El Gobierno de España declara la antigua colonia penitenciaria como primer espacio estatal dedicado a la represión del colectivo
La presidenta de Altihay Fuerteventura, Carla Soto, afirma que la declaración de la antigua colonia agrícola penitenciaria de Tefía como lugar de memoria supone «un gran reconocimiento» al trabajo del colectivo LGTBI y de las entidades que han reivindicado durante años este espacio.
«Después de mucho tiempo y de mucha lucha lo hemos conseguido», expresa, subrayando que el enclave pasa ahora a ser «un lugar democrático» donde se da voz a quienes sufrieron represión durante el franquismo .
El reconocimiento convierte a Tefía en el primer espacio en España dedicado específicamente a la memoria del colectivo LGTBI, un hecho que Soto considera clave para visibilizar una parte de la historia que durante décadas permaneció silenciada.
Un pasado de represión que debe conocerse
Soto recuerda que Tefía fue un centro penitenciario donde, además de presos comunes o políticos, fueron internadas personas homosexuales y mujeres trans bajo la aplicación de la ley de vagos y maleantes.
«Nunca se nos leía a las mujeres trans como propias mujeres», señala, denunciando la discriminación estructural que sufría el colectivo en aquella época. En este contexto, insiste en la importancia de recuperar esta memoria: «Las historias que no se cuentan están predestinadas a volver a pasar», advierte.
Educación y memoria para las nuevas generaciones
Uno de los principales objetivos de este reconocimiento, según explica, es su dimensión pedagógica. Soto considera que existe un importante desconocimiento social sobre lo ocurrido en Tefía, especialmente entre los jóvenes.
«Hay muchas personas que no conocen esta historia y piensan que es una exageración o algo que nos inventamos», afirma.
Por ello, defiende que el espacio se convierta en un recurso educativo activo, con visitas escolares y actividades que permitan comprender el contexto histórico y las condiciones de vida de los internos: «Es necesario saber qué pasó para que no se vuelva a repetir», subraya .
Un logro que llega tarde, pero en un momento clave
Soto reconoce que el reconocimiento institucional llega con retraso, aunque considera que se produce en un momento especialmente relevante: «Ha llegado tarde, pero también en el momento justo», afirma, aludiendo al actual contexto social y político: «Ahora mismo es fundamental luchar por nuestra memoria y nuestros derechos»
En su opinión, el auge de discursos de odio y de posiciones contrarias a los derechos LGTBI hace más necesario que nunca reforzar la visibilidad y la memoria histórica.
Mensaje frente al odio y la exclusión
Para la presidenta de Altihay, la declaración de Tefía envía un mensaje claro a la sociedad. «Estamos aquí y vamos a seguir luchando por nuestros derechos», afirma.
El objetivo, añade, es recuperar la memoria arrebatada y dar voz a quienes ya no pueden contar su historia, así como generar referentes para las nuevas generaciones: «No nos pueden volver a encerrar por ser quienes somos o por amar a quien queremos», sostiene .
Actividades y dinamización del espacio
La asociación ya trabaja en la dinamización del lugar de memoria mediante actividades educativas y visitas guiadas. Soto explica que han llevado a colegios e institutos para que conozcan el espacio a través de dinámicas participativas.
Además, destaca el valor del museo existente en Tefía, con paneles informativos y testimonios que permiten comprender lo ocurrido: «Es muy emocionante estar allí y entender lo que vivieron esas personas», afirma.
Una lucha que continúa
Pese al avance que supone este reconocimiento, Soto insiste en que la lucha por los derechos del colectivo LGTBI está lejos de concluir: «Tenemos muchas leyes a nuestro favor, pero queda mucha sociedad que educar», señala, recordando que aún se producen insultos y actitudes discriminatorias: «La lucha nunca para, es diaria»
En este sentido, reivindica el papel de asociaciones como Altihay, que desarrollan programas en ámbitos como la educación, la salud o el acompañamiento a personas trans.
Soto concluye destacando la importancia de mantener vivo el legado de Tefía como símbolo de memoria, dignidad y resistencia. «Nuestros esfuerzos han dado fruto, pero no podemos relajarnos», afirma