Poner en valor la solidaridad de El Hierro ante el drama migratorio

Embarcación de Salvamento Marítimo en La Restinga | Foto: Cabildo de El Hierro

Embarcación de Salvamento Marítimo en La Restinga | Foto: Cabildo de El Hierro

El sacerdote Darwin Rivas, que vive desde hace seis años en la isla, intervendrá en el encuentro con las realidades de integración de las personas migrantes en la Plaza del Cristo de La Laguna.

Darwin Rivas, sacerdote venezolano residente desde hace seis años en El Hierro, participará mañana en la Plaza del Cristo de La Laguna en el encuentro con las realidades de integración de las personas migrantes, dentro de los actos vinculados a la visita del Papa. Rivas atiende las parroquias de San Antonio Abad, en El Pinar; San José, en Isora; San Andrés Apóstol, en San Andrés, y San Juan Bautista, en La Restinga, una de las zonas que ha vivido de forma más directa la llegada de cayucos.

El sacerdote afirma que El Hierro ha respondido desde el primer momento con una sensibilidad especial ante el drama migratorio. Recuerda que estaba en la isla durante la tragedia ocurrida hace un año en La Restinga y explica que, tras la llegada de las embarcaciones al muelle, los equipos se coordinan para recibir a las personas migrantes en el CATE de San Andrés. «Es asombroso como una isla tan pequeña con un corazón tan grande» pone en práctica la acogida, afirma.

Rivas sostiene que esa actitud solidaria tiene raíces profundas en la memoria migrante del pueblo canario. Señala que los canarios conocen la experiencia de salir hacia Venezuela, Cuba, Argentina y otros destinos, y que esa historia forma parte de su manera de mirar a quienes llegan hoy a las islas. «La solidaridad del pueblo canario ha sido ejemplar y seguirá siendo ejemplar», afirma.

«No vienen a quitarnos nada»

El sacerdote rechaza los discursos que presentan a las personas migrantes como una amenaza o como competidores por los servicios públicos. Frente a la idea de la «prioridad nacional», sostiene que «la solidaridad, el perdón, el encuentro con el hermano desamparado, no tiene límites» y que no debería tener barreras.

Rivas afirma que el contacto directo con quienes llegan de fuera cambia la mirada y permite comprender lo que aportan. «No vienen a quitarnos nada», señala, antes de subrayar que las personas migrantes transmiten «un verdadero sentido de la vida» y una gratitud que se expresa incluso en momentos de gran dureza. A su juicio, quienes llegan a Canarias aportan «mucho más» de lo que algunos discursos reconocen.