La coordinadora terapéutica Carmen Mederos advierte de un cambio de tendencia hacia el policonsumo y del aumento de riesgos para la salud mental en menores.
El consumo de cocaína entre adolescentes en Canarias está experimentando un aumento significativo, según alerta la coordinadora terapéutica de Proyecto Hombre Canarias, Carmen Mederos, quien confirma que se trata de una «tendencia real» detectada en los programas de intervención de la entidad.
Cambio de patrón: del cannabis a la cocaína
Mederos explica que, aunque el cannabis sigue siendo la sustancia más habitual entre los jóvenes, se observa un desplazamiento hacia el consumo de cocaína, en muchos casos combinado con alcohol u otras drogas como el crack. Este fenómeno de policonsumo incrementa notablemente los riesgos para la salud física y mental.
A su juicio, este cambio responde a factores sociales y culturales, entre ellos la asociación de la cocaína con un estilo de vida exitoso y menos estigmatizado que otras sustancias.
Un perfil más amplio y normalizado
La responsable de Proyecto Hombre subraya que el perfil de los jóvenes consumidores ha cambiado y ya no responde exclusivamente a entornos vulnerables. Señala que muchos adolescentes en tratamiento llevan «una vida que podría ser la de cualquiera», lo que dificulta la detección temprana del problema.
Además, destaca que la menor capacidad de los adolescentes para evaluar las consecuencias a largo plazo contribuye a una baja percepción del riesgo y a la búsqueda de gratificación inmediata.
Consecuencias en la salud mental
El impacto del consumo de drogas en edades tempranas es especialmente grave en el ámbito psicológico. Mederos advierte de un aumento de problemas como ansiedad, depresión o trastornos mentales, que pueden cronificarse si no se interviene a tiempo.
Recuerda que la adolescencia es una etapa clave en el desarrollo personal, por lo que el consumo de sustancias puede interferir en la construcción de la identidad y en el equilibrio emocional.
El papel de las familias y la prevención
El acceso a los programas de tratamiento se produce, en muchos casos, a través de las familias o de derivaciones desde centros educativos. La entidad trabaja con el entorno familiar como parte fundamental del proceso terapéutico, con el objetivo de abordar el problema de forma integral.
Mederos considera que la sociedad está avanzando en la visibilización del problema, aunque reconoce que aún hay margen de mejora en materia de prevención y concienciación.
Recursos insuficientes ante un posible escenario agravado
La coordinadora advierte de que, si esta tendencia continúa, podría ser necesario ampliar los recursos asistenciales, incluso con la creación de comunidades terapéuticas específicas para menores, algo que actualmente no existe en Canarias.
En este sentido, señala que el aumento de casos podría derivar en una mayor presión sobre los servicios de atención y en un deterioro general de la salud mental juvenil en el archipiélago.
Un mensaje de esperanza
Pese a la gravedad del problema, Mederos lanza un mensaje de esperanza al asegurar que «se puede salir» de la adicción, siempre que se acceda a tiempo a los recursos disponibles y se cuente con apoyo profesional y familiar.
Proyecto Hombre Canarias mantiene abiertas sus vías de contacto para atender a familias y jóvenes que detecten posibles situaciones de riesgo, con el objetivo de intervenir de forma precoz y eficaz.