José Juan González Salmah: «La adaptación a la nueva realidad del clima va a exigir inversión»

José Juan González Salmah en los estudios de El Espejo Canario

José Juan González Salmah en los estudios de El Espejo Canario

➤ «Canarias tiene hoy dos grandes enemigos: la sequía y la forma extrema en la que se producen muchas lluvias» ➤ «Lo que no podemos hacer es mirar al cielo y esperar que caiga agua» ➤ «La agricultura es el sector más vulnerable»

El CEO de Canaragua, José Juan González Salmah, afirma que Canarias se enfrenta a una nueva realidad climática que obliga a repensar el modelo de gestión del agua, reforzar la desalación, extender la reutilización, proteger los recursos subterráneos y acometer inversiones que permitan adaptar las infraestructuras a periodos de sequía más largos y a episodios de lluvias más intensas. Con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente, que se celebra este viernes 5 de junio bajo el lema «Inspirados por la naturaleza. Por el clima. Por nuestro futuro», el responsable de la compañía sostiene que el Archipiélago no puede limitarse a esperar que llueva, sino que debe construir un sistema más resiliente ante el cambio climático.

La sequía y las lluvias extremas

González Salmah dice que el cambio climático ya está afectando de forma clara a la disponibilidad de recursos hídricos en Canarias. Señala que se observan «periodos de sequía mucho más prolongados», «olas de calor mucho más frecuentes» y una «mayor irregularidad en las precipitaciones». A su juicio, el problema ya no consiste únicamente en que llueva menos, sino en que, cuando se producen precipitaciones, lo hacen de forma más concentrada y extrema, lo que dificulta el aprovechamiento del agua.

El CEO de Canaragua indica que esta situación altera la planificación tradicional del recurso. Explica que antes se podía trabajar con previsiones de pluviometría más o menos estables, mientras que ahora se suceden etapas sin lluvia y episodios de gran intensidad en los que resulta difícil captar y almacenar el agua. «Hay épocas que no llueve nada y otras épocas que llueve con mucha intensidad y cuando llueve con mucha intensidad es muy difícil poder conseguir aprovechar todas esas aguas», afirma.

González Salmah sostiene que Canarias tiene hoy dos grandes enemigos: la sequía y la forma extrema en la que se producen muchas lluvias. Recuerda que este año ha sido mejor desde el punto de vista pluviométrico, pero subraya que el histórico reciente muestra años «extremadamente duros». Además, advierte de que los fenómenos de precipitaciones intensas pueden provocar que una gran parte del agua se pierda directamente hacia el mar. «Hay mucha agua, pero es muy difícil mantenerla. Y pierdes la mayoría de ella, que se va directamente al mar», señala.

Un modelo más resiliente

El responsable de Canaragua defiende que, ante una realidad climática con variables cada vez más difíciles de controlar, Canarias debe centrarse en aquello que sí puede gestionar. En ese sentido, considera imprescindible reducir la dependencia de los recursos superficiales, reforzar la desalación, seguir apostando por la reutilización y aprovechar de manera inteligente las aguas subterráneas.

González Salmah afirma que el Archipiélago necesita «crear un modelo de servicio de agua que sea mucho más resiliente», preparado tanto para periodos de extrema sequía como para situaciones de lluvia abundante. Según explica, eso exige redes capaces de distribuir el recurso, aprovecharlo mejor y responder ante episodios extremos. «Habrá que crear toda una nueva infraestructura para este nuevo modelo», señala.

A su juicio, la adaptación no puede esperar a que los problemas se agraven. «El canario ahora tiene que ser consciente que la adaptación a la nueva realidad del clima va a exigir inversión porque los costes de inacción son ahora mucho mayores si no lo hacemos», afirma. El directivo insiste en que el agua es un servicio estratégico para el desarrollo de las islas y que la falta de decisiones puede comprometer sectores esenciales.

Desalación, reutilización y agua subterránea

González Salmah sostiene que la desalación es ya inevitable en Canarias. Recuerda que Lanzarote y Fuerteventura dependen al cien por cien del agua desalada, que en Gran Canaria y Tenerife por debajo de la cota 300 el suministro procede prácticamente de ese origen, y que islas como El Hierro, La Gomera y La Palma también incorporan cada vez más desaladoras. «Todas acabarán con la desalación. Es inevitable. No hay alternativa», afirma.

