La presidenta de la asociación, Pilar Vera, indica que han escrito al ministro de Transportes, Óscar Puente, y al presidente de Aena para reclamar explicaciones y pedir la retirada de las instalaciones.
La presidenta de la Asociación de Afectados del Vuelo JK5022, Pilar Vera, critica la instalación de placas fotovoltaicas alrededor del monumento que recuerda a las víctimas del accidente de Spanair y, sobre todo, en la cabecera de las pistas del aeropuerto de Barajas. Vera afirma que la asociación está «horrorizada» porque las placas, con una tensión de 45.000 voltios, se encuentran «en la cabecera de pistas y entre las dos pistas», en una zona en la que, si un avión volviera a salirse, se encontraría con «un campo sembrado de placas fotovoltaicas».
Vera sostiene que el problema principal no es solo la afección al entorno del monumento, sino la seguridad. Recuerda que en el accidente del 20 de agosto de 2008 murieron 154 personas y advierte de que la zona ya presentaba, a su juicio, varios «agujeros negros»: el terraplén, el riachuelo, la maleza y la arboleda. A estos factores añade ahora «un quinto elemento más fatídico», que identifica con la presencia de las placas solares. «Lo que estamos pidiendo es que las quiten de la cabecera de pistas y las quiten de las pistas», afirma.
Falta de respuesta institucional
La presidenta de la asociación indica que han escrito al ministro de Transportes, Óscar Puente, y al presidente de Aena para reclamar explicaciones y pedir la retirada de las instalaciones. Vera señala que no quieren recibir como respuesta que la actuación está autorizada o que cumple la normativa, porque, según afirma, «la sensatez y el sentido común no viene de ninguna ley». También recuerda las dificultades de acceso que tuvieron los bomberos en 2008 y teme que, en caso de una nueva emergencia, la presencia de placas y cableado complique aún más la intervención.
Vera lamenta no haber recibido respuesta a sus advertencias y asegura que ya trasladó al ministro otras preocupaciones relacionadas con la seguridad aérea. En su opinión, las víctimas se enfrentan a una falta de empatía institucional que se repite en otras tragedias. Afirma que, en el caso del JK5022, las familias han tenido enfrente al Estado, a Aena, a los aeropuertos, a las aseguradoras y a las compañías aéreas, lo que, según sostiene, ha hecho «casi inviable» que los supervivientes recobren la salud y que las familias de los fallecidos sean tratadas «por lo menos con respeto».
La presidenta recuerda que los supervivientes cerraron hace tiempo la puerta a seguir evocando la tragedia por prescripción médica y afirma que la causa no obtuvo justicia penal. No obstante, sostiene que existen «18 responsables vivos del fallo sistémico» que provocó el accidente. Sobre las indemnizaciones, Vera afirma que Mapfre reconoció haber pagado 38 millones de euros, una cantidad que considera muy baja frente a una póliza de 1.500 millones de dólares y frente al daño causado a 172 familias.