Hiperdino impulsa Brinzal para acercar la conservación de los bosques canarios a las aulas

HiperDino y Educación presentan Brinzal | Foto: Hiperdino

HiperDino y Educación presentan Brinzal | Foto: Hiperdino

El proyecto educativo llega a centros escolares de Canarias para concienciar sobre la biodiversidad y la recuperación de ecosistemas como la laurisilva o el bosque termófilo, con la participación directa del alumnado.

El proyecto educativo Brinzal llega a centros escolares de Canarias para concienciar sobre la biodiversidad y la recuperación de ecosistemas como la laurisilva o el bosque termófilo, con la participación directa del alumnado.

La coordinadora de sostenibilidad de Hiperdino, Dara Sánchez, explica que esta iniciativa busca involucrar a escolares de varias islas en la protección del entorno natural del archipiélago mediante actividades educativas y acciones vinculadas a la regeneración de los bosques. 

Según detalla, el proyecto combina educación ambiental y acciones prácticas destinadas a favorecer la dispersión natural de semillas y la recuperación de ecosistemas amenazados en Canarias.

Educación ambiental desde las aulas

Sánchez señala que el proyecto Brinzal tiene un doble objetivo: contribuir a la recuperación de ecosistemas en riesgo y fomentar la educación ambiental entre los más jóvenes. «Es un proyecto de conservación, pero también de educación ambiental que busca apoyar la recuperación de ecosistemas amenazados en Canarias», afirma.

La iniciativa se centra en facilitar a las aves autóctonas acceso a agua y frutos mediante estaciones instaladas en entornos escolares, lo que contribuye a la dispersión de semillas y a la regeneración natural de los bosques. «Ayudamos así a la dispersión de semillas, que es clave para la regeneración natural de los bosques», explica.

Para la responsable de sostenibilidad de la empresa, el componente educativo del proyecto es fundamental, ya que pretende despertar el interés de las nuevas generaciones por la conservación de la biodiversidad.

Participación del alumnado

El programa está dirigido a escolares de entre nueve y diez años, una edad que, según Sánchez, permite comprender el alcance del proyecto y trasladar ese aprendizaje también al ámbito familiar.

Durante el curso 2025-2026 la iniciativa se desarrolla en quince centros educativos: cinco en Gran Canaria, cinco en Tenerife y cinco en La Palma. Los colegios participantes se encuentran en zonas de medianías cercanas a áreas donde tradicionalmente existían ecosistemas como el bosque termófilo o el monte verde.

En estos centros se han instalado estaciones para aves que el alumnado mantiene y observa de forma periódica. «Cada vez que un ave se posa en la estación se le hace una foto con cámaras de fototrampeo», explica Sánchez.

Las imágenes captadas se analizan posteriormente en el aula, lo que permite a los estudiantes identificar las especies y comprobar si los frutos han sido consumidos. «La ilusión de los niños cuando descargamos las fotos y observan qué aves han venido es enorme», expresa.

Ecosistemas en riesgo

La responsable de Hiperdino recuerda que Canarias posee una biodiversidad única, pero también ecosistemas especialmente frágiles. Entre ellos destaca el bosque termófilo y la laurisilva.

Sánchez advierte de que la superficie de estos ecosistemas se ha reducido de forma considerable en las islas. «En Tenerife apenas se conserva un 6,7% del bosque termófilo y en Gran Canaria solo tenemos un 5% de la laurisilva», indica.

En ese contexto, considera que proyectos educativos como Brinzal pueden contribuir a aumentar la conciencia social sobre la importancia de proteger estos espacios naturales.

Estrategia de sostenibilidad

La iniciativa forma parte del plan estratégico de sostenibilidad de Hiperdino, que se articula en torno a tres grandes ejes: acción social, productos y servicios sostenibles y protección del medioambiente.

Sánchez explica que el proyecto se integra especialmente en el eje dedicado al medioambiente y al clima, cuyo objetivo es preservar la biodiversidad y los recursos naturales del archipiélago.

«Nuestro empeño era que el proyecto se desarrollara en Canarias y con centros educativos canarios», afirma. En este sentido, destaca la colaboración con la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias y con la organización Fénix Canarias para llevar el programa a las aulas.

Conciencia ambiental en las nuevas generaciones

La coordinadora de sostenibilidad considera que este tipo de iniciativas puede despertar una mayor sensibilidad ambiental entre los estudiantes.

Según explica, muchos de los niños participantes viven cerca de entornos naturales, pero no siempre son conscientes de la riqueza ecológica que les rodea. «Un niño sale al recreo y empieza a jugar al fútbol, pero no necesariamente mira qué árboles o qué pájaros tiene alrededor», señala.

El proyecto busca precisamente fomentar esa conexión con el entorno. «Creo que les está despertando una conciencia sobre su entorno más inmediato que es preciosa», afirma.

Implicación del profesorado

El desarrollo del programa también cuenta con la participación activa del profesorado de los centros educativos.

Los docentes acompañan al alumnado durante las actividades y realizan el seguimiento de las estaciones de aves, lo que permite integrar el proyecto en el trabajo cotidiano del aula.

Sánchez subraya que el nivel de implicación del profesorado resulta clave para el éxito de la iniciativa. «En los centros donde los profesores están muy implicados, los niños tienen mucha más ilusión», explica.

Evaluación del proyecto

En cuanto a la evaluación del impacto del programa, Sánchez indica que actualmente se analiza principalmente la actividad de las aves en las estaciones instaladas.

El consumo de frutos y la presencia de especies en las cámaras de fototrampeo permiten comprobar si las estaciones están funcionando y si las semillas pueden dispersarse en el entorno.

«Si las aves se comen los frutos y dispersan las semillas cerca de los centros educativos, estamos contribuyendo a que esas semillas lleguen también a fincas cercanas», señala.

Compromiso empresarial y sociedad

Finalmente, Sánchez considera que la sociedad valora cada vez más el compromiso ambiental de las empresas.

Aunque asegura que la compañía impulsa este tipo de iniciativas por convicción, reconoce que los clientes y la ciudadanía aprecian los proyectos que contribuyen a mejorar el entorno.

«Es raro encontrarse a alguien que diga que no le gusta que se hagan proyectos a favor del medioambiente», concluye.