
También reclama la participación de los sindicatos en la búsqueda de soluciones. El representante empresarial afirma que las organizaciones sindicales se resisten con frecuencia a introducir esta cuestión en la negociación de los convenios colectivos. «No podemos tapar el sol con los dedos», advierte.
Sansó sostiene que combatir los comportamientos fraudulentos no supone atacar los derechos laborales ni poner en duda a quienes están legítimamente incapacitados para trabajar. «No se puede proteger a aquellas personas que actúan de forma impostora», afirma.
Un 8% de absentismo en San Roque
Hospitales Universitarios San Roque registra actualmente una tasa de bajas por contingencias comunes cercana al 8%, un porcentaje que Sansó sitúa alrededor de la media española y por debajo del que presentan algunos sectores como el comercio o la hostelería.
La ausencia diaria de una parte de la plantilla obliga a reorganizar los turnos, aumentar las jornadas de otros profesionales y asumir mayores costes. «Muchas veces, con turnos extras por parte de los profesionales», explica al describir cómo se cubren las vacantes temporales.
Esta situación implica «pagar más» y aumenta la carga de trabajo de las personas que permanecen en activo. En las áreas administrativas, el grupo intenta compensar las ausencias mediante la incorporación de herramientas digitales que permitan reducir tareas repetitivas o agilizar los procesos.
Sansó señala que médicos y personal de enfermería presentan tasas de absentismo inferiores a las de otras categorías profesionales de la empresa. Aun así, advierte de que la pérdida de un 8% de la fuerza laboral representa una dificultad considerable para una actividad que debe mantenerse las 24 horas del día y en la que muchos puestos requieren cualificaciones específicas.
Faltan médicos y sobran demoras administrativas
La escasez de profesionales sanitarios constituye otro de los problemas centrales para las clínicas públicas y privadas. Sansó explica que la falta de médicos no es exclusiva de Canarias ni de España, sino que afecta al conjunto de la Unión Europea y genera una competencia internacional cada vez mayor.
Francia, Alemania, Reino Unido, Estados Unidos, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos buscan profesionales en los mismos mercados. Sansó señala que las ofertas de algunos países pueden multiplicar varias veces las remuneraciones españolas, especialmente en enfermería y en determinadas especialidades médicas.
El gestor asegura que consultoras vinculadas a Arabia Saudí y Emiratos realizan campañas periódicas de contratación en ciudades como Madrid. En el caso del personal de enfermería, afirma que las propuestas económicas pueden llegar a sextuplicar algunos salarios.
Ante esta competencia, Sansó reclama que España agilice la homologación de los títulos extranjeros sin rebajar las exigencias académicas y profesionales. «No se trata de que aquí pueda ejercer de médico cualquiera que venga de cualquier país», aclara.
No obstante, considera injustificable que un proceso administrativo de reconocimiento se prolongue durante años en un contexto de escasez asistencial. «Se tarda más de cinco años en España en homologar el título», denuncia. Para Sansó, estas demoras impiden incorporar a profesionales cualificados mientras hospitales y clínicas tienen dificultades para cubrir determinadas plazas.
Alrededor de un 20% de los aproximadamente mil trabajadores de San Roque ha nacido fuera de España, según los cálculos aportados por su director general. La presencia internacional se concentra principalmente entre los médicos, aunque también alcanza a personal de enfermería, traductores y equipos de atención a pacientes extranjeros.
Sansó destaca la aportación de profesionales latinoamericanos, europeos, africanos, árabes y asiáticos. «En sanidad es bastante chocante» escuchar discursos de rechazo hacia los inmigrantes, sostiene, porque el sistema español se nutre desde hace años de trabajadores procedentes de otros países.
Veinte años de San Roque Maspalomas
El Hospital Universitario San Roque Maspalomas cumple veinte años desde su apertura. Sansó recuerda que el proyecto encontró inicialmente numerosos obstáculos políticos, administrativos y económicos, pero salió adelante gracias a la determinación del grupo empresarial que lo impulsa.
El director general destaca el papel de Mario Rodríguez y recuerda a Germán Suárez y Sergio Alonso, ya fallecidos, entre los empresarios que sostuvieron la iniciativa. «Mostraron una voluntad férrea y una creencia en el proyecto», afirma.
Sansó señala que el hospital apenas encontró respaldo político en sus primeros pasos, salvo el apoyo recibido desde el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana. Asegura que desde el Gobierno de Canarias se colocaron «todos los palos en las ruedas posibles» y que los responsables sanitarios del momento no mostraron comprensión ni sintonía con el proyecto.
El grupo conmemora el aniversario mediante un homenaje a los trabajadores que permanecen en la organización desde la apertura del hospital. Sansó subraya la importancia de reconocer a quienes han acompañado al centro durante sus dos décadas de actividad.
Dudas sobre el coste del Estadio de Gran Canaria
Sansó también analiza como gestor el proyecto de transformación del Estadio de Gran Canaria. Considera evidente que la instalación necesita una renovación porque presenta signos de obsolescencia respecto a recintos similares de otras ciudades españolas.
Sin embargo, expresa dudas sobre la conveniencia de elevar la inversión hasta cifras cercanas a los 240 o 250 millones de euros. «A mí sinceramente me parece un poco excesivo para el impacto que tiene», afirma, aunque reconoce que no conoce en profundidad los estudios de retorno económico y deportivo elaborados para justificar el proyecto.
El director de San Roque considera necesario estudiar si la nueva infraestructura funcionará realmente como un recinto multiuso capaz de acoger conciertos, espectáculos y grandes acontecimientos, siguiendo modelos como el del estadio Santiago Bernabéu. La cuestión principal, según plantea, es determinar si los ingresos y beneficios indirectos permitirán compensar una inversión pública tan elevada.
Sansó compara el debate con el que se produjo durante la construcción del Gran Canaria Arena. Recuerda que también existen dudas sobre su rentabilidad, pero considera que finalmente se ha convertido en una infraestructura útil para la ciudad por su capacidad para albergar actividades distintas a las estrictamente deportivas.
En el caso del estadio, insiste en que corresponde a los responsables públicos analizar la tasa de retorno y decidir hasta dónde debe llegar la reforma. «¿Hay que dar ese salto hasta los 250 millones? Bueno, pues eso le corresponde a los gestores analizarlo», concluye.