La libertad de Bardem frente a la autocensura de Hollywood

Javier Bardem en 'No Country For Old Men' | Miramax

Javier Bardem en 'No Country For Old Men' | Miramax

El guionista y escritor Javier Chavanel analiza la presencia española en Cannes, el cine de los hermanos Safdie y el trabajo de Rose Byrne en una película sobre la maternidad y el desgaste emocional.

El guionista y escritor Javier Chavanel afirma que Javier Bardem representa una voz especialmente libre dentro de una industria cinematográfica marcada cada vez más por la prudencia pública y la autocensura. En una conversación sobre Cannes, los hermanos Safdie y la actriz Rose Byrne, Chavanel defiende la importancia de los intérpretes capaces de expresarse políticamente sin calcular en exceso las consecuencias sobre su carrera.

Chavanel sostiene que Bardem no tiene «pelos en la lengua» y considera acertadas sus declaraciones sobre los hombres tóxicos, el machismo y figuras políticas como Netanyahu, Trump o Putin. A su juicio, el actor español se sitúa en una posición poco frecuente dentro del cine internacional, donde muchos profesionales prefieren evitar pronunciamientos públicos por temor a perder oportunidades.

La libertad de Bardem en Cannes

La conversación parte de la presencia española en el Festival de Cannes y de la nueva película de Rodrigo Sorogoyen, protagonizada por Javier Bardem. Chavanel destaca que el actor mantiene una actitud coherente con declaraciones anteriores y que no rehúye el conflicto cuando aborda asuntos políticos o sociales.

El guionista compara esa posición con la actitud de buena parte de Hollywood, donde observa una distancia cada vez mayor entre los relatos heroicos que produce la industria y la conducta pública de muchos de sus profesionales. Recuerda que el cine estadounidense ha construido innumerables historias sobre personajes que se enfrentan a poderes injustos, pero que, en la realidad, muchos intérpretes optan por el silencio.

Chavanel afirma que también existen actores estadounidenses valientes y cita el caso de Sebastian Stan, que ha realizado declaraciones críticas contra Donald Trump tras interpretar al expresidente en El aprendiz. Sin embargo, considera que son excepciones dentro de un sistema en el que el miedo profesional pesa mucho.

Almodóvar, un autor que hace lo que quiere

La conversación también aborda la presencia de Pedro Almodóvar en Cannes. Chavanel reconoce que no es un gran seguidor de su obra y que muchas de sus películas no le permiten entrar plenamente en su universo como espectador. Aún así, subraya su respeto por él como artista.

El guionista afirma que Almodóvar es «un autor que hace lo que quiere» y señala que esa libertad creativa no está al alcance de muchos cineastas. Aunque no conecte de forma plena con su filmografía, considera relevante su posición dentro del cine internacional como creador con una voz propia y reconocible.

Los hermanos Safdie y la ruptura creativa

Otro de los asuntos centrales de la conversación es la trayectoria de los hermanos Safdie, cineastas conocidos por un cine independiente marcado por la tensión, la adrenalina y los personajes que se hunden por sus propias decisiones. Chavanel recuerda títulos como Diamantes en bruto y Good Time, dos películas que consolidan su estilo.

El guionista explica que los Safdie trabajan con frecuencia sobre perdedores, personajes que se meten cada vez más en el hoyo y que arrastran al espectador a una experiencia intensa. Los compara, en cierto modo, con una pareja creativa al estilo de los hermanos Coen, aunque con una identidad propia mucho más nerviosa y áspera.

Chavanel señala que la relación entre ambos se rompe a partir de Good Time, después de una polémica relacionada con una secuencia grabada con una menor que ejercía la prostitución y cuya edad habría sido ocultada a uno de los hermanos. Desde entonces, ambos cineastas emprenden caminos separados.

Dos películas con el mismo ADN

Tras la separación, cada hermano desarrolla su propio proyecto. Chavanel explica que Benny Safdie dirige The Smashing Machine, mientras que Josh Safdie firma Marty Supreme. Lo interesante, según afirma, es que ambas películas mantienen un ADN común, aunque adoptan estilos distintos.

El guionista considera que las dos obras hablan, de alguna manera, sobre ganadores y perdedores, pero desde enfoques diferentes. Aunque Marty Supreme ha recibido más atención crítica, comercial y en premios, Chavanel prefiere The Smashing Machine, a la que considera más honesta, realista y trabajada en el plano actoral.

Sobre Marty Supreme, afirma que es una película muy bien hecha, capaz de enganchar durante sus dos horas y media, con una dirección sólida y un ritmo eficaz. Sin embargo, también la define como «muy tramposa a nivel de guion» y considera que arrastra algunos vicios de la etapa en la que los dos hermanos trabajaban juntos, pero sin alcanzar el brillo de sus mejores obras.

Chavanel cree que ver las dos películas puede ser un ejercicio cinematográfico muy interesante porque permite observar dos estilos cercanos, dos visiones distintas y una misma raíz creativa que se bifurca.

Rose Byrne, una actriz de enorme versatilidad

La última parte de la conversación se centra en Rose Byrne, a quien Chavanel define como una actriz «de lujo», especialmente por su capacidad para moverse con solvencia entre la comedia, el drama y el terror. Recuerda su presencia en películas como La boda de mi mejor amiga, Malditos vecinos, 28 semanas después, Insidious o producciones vinculadas al universo X-Men.

Chavanel se detiene en Si pudiera te daría una patada, una producción de A24 que define como una película extraña, valiente y construida casi por completo sobre primeros planos del rostro de Rose Byrne. La obra aborda la historia de una madre que debe cuidar a una hija con problemas de salud y, al mismo tiempo, reflexiona sobre la maternidad no deseada o vivida desde el agotamiento.

Chavanel califica el trabajo de la actriz como «una interpretación increíble» y sostiene que podría haber ganado el Oscar por este papel. A su juicio, la película confirma que Rose Byrne es una actriz monumental, capaz de sostener una propuesta formal exigente y emocionalmente desgastante.