La investigación detecta una baja vocación femenina hacia las áreas STEM antes de llegar a la universidad y evidencia que las campañas para fomentar estas disciplinas apenas están teniendo impacto real en el alumnado.
Laura García Donate, coordinadora de la Unidad de Cultura Científica y de la Innovación de la Universidad de La Laguna, explica que el estudio MUCICA 2 busca identificar los factores que influyen en la elección de estudios científicos y tecnológicos entre las jóvenes canarias: «Buscamos determinar el nivel vocacional que tienen las jóvenes con respecto a las áreas STEM».
Estas disciplinas —ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas— son consideradas estratégicas para afrontar los retos de la Agenda 2030, pero continúan registrando una participación femenina muy inferior a la masculina.
De la universidad al aula: el origen del problema
A diferencia del primer estudio, centrado en la situación dentro de las universidades, esta segunda edición analiza qué ocurre antes de que el alumnado acceda a los estudios superiores.
La investigación examina cómo influyen la orientación académica, el entorno educativo y los factores sociales en la decisión de cursar determinadas titulaciones: «Queremos saber qué pasa antes de que entren a la universidad».
El trabajo se ha desarrollado durante el curso 2024-2025 con una muestra de 1.300 estudiantes de las ocho islas y 111 docentes.
Predominio femenino en ciencias sociales y sanitarias
Los resultados confirman una tendencia persistente: las chicas se inclinan mayoritariamente por carreras vinculadas a las ciencias sociales y al ámbito sanitario, mientras que las ingenierías y otras áreas tecnológicas siguen dominadas por hombres.
Según García Donate, esta elección responde tanto a intereses vocacionales como a factores culturales asociados al cuidado y a los roles tradicionales.
Campañas con escaso impacto real
Uno de los hallazgos más llamativos del estudio es la discrepancia entre la percepción del profesorado y la realidad del alumnado respecto a las iniciativas para visibilizar a las mujeres científicas: «Nos damos cuenta de que no está teniendo el impacto que pensábamos».
La coordinadora subraya que existe un conocimiento muy limitado sobre referentes femeninos en investigación, especialmente de origen canario, pese a las numerosas actividades de divulgación desarrolladas en los últimos años.
Interés general por estudiar, pero no por STEM
El informe detecta que casi nueve de cada diez estudiantes desean continuar estudios superiores, pero solo alrededor de una cuarta parte muestra interés por titulaciones científicas o tecnológicas.
Esta brecha afecta a ambos sexos, aunque es más acusada entre las chicas.
Orientación, miedo a las materias y abandono
Entre los factores que desincentivan estas vocaciones figuran las dificultades percibidas en asignaturas como matemáticas, física o química, así como la falta de orientación específica.
García Donate advierte de que el rendimiento en estas materias en secundaria no determina necesariamente el éxito en la universidad, pero sí puede generar rechazo anticipado.
También señala que la motivación y el apoyo familiar resultan decisivos para elegir y mantener estudios STEM.
La importancia de la ciencia para la sociedad
La responsable de Cienci@ULL insiste en que reforzar estas vocaciones es fundamental para el desarrollo tecnológico y para dar respuesta a desafíos actuales, desde fenómenos naturales hasta la transformación digital: «Necesitamos que los jóvenes tengan interés y que no haya factores que limiten su elección».
Aunque reconoce que la percepción social de la ciencia ha mejorado, considera que aún es insuficiente y que es necesario acercarla más a la vida cotidiana.
Hacia nuevas estrategias educativas
El estudio plantea la necesidad de revisar la orientación académica, incorporar asignaturas específicas con enfoque aplicado y dotar al profesorado de herramientas para despertar el interés científico desde edades tempranas.
Según García Donate, solo mediante una intervención coordinada entre centros educativos, universidades e instituciones se podrá reducir la brecha de género en estos campos y garantizar que Canarias disponga del talento necesario para su futuro tecnológico.