No obstante, rechaza que la desalación sea la única solución. El CEO de Canaragua plantea una combinación entre desalación, reutilización y aprovechamientos subterráneos. Explica que el agua de pozos y galerías debe destinarse preferentemente a medianías y zonas altas, para evitar costes energéticos excesivos por bombeo, mientras que las zonas bajas pueden abastecerse con desalación. «El campo tiene que tener el agua que se produce arriba, y en las zonas más bajas tener desalación», resume.

También defiende la reutilización como una pieza central del futuro hídrico. Señala que el agua reutilizada puede emplearse para riego de jardines, baldeo de calles o agricultura, siempre con los tratamientos adecuados. «El agua producto que sale tiene los mismos niveles de calidad que el agua a origen», afirma, antes de añadir que «sería estúpido no aprovechar ese recurso».

El coste de la energía

El CEO de Canaragua advierte de que el precio de la energía tiene un impacto muy relevante en el coste final del agua. «El coste de la energía eléctrica en algunos casos puede superar el 40% del coste del agua. Incluso en algunos casos hasta el 50%», afirma. Por ello, considera que la eficiencia energética es una prioridad para el sector.

González Salmah señala que la tecnología ha reducido de manera considerable los costes de la desalación y que hoy ya no se trata de una solución tan cara como en el pasado. Sin entrar en cifras de inversión para una planta concreta, por depender de variables como la captación, el tamaño o la distribución, indica que actualmente se puede producir agua «a 0.65, 0.70 euros metro cúbico de producción».

El directivo recuerda que Canaragua participa en proyectos de mejora de eficiencia energética y que la compañía ha apostado por la compra de energía verde. «Aquella energía verde que yo no soy capaz de producir con energías eólicas o energías fotovoltaicas, porque no tengo capacidad y espacio para toda energía de consumo, pero al menos el 100% de la que compro es energía verde», afirma.

Infraestructuras ante el aumento del nivel del mar

González Salmah reconoce que el aumento del nivel del mar y los temporales costeros suponen un desafío para las infraestructuras del ciclo del agua. Explica que pueden afectar a las captaciones de agua de mar de las desaladoras, a las redes de saneamiento situadas en zonas costeras y a los sistemas de depuración. La entrada de agua marina en el alcantarillado, indica, altera los procesos de tratamiento por su elevada conductividad.

El CEO de Canaragua sostiene que las infraestructuras actuales fueron concebidas con parámetros climáticos distintos. «Cuando se pensaron todas las infraestructuras de las Islas Canarias, se pensaron en un clima casi de hace 30 años, que ahora no será», afirma. Por ello, considera que la planificación y el diseño de nuevas obras deben incorporar escenarios de cambio climático, aunque no se sepa con exactitud cuánto subirá el nivel del mar.

Además, apunta que el problema no se limita a la subida permanente del mar, sino también a los temporales y a la turbidez del agua en episodios extremos. Cuando el mar está muy revuelto, explica, puede impedirse la captación de agua para desalación. Por eso insiste en que Canarias necesita más capacidad de almacenamiento, ya que hay municipios que no disponen «ni seis horas de capacidad».

Digitalización, almacenamiento e innovación

El responsable de Canaragua afirma que la compañía trabaja en un escenario climático más extremo mediante inversiones en eficiencia energética, digitalización, mejora de redes y aumento de la capacidad de almacenamiento. A su juicio, estas herramientas son esenciales para responder a situaciones en las que una desaladora no pueda captar agua durante uno o dos días por un temporal.

González Salmah también destaca la importancia de las soluciones basadas en la naturaleza, especialmente para reducir riesgos de inundación. Señala que Canaragua participa en proyectos europeos Horizon para generar conocimiento e innovación sobre adaptación climática. «Como no somos capaces de innovar solo, lo hacemos de la mano de Europa», explica.

El directivo insiste en que el sector del agua tiene una responsabilidad directa en la reducción de emisiones, porque la desalación y el ciclo integral consumen mucha energía. Por eso defiende actuar mediante energías renovables, eficiencia energética, reducción de pérdidas y optimización de procesos.

La agricultura, el sector más vulnerable

González Salmah considera que la agricultura es el sector económico más vulnerable ante la escasez de agua en un contexto de cambio climático. Explica que la Ley de Aguas establece un orden de prioridad en el que primero está el abastecimiento urbano, después la industria y, por último, la agricultura. «Entonces el gran riesgo aquí está en la agricultura», afirma.

El CEO de Canaragua sostiene que el sector primario depende de dos factores decisivos: la disponibilidad de agua y el coste al que puede acceder a ella. Por eso advierte de que las zonas de medianías y cumbres, como Tejeda o Valleseco, necesitan recursos hídricos suficientes y a precios razonables para mantener su actividad. «La agricultura sí que es realmente un sector vulnerable, porque depende directamente primero de tener disponibilidad de agua y segundo del costo que vende esa agua», señala.

En comparación, cree que el turismo está mejor preparado, porque ha desarrollado infraestructuras de desalación y suele situarse en cotas bajas, donde el coste de bombeo es menor. No obstante, subraya que todos los sectores económicos y sociales están condicionados por la disponibilidad de agua.

El marco normativo y las concesiones

González Salmah afirma que la realidad climática avanza más rápido que la normativa. Considera que la burocracia puede retrasar inversiones necesarias hasta el punto de que, cuando se ejecutan, el problema ya está encima. «La normativa va con mucha más lentitud y la burocracia que las soluciones», señala.

No obstante, recuerda que Canarias cuenta con una ley de aguas propia que debe seguir desarrollándose y adaptándose a las nuevas realidades. En ese contexto, destaca la importancia de la prórroga de las concesiones de pozos y galerías otorgadas en los años noventa. A su juicio, si esos pequeños aprovechamientos vinculados al mundo agrícola no reciben seguridad jurídica, pueden acabar cerrando, lo que agravaría los problemas de abastecimiento en medianías.

Lanzarote y el futuro concurso

El CEO de Canaragua también se refiere a la situación de Lanzarote tras la salida de Canal Gestión y la asunción del servicio por parte del consorcio de aguas. González Salmah aclara que no conoce en profundidad las causas del conflicto y que solo ha seguido el caso por la prensa. Señala que una parte habla de incumplimientos graves y la otra también atribuye responsabilidades al consorcio, por lo que evita pronunciarse sobre quién tiene razón.

Sin embargo, afirma que Lanzarote se encuentra ante un desafío estratégico. «El servicio de agua es un servicio estratégico para la isla, para el desarrollo de la isla», sostiene. En su opinión, las administraciones deberán adoptar decisiones para resolver un problema que lleva muchos años sin mejorar.

Preguntado por si Canaragua se presentaría a un eventual concurso, González Salmah responde con claridad: «Sin duda ninguna». Afirma que todos los proyectos que salgan en Canarias son estratégicos para la compañía. Además, sostiene que la experiencia de Canaragua demuestra que, con planificación, inversión y conocimiento del terreno, es posible reducir las pérdidas de agua incluso por debajo del 14 o el 15%.

Canarias y la cultura del agua

González Salmah afirma que la sociedad canaria mantiene una sensibilidad especial hacia el agua, superior a la de otros territorios. Recuerda que su abuelo le llamaba la atención cuando dejaba el grifo abierto demasiado tiempo porque advertía del riesgo de quedarse sin agua. «El canario en general yo creo que es de los sitios por los que yo viajo donde hay mayor sensibilidad con el agua», afirma.

El CEO de Canaragua considera que esa conciencia existe también en el turismo y en la agricultura. Destaca que el sector turístico canario es más eficiente que otros destinos y que la agricultura está muy pendiente de las pérdidas y del coste del recurso. Aun así, insiste en que la sensibilidad social debe traducirse ahora en inversión, planificación e infraestructuras adaptadas al nuevo clima.

Para González Salmah, el futuro del agua en Canarias pasa por dejar de confiar en la lluvia como única respuesta. «Lo que no podemos hacer es mirar al cielo a ver si cae agua», afirma. Su planteamiento combina desalación, reutilización, aprovechamiento subterráneo, reducción de pérdidas, almacenamiento, digitalización y eficiencia energética como pilares de un sistema capaz de sostener el abastecimiento y la actividad económica en un escenario climático más incierto.