Emalsa analiza más de 13.000 muestras al año para garantizar la calidad del agua en Gran Canaria

Emalsa recuerda que el agua del grifo es de alta calidad y apta para el consumo

Emalsa recuerda que el agua del grifo es de alta calidad y apta para el consumo

La empresa refuerza sus controles sanitarios y su estrategia ambiental, con medidas para reducir el consumo energético y minimizar las pérdidas en la red de abastecimiento.

La directora general de Emalsa, Mercedes Fernández-Couto, y la subdirectora de calidad y sostenibilidad, Victoria Jiménez del Campo, explican que el ciclo integral del agua abarca desde la desalación y captación hasta la depuración y devolución al medio en condiciones óptimas.

«Desalamos el agua, la distribuimos y, una vez utilizada, la recolectamos, la depuramos y la devolvemos al medio», destacando la complejidad de un sistema que abastece a Las Palmas de Gran Canaria y Santa Brígida.

Control exhaustivo de la calidad

La empresa realiza más de 13.000 análisis anuales para garantizar la seguridad del agua. «Se toman muestras diariamente, incluidos sábados y domingos», precisando que los controles abarcan parámetros como metales, pesticidas o microbiología.

El laboratorio de Emalsa está acreditado por la Entidad Nacional de Acreditación (ENAC) y sometido a auditorías externas que verifican tanto los procesos como la fiabilidad de los resultados.

Una red compleja adaptada al territorio

La orografía de la isla obliga a contar con una amplia red de infraestructuras, con más de 55 depósitos en Las Palmas de Gran Canaria y otros en Santa Brígida: «No podemos suministrar agua desde dos o tres depósitos», lo que implica un control constante en múltiples puntos de la red para garantizar niveles adecuados de desinfección y calidad.

Compromiso con la sostenibilidad

Destacan que la empresa está adaptándose a las exigencias europeas en materia ambiental, incluyendo el cálculo de la huella de carbono y la elaboración de planes para reducir emisiones.

En este sentido, apuntan que se están impulsando medidas como la mejora de la eficiencia energética y la ampliación de instalaciones fotovoltaicas.

Reducción del consumo y de las pérdidas

Laas responsables de la compañía subrayan que Emalsa trabaja en dos líneas principales: reducir el consumo energético y mejorar el rendimiento hidráulico: «Somos electrointensivos», en referencia al alto consumo de energía necesario para la desalación, por lo que cualquier mejora en eficiencia tiene un impacto significativo.

Asimismo, insisten en la importancia de evitar fugas en la red: «No podemos permitirnos que el agua se pierda», destacando que se trata de un recurso costoso tanto en términos económicos como ambientales.

Con estas medidas, Emalsa refuerza su apuesta por un modelo de gestión del agua que combina seguridad sanitaria, eficiencia y sostenibilidad.