Las camareras de piso celebran la ley de camas elevables: «Evitará que nos lesionemos tanto»

Marcia Díaz en el Parlamento de Canarias | Foto: Parcan

Marcia Díaz en el Parlamento de Canarias | Foto: Parcan

La portavoz de Las Kellys en Gran Canaria, Marcia Díaz, explica que esta medida forma parte de las principales demandas que impulsaron la creación del colectivo en 2014.

La portavoz de Las Kellys en Gran Canaria, Marcia Díaz, afirma que la aprobación definitiva en el Parlamento de Canarias de la obligación de instalar camas elevables en los hoteles supone un avance “fundamental” para la salud laboral de las camareras de piso, tras años de reivindicación del colectivo.

Una reivindicación histórica del colectivo

Díaz explica que esta medida forma parte de las principales demandas que impulsaron la creación del colectivo en 2014, junto a la jubilación anticipada y el reconocimiento de enfermedades profesionales.

«Estamos muy satisfechas, muy contentas», afirma, al tiempo que subraya que esta nueva normativa permitirá reducir significativamente las lesiones derivadas del trabajo diario, especialmente en espalda, cervicales y extremidades superiores.

Medidas para reducir la carga física

La ley no solo contempla la implantación de camas elevables, sino también otras medidas destinadas a mejorar las condiciones laborales. Entre ellas, la retirada de los edredones nórdicos, cuyo manejo provoca sobreesfuerzos, y la incorporación de carritos motorizados para el transporte de material, especialmente en complejos tipo bungalow.

Díaz señala que estas mejoras responden a situaciones reales de sobrecarga física: «Tenemos que empujar carros que pesan casi doscientos kilos», afirma, destacando el impacto que estas condiciones tienen en la salud de las trabajadoras.

Plazos de aplicación y coste para el sector

La normativa establece un plazo hasta 2032 para que los establecimientos hoteleros adapten sus instalaciones. No obstante, la portavoz insiste en que la inversión necesaria es asumible.

Según explica, el sistema propuesto consiste en la incorporación de patas elevables con mando, con un coste aproximado de 250 euros por cama. «Es insignificante para todo el dinero que gana el empresario hostelero», afirma.

Además, recuerda que existen subvenciones públicas para facilitar la implantación, por lo que considera que la resistencia empresarial carece de justificación.

Seguridad y modelos adecuados

Díaz advierte de que algunos hoteles ya han instalado sistemas que no cumplen con las condiciones adecuadas y han generado accidentes laborales. Por ello, insiste en la necesidad de implantar modelos seguros y funcionales, como los recomendados por el propio colectivo.

Próximas reivindicaciones

Pese al avance logrado, Las Kellys mantienen otras demandas pendientes. La principal es el reconocimiento del trabajo como profesión penosa, lo que permitiría acceder a la jubilación anticipada.

«Con estos ritmos de trabajo no llegamos a la edad de jubilación», afirma Díaz, quien critica la falta de implicación de los sindicatos mayoritarios en este proceso, pese a los compromisos adquiridos.

Origen de la movilización

La portavoz recuerda que el movimiento surgió a partir de la organización espontánea de trabajadoras en redes sociales, donde compartían experiencias similares de precariedad laboral.

Esa toma de conciencia colectiva derivó en la creación de la asociación, que desde entonces ha logrado situar sus reivindicaciones en la agenda política y social de Canarias.

Un avance con impacto en todo el sector

Díaz concluye que la aprobación de esta ley supone “una puerta importante” para mejorar las condiciones laborales en el sector hotelero, aunque insiste en que aún queda camino por recorrer para garantizar plenamente los derechos de las camareras de piso.