Lamenta que la isla no haya recibido un reconocimiento específico durante la visita del papa a Canarias y considera «estrepitoso» que no se haya contado con el pueblo herreño.
El presidente del Cabildo de El Hierro, Alpidio Armas, rechaza que la polémica se reduzca a una cuestión personal por no haber sido invitado a saludar al papa durante su visita a Canarias y afirma que el problema afecta al conjunto del pueblo herreño. «La fechoría se la ha hecho al pueblo del Hierro, no al presidente», señala, al distinguir entre la invitación a la homilía, que sí existe desde hace tiempo, y la ausencia de una invitación específica para que El Hierro esté representado en los actos de saludo al pontífice.
Armas sostiene que, si el viaje del papa a Canarias se explica por la realidad migratoria, «lo mínimo que se despacha» es que se tenga una deferencia con El Hierro, isla que en los últimos años se ha convertido en uno de los principales símbolos de la ruta atlántica. El presidente insular afirma que el papa no acude a El Hierro, «que es la isla donde tenía que venir», y que, al menos, debería haberse previsto un gesto de reconocimiento institucional o social hacia quienes han sostenido la atención a las personas migrantes.
El presidente del Cabildo recuerda que ha intentado trasladar esta posición por distintas vías. Afirma que ha hablado «con unos y con otros», que ha contactado con personas del Vaticano y que ha remitido cartas tanto al papa como a los responsables de la organización del viaje. Según explica, la respuesta recibida es que el pontífice «rezará con intensidad por la gente del Hierro», algo que considera insuficiente ante el papel desempeñado por la isla.
La solidaridad herreña
Armas insiste en que el reconocimiento no tendría por qué limitarse a su figura institucional. Afirma que, si no se quiere recibir al presidente del Cabildo, se podría haber invitado a alguno de los colectivos que trabajan a diario en la atención a los migrantes. Recuerda que muchas personas de la isla acuden cada día a ayudar a quienes llegan, les ofrecen apoyo básico, acompañamiento y orientación, y representan una respuesta solidaria sostenida en el tiempo.
El presidente herreño considera que esa presencia habría supuesto «una inyección de moral» y también un reconocimiento para quienes se han implicado directamente en la acogida. «Evidentemente», responde al valorar lo que habría significado ese gesto para la sociedad herreña.
Armas afirma que en este asunto «se ha fallado de manera estrepitosa» y anuncia que, aunque está invitado a la misa, no acudirá. «Yo no voy a ver al Papa. Yo estoy invitado a la misa y a la misa no voy a ir», señala. Añade que su interés por asistir queda condicionado por la reciprocidad institucional mostrada hacia El Hierro: «En justa correspondencia con el interés que tiene el Papa por el Hierro y el interés que tiene el presidente del Cabildo de El Hierro por el Papa, es idéntica».
El presidente del Cabildo agradece que se entienda la posición de la isla y defiende que El Hierro ha demostrado una actitud solidaria «digna de alabanza» ante la emergencia migratoria. Su reproche principal, afirma, es que ese esfuerzo colectivo haya quedado fuera de los gestos centrales de una visita que, precisamente, se vincula a la inmigración.