El presidente de Fedeport, José Juan Socas, destaca el peso económico del Puerto de Las Palmas, pero advierte de la falta de suelo, la competencia africana y el impacto del barco turco.
El presidente de Fedeport, José Juan Socas, afirma que la sociedad canaria aún no es plenamente consciente de «el pedazo de puerto» que tiene Las Palmas de Gran Canaria y subraya que estar entre los principales puertos de España debe ser motivo de orgullo. Socas señala que el tráfico de cruceros deja miles de visitantes cada fin de semana durante la temporada alta, aunque reconoce que en verano el movimiento es «muy residual» por la competencia del Mediterráneo. Por eso defiende que el puerto, la ciudad y la isla deben trabajar para consolidar este turismo y romper, al menos parcialmente, la estacionalidad.
Socas sostiene que el crucerista sí gasta, especialmente cuando Las Palmas actúa como puerto base, porque utiliza infraestructuras canarias como aeropuertos y puertos, además de consumir en la ciudad. Sin embargo, considera que las administraciones deben poner más herramientas para que ese gasto sea mayor. Critica que muchos visitantes lleguen en domingo y se encuentren museos y espacios culturales cerrados. «Cuando uno va a una ciudad del mundo de visita a hacer turismo lo que quiere es conocer la cultura de esa ciudad», afirma, al reclamar una oferta más amplia que la restauración.
El también presidente de SEPCAN explica que empresas como la suya forman parte de la primera línea de actividad portuaria, con servicios como el amarre y desamarre de buques. Recuerda que los amarradores son, junto al práctico, «la primera cara que un marinero ve después de días o semanas de navegación cuando toca tierra». Socas destaca además el trabajo de limpieza y control ambiental de la lámina de agua, hasta el punto de asegurar que el puerto de Las Palmas cuenta con «los medios de lucha contra la contaminación más modernos de toda España» y que sus aguas están incluso «más limpias que en algunas playas».
Espacio, competencia y energía
El presidente de Fedeport advierte de que el Puerto de Las Palmas necesita más espacio para seguir creciendo y adaptarse a nuevos nichos de negocio, especialmente la eólica marina. Señala que la ocupación portuaria está prácticamente al cien por cien y que el crecimiento resulta complejo por la profundidad de las aguas y la dificultad técnica de construir nuevos diques. A su juicio, también hace falta ordenar y modernizar las áreas disponibles, porque algunos modelos de negocio del pasado ya no funcionan y el puerto debe prepararse para nuevas actividades.
Socas admite que Dakhla puede convertirse en una competencia real para Las Palmas, porque su modelo se orienta a funcionar como hub logístico de contenedores con costes laborales inferiores a los europeos. «Nos pueden hacer daño», afirma, aunque sostiene que Canarias debe prepararse para competir sin renunciar a la colaboración con África. En este sentido, defiende que los empresarios canarios han sido históricamente capaces de salir al exterior, crear alianzas y aportar conocimiento técnico. Sobre el barco turco previsto como apoyo energético, asegura que le produce «respeto» y considera «incomprensible» que una isla con una gran terminal de cruceros dependa de una solución provisional para evitar apagones